El peligro de vacunar de COVID a los asintomáticos

La administración de los fármacos está contraindicado en caso de sufrir síntomas graves de COVID pero, ¿y si no se sabe?

Un anciano recibe la vacuna contra el Covid.

Un anciano recibe la vacuna contra el Covid.

Elena Ocampo

Elena Ocampo

Las 48 horas que transcurrieron entre que la trabajadora de una residencia de Burela se realizó el test de saliva, la PCR y que se le administró la vacuna parecen claves para averiguar cómo se contagió, ya que manifestó síntomas de COVID-19 tras una semana de recibir la primera dosis del fármaco de Pfizer en el propio centro. Lo más probable, según fuentes sanitarias es que el contagio se produjera en su entorno familiar. Dieron positivo en coronavirus ella y un interno. Lo mismo ocurre en Mallorca –donde se registró un brote en una residencia que afecta a la mitad de de sus 110 usuarios y a más de una docena de trabajadores, seis días después de que recibieran la primera dosis de la vacuna– y, también, con una trabajadora sanitaria en Portugal, que murió mientras dormía, dos días después de ponerse la vacuna en su centro de trabajo.

Como ya advirtió el epidemiólogo y profesor de Medicina Preventiva y Salud Pública, Francisco Caamaño a FARO el pasado 30 de diciembre: “Es muy peligroso que enfermos asintomáticos que se hubieran contagiado días antes de ponerse la vacuna aparezcan como positivos días más tarde, porque podría haber desconfianza entre la población hacia el fármaco”. Virólogos insisten en que la vacuna de Pfizer no utiliza el virus, sino ARN mensajero, por lo que no puede producir el COVID. Aunque la primera dosis “ya protege”, la inmunidad no se alcanza hasta una semana después de recibir la segunda dosis, que se pone a los 21 días de la primera.

No bajar la guardia

Las diferentes vacunas, en sus fases experimentales, han demostrado su eficacia a la hora de proteger contra las manifestaciones graves de la enfermedad, lo que resulta fundamental para combatir la vertiente más amarga de la pandemia: muertes y colapso sanitario. Sin embargo, podrían no ser capaces de impedir los contagios, especialmente en el tiempo que transcurre entre dosis y dosis, si la administración se realiza a doble dosis.

¿Si tengo COVID?

“Si tienes COVID-19 con sintomatología grave no procede vacunarse”, explica el epidemiólogo Francisco Caamaño. Es uno de los casos en los que está contraindicada.

¿Protección desde el minuto 0?

Aunque atenúen la gravedad, puede que las vacunas no siempre protejan completamente de la infección, especialmente en el tiempo que transcurre entre dosis y dosis. Algunos participantes en los ensayos clínicos de las primeras vacunas aprobadas se contagiaron de COVID-19, aunque no desarrollaron manifestaciones graves de la enfermedad. Estas personas también pueden convertirse en transmisores silenciosos. Para el vacunólogo Federico Martinón, la vacuna de Pfizer sí confiere cierta protección desde la primera dosis. Luego de la segunda, la inmunidad alcanza el 95%.

Capacidad infectiva

Una vez que el coronavirus se introduce por las vías respiratorias –la forma más habitual–, se reproduce en la nariz y en la garganta antes de descender hacia los pulmones, por lo que la capacidad infectiva se puede mantener aunque la vacuna neutralice los efectos más graves que se producen cuando el microorganismo accede al tracto respiratorio inferior. Las vacunas de aplicación nasal solucionarían este problema –y ya hay algunas en desarrollo– pero la manera más efectiva de evitar la transmisión es mantener la distancia física y mascarillas.

¿Cuánto dura la inmunidad?

La protección que otorgan las vacunas, ¿cuánto tiempo estará activa? Las primeras evidencias científicas al respecto son muy esperanzadoras -podría tratarse de años e incluso de décadas-, pero aún no hay pruebas concluyentes al respecto. Además, las diferentes vacunas conferirán también distintas inmunidades, y su duración podría no ser la misma.

Relación de causalidad

Tras descartar la autopsia de la sanitaria portuguesa que la vacuna tuviera que ver en la muerte, se pone de relieve algo que manifestó Martinón: “Las vacunas se asocian con frecuencia erróneamente con efectos adversos. Se confunde la coincidencia en el tiempo con la relación causal”.

¿Hasta cuándo las mascarillas?

Parece que han venido para quedarse. Una vez que se llegue al 70% de la población inmunizada, las medidas comenzarían a desaparecer escalonadamente. Aunque mantener alguna de ellas puede ser aconsejable. “Después de alcanzar la inmunidad de grupo, poco a poco se iría modulando la escenografía con la que vivimos en este momento en relación con el virus”, afirmó en RTVE el presidente de la Asociación Española de Vacunología, Amós García Rojas.