Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

En primera línea de la vacunación en Galicia

Mucho trabajo, kilómetros y anécdotas acompañan ya a los equipos de enfermeros en la trinchera contra el COVID-19

Un momento del ‘pinchazo’ con la vacuna de Pfizer que se distribuye por centros de mayores de Galicia

Un momento del ‘pinchazo’ con la vacuna de Pfizer que se distribuye por centros de mayores de Galicia Sergas

Madrugan mucho para llegar temprano con un maletín en el que viaja la esperanza de una nueva vida para muchos mayores, que no han visto (aún) a un bisnieto recién nacido, que no han podido recibir la visita de los suyos la pasada Navidad y que, quizás, aún arrastran el duelo por los compañeros que el COVID se llevó en su residencia en la primera ola de la pandemia. Es el camino para poder abrazar a sus hijos o, simplemente, seguir con su vida. Del otro lado, con la cabeza fría y la emoción caldeada por los aplausos, llegan los equipos de enfermeros a las residencias de mayores y dependientes. Su tesón y orgnización ha quedado demostrado cuando se cumplen 15 días del arranque de la vacunación en Galicia.

La ilusión de los mayores que aún conservan sus capacidades cognitivas y las bajas tasas de rechazo a la vacuna –menores incluso entre los ancianos que entre el personal sociosanitario– son otra inyección, pero de ánimo, para los enfermeros. Coinciden en la satisfacción de su tarea –a veces también con teletrabajo para organizar– a pesar de las duras jornadas. Satisfacción y orgullo, por formar parte de esta ‘esperanza’ que llega en viales de Pfizer.

Un equipo de organización; una compleja tarea

Su trabajo comienza cada día cuando finaliza la vacunación del anterior. Revisan los listados, confirman que los centros están avisados y que tienen toda la información, resuelven posibles dudas, revisan las horas de llegada del transporte de la vacuna a los centros del día siguiente, de forma que todo el proceso pueda realizarse de la forma más ágil posible, ya que la logística es complicada. “El día de vacunación, nos presentamos en cada centro y montamos el puesto de vacunación con todo el material necesario. Hablamos con los coordinadores del centro de cómo vamos a proceder, resolvemos dudas de última hora e iniciamos la vacunación”, comenta el enfermero especialista en Enfermería de Familia y Comunitaria, Daniel Domínguez, que participaba ayer mismo en la campaña de vacunación en Vigo. No paran domingos ni festivos. “En esta primera fase, hemos comenzado por los centros sociosanitarios, cuyos usuarios en cierta medida poseen algún tipo de deterioro cognitivo. Pero los que son conscientes, lo viven realmente con ilusión, porque saben que este virus ha golpeado con fuerza en muchos centros, y en demasiadas ocasiones con consecuencias fatales”, destaca.

Los nueve equipos de Vigo –y los de toda Galicia– saben a qué hora empiezan, pero no siempre cuando acaban. Van haciéndolo, en función de la disponibilidad de vacunas, los siete días de la semana. Paran para comer. Y siguen.

Una de las provincias que asume un mayor reto, tanto por las distancias de los viajes como por el número de centros, es Ourense. La enfermera supervisora de área de crónicos y coordinadora de los equipos de vacunación de Ourense, Verónica Civeira, ilustra en datos el volumen de la campaña: 155 puntos para vacunar en esta primera fase, que van desde viviendas comunitarias de solo diez pacientes a residencias con centenares. “Eso, sumado a la geografía ourensana y a este maravilloso tiempo que tenemos...”, bromea, “lo complica un poco más, pero está yendo bien”. Civeira organiza 11 equipos con 22 enfermeras, pero hay reservas. Los enfermeros siguen siendo menos, pero hay varios. “Los compañeros viajaron a centros donde llegaron a -11 grados esta semana”, explica. Eso implica que, a mayores, hay que avisar e involucrar a un dispositivo de Protección civil en algunos casos. Y cada equipo vacuna a más de cien pacientes cada día. “La programación también depende de la hora a la que el Sergas en Santiago nos diga que llegan las vacunas”, relata la enfermera. “Cada equipo se pone en contacto con la residencia para decirle a qué hora llega. Allí nos están facilitando mucho el trabajo”, afirma Verónica Civeira. Esta semana llevaban más de 6.000 personas vacunadas en más de cien puntos.

"También es necesaria hacer una valoración previa del estado del paciente para ver si está indicada o existen contraindicaciones”

decoration

“Esta inmunización no solo consiste en la administración de la vacuna, sino también es necesaria hacer una valoración previa del estado del paciente para ver si está indicada o existen contraindicaciones”, explica por su parte la enfermera especialista en Enfermería de Familia y Comunitaria, Yolanda Moares desde uno de los 8 equipos del área de Santiago, que cuenta con 16 enfermeras. “Es necesario también poder responder ante posibles complicaciones y educar sobre cuidados postvacunación”, añade. “En el caso concreto de la vacuna de Cormirnaty de Pfizer además, requiere una cuidadosa preparación dado que se presenta en viales multidosis y con manejo de la cadena de frío”, añade Yolanda Moares. La coordinadora de equipos de vacunación de Santiago, Susana Mirás, asumió la organización de la vacunación en 43 centros, que prevén tener completos en este lunes o martes, gracias a la colaboración de los centros. “Estamos satisfechas”, reconoce.

Todo listo para comenzar a vacunar en un centro Com. Sergas Ourense

En otros puntos, algunas enfermeras reconocen la complejidad de ajustar el listado y los consentimientos. Discretamente, una reconoce “nos está llevando más trabajo el tema burocrático que la vacunación en sí”. Y en ese punto, le dan valor al trabajo de los directores de los centros, que tienen que recabar todos los documentos y hablar con familiares de los internos.

A pesar de las negativas iniciales, algunos trabajadores de centros que renunciaron y a última hora cambiaron de criterio, sí pudieron vacunarse. La labor de preparación del listado de los pacientes e identificación en las residencias es vital para la agilidad del proceso. De momento, va rodado.

“Estamos poniendo mucho de nuestra parte, también para ajustar todo con las residencias”, reconoce la enfermera de Vigo, Nuria Pardellas. “Ya que los trabajadores sociosanitarios tienen la oportunidad de vacunarse, no entiendo las razones de que puedan renunciar a ello, sobre todo cuando el personal sanitario de las UCI, por ejemplo, lo está deseando y no puede”, razona Pardellas. “En las residencias, los que han vivido el COVID no quieren volver a pasarlo y tienen miedo”.

Por su parte, el enfermero Norberto Camino, con 29 años, es uno de los que ya está vacunado. “No percibí ningún efecto secundario, más allá de dolor en el brazo”, señala animando a más sanitarios. “Ninguno de los trabajadores que conozco sufrió ninguna reacción”, sostiene. “Esta es una campaña especial y más emocionante, si cabe. Esta requiere una preparación especial, porque es diferente a lo habitual”, razona Norberto en comparación con la vacunación contra la gripe en la que también había participado.

Para que no decaigan los ánimos, muchas enfermeras han hecho grupos de whastapp para darse ánimos.

Una enfermera vacuna a un trabajador en Vigo

Una enfermera vacuna a un trabajador en Vigo Com. Sergas Vigo

Una muiñeira para celebrar

Un reguero de anécdotas tampoco se ha hecho esperar. “Nos sorprendía mucho al principio la ilusión con la que nos recibían los mayores. En A Veiga, al llegar el equipo de enfermeras, les hicieron un pasillo para recibirlas, con pancartas... Alguna lagrimita sí se cayó porque percibías esa emoción”, reconoce Verónica Civeira. “Una señora de más de noventa se levantó y bailó una muiñeira para celebrar que le habían puesto la vacuna”, añade.

“Pero... ¿no vendrá congelada, no?”, han llegado a preguntarles antes del ‘pinchazo’. También mucho mimo. Unas monjas de una residencia invitaron a comer allí a las enfermeras cuando acabaron su trabajo más tarde de la hora y en algún otro ofrecieron algún chocolate calentito.

“Para los mayores es la salida para poder volver a ver a la familia. Haber estado en una residencia sin recibir visitas ha sido muy duro para ellos, lo han pasado muy mal. Hay muchos mayores que tienen más de cien años pero están bien cognitivamente, te cuentan su vida y percibes la ilusión con la que te reciben”, reconocen los enfermeros. La esperanza de volver a abrazar a los suyos es lo que más emociona, coinciden. Eso sí, aún tendrán que esperar prácticamente blindados, a que llegue la segunda dosis. Febrero podría ser, por fin, el mes de ese abrazo.

Pancarta que recibía a los enfermeros

Cálido aplauso y pancarta en un día de nieve

Familiares de los residentes, trabajadores y algunos vecinos de San Xoán de Río, en Ourense, recibieron en una mañana repleta de nieve con aplausos y una pancarta hecha a mano al equipo de vacunación (cuatro enfermeras) que se encargaron de inmunizar a los mayores. Un recuerdo “emocionante” y seguro difícil de olvidar.

“Los que están bien piden vacunarse, aún no conocen a nietos recién nacidos”

Norberto Camino - Enfermero especialista en familia y comunitaria

decoration

Norberto Camino, enfermero especialista en Familia de 29 años y nacido en Caldas de Reis, es uno de los más jóvenes que afronta la campaña de vacunación en centros de mayores en Ourense. “La acogida de los mayores es muy buena. Los que están bien cognitivamente piden y quieren vacunarse: Algunos no han visto a nietos o bisnietos recién nacidos, o no pueden recibir visitas de sus hijos, así que sufren un doble encierro y tienen esperanza”.

“No ha habido ninguna renuncia de los mayores que se expresan por sí mismos”

Nuria Pardellas (Dcha.) - Enfermera área sanitaria de Vigo

decoration

“Veña, dálle aí, que a ver se isto acaba e podemos quitar a mascarilla”, comentó alguno de los mayores a los que Nuria Pardellas puso la vacuna, “se non morremos de COVID, imos acabar afogados pola máscara”. Muchos tiran de retranca, según confirma la experta enfermera de Vigo, Nuria Pardellas. A ella le encanta el trato con mayores. “No ha renunciado ninguno de los que se expresan por sí mismos, con capacidades cognitivas, a los que vimos hasta ahora”.

“Algunos residentes nos preguntaban tras ponerles la vacuna si ya podían salir”

Yolanda Moares - Enfermera especialista en familia y comunitaria

decoration

“Recuerdo un centro en el que gran parte de los residentes nos preguntaban al terminar de administrar la vacuna si ya podían salir. Muchos llevan sin salir o con salidas puntuales desde marzo del año pasado”, reflexiona Yolanda Moares. “Algunos se enfadaron al explicarles que la inmunidad completa no se adquiere hasta pasados días de la segunda dosis, pero la mayoría entendían que deben seguir manteniendo las precauciones para evitar el contagio”.

“Creemos que esta es la salida y emociona ver la espera de los mayores”

Verónica Civeira (dcha.) - Coordinadora equipos vacunación Ourense

decoration

La coordinadora de los equipos de vacunación en Ourense, Verónica Civeira, destaca la emoción y el cariño con el que las reciben los mayores: “El día 5 sobre todo, nos decían ‘Vosotras sois los Reyes, que nos traéis la vacuna’. Todas estamos muy emocionadas, porque creemos que esta es la salida... y por ver cómo esperaban este momento nuestros mayores” (En la foto, con la coordinadora de la campaña en Ourense, Josefa Rodríguez Araujo).

“Se está yendo bastante rápido, hemos puesto todas las vacunas disponibles”

Susana Mirás (izq.) - Coordinadora equipos vacunación Santiago

decoration

“Las residencias se están molestando muchísimo y nos ayudan en el proceso. Se está yendo bastante rápido; de hecho, hemos estado poniendo el tope de las vacunas que nos han dado”, indica Susana Mirás. Prevén acabar de vacunar en solo dos días más el total de los más de cuarenta centros de mayores previstos en el área de Santiago. “Algunas residencias a las que llamas nos piden que vayamos cuanto antes”, sonríe.

Compartir el artículo

stats