Las iglesias de Portugal no podrán acoger ni bodas ni bautizos durante el mes de confinamiento que comienza este viernes en el país vecino. La Conferencia Episcopal Portuguesa (CEP) acaba de anunciar que se van a suspender o aplazar la celebración de esos dos tipos de ceremonias en todos sus templos, pero que en cambio se mantendrán los misas y los funerales.

El anuncio de la cúpula eclesiástica portuguesa se produce un día después de que el Gobierno de Portugal, país fuertemente católico, aprobase un nuevo confinamiento general que, no obstante, permite las ceremonias religiosas bajo el cumplimiento de reglas sanitarias.

La CEP determinó hoy en un comunicado que se mantendrán las exequias (funerales) y la eucaristía, pero el resto de celebraciones, como bodas y bautizos, deben ser suspendidas o aplazadas "a un momento más oportuno, cuando la situación sanitaria lo permita".

Además, señala que la catequesis continuará de forma presencial donde sea posible cumplir las reglas sanitarias y, si no, deberá realizarse por medios digitales o cancelarse.

Cambios con respecto al aislamiento de primavera

Como subraya la agencia Efe, se trata de una diferencia respecto al confinamiento que hubo en Portugal la pasada primavera, cuando sí se suspendieron las misas.

Portugal, donde la tercera ola está disparada, entrará mañana en un nuevo confinamiento que previsiblemente se alargará durante un mes y que obliga al cierre del comercio no esencial y de la restauración, a excepción de las entregas a domicilio y del take away.

También cerrará el sector cultural y los gimnasios, pero se mantienen abiertos los centros educativos, los tribunales, los consultorios y los dentistas y podrán continuar la liga profesional de fútbol y equivalentes, sin público en los recintos.

Portugal superó ayer el medio millón de casos de COVID-19, en una jornada en la que se notificaron 10.556 contagios y 156 fallecidos, nuevos máximos de toda la pandemia.

El país, con 10 millones de habitantes, acumula 8.236 muertos y afronta una situación muy complicada en los hospitales, donde Sanidad ha ordenado que se suspendan todas las cirugías de prioridad normal o prioritaria sie