Para Alberto Blanco ayer 2020 dejó de ser un año para el olvido. Al contrario. En cuestión de segundos y al compás del canturreo de los niños de San Ildefonso, en su cabeza se evaporaron las semanas de confinamiento, el palo económico del COVID y las complicaciones de unas Navidades hechas a medida de la “nueva normalidad”. Hacia las doce y media de la mañana, cuando ya había salido el Gordo y daba casi por perdida la lotería, Alberto se llevó la sorpresa del año: el número que cantaban en la tele con un cuarto premio, el 38341, coincidía con uno de los décimos que llevaba en el bolsillo. Había ganado 20.000 euros. En cuestión de minutos estaba ya con sus hijas Aida y Sandra en la cafetería Hashtag –en López Mora, nº 26–, la misma en la que había comprado el boleto.

No eran los únicos. En la terraza cantaban, saltaban, bailaban y se abrazaban otra decena y media de clientes que habían comprado alguno de los décimos o participaciones del 38341, el número afortunado que se repartió por Vigo desde la administración de lotería situada en el nº 120 de Urzáiz.

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En el centro de la celebración estaba Lara Martínez-Rois, la dueña del bar. “Después de tantos meses cerrados imagínate la alegría. Nos va a ayudar a dormir mejor por las noches. El número se vendió sobre todo entre vecinos y clientes de diario”, comenta la hostelera entre abrazo y abrazo, llamadas y felicitaciones. Aunque a primera hora de la tarde Lara no podía concretar aún cuántos décimos había vendido, sí apuntaba que el número llevaba despachado dos semanas.

“Estamos emocionadas. Somos vecinas, clientes habituales”, explicaban en la terraza Aida y Sandra Blanco. A su lado, su padre, Alberto, no ocultaba que el pellizco del cuarto premio llega como agua de mayo tras un año duro. “Es una alegría. Esto nos va a ayudar”. De entrada el dinero vendrá bien –explica– para impulsar el negocio, costear alguna reforma y pagar el carné de conducir de una de sus hijas.

Otros de los afortunados que se acercaron a la terraza del Hashtag son Tania y Alberto. Para ellos 2020 tampoco será un año amargo. Y por partida doble, además. Hace tres meses nació una de sus dos hijas –la mayor no llega a los dos años– y ayer recibieron una jugosa ayuda por obra y gracia del Sorteo Extraordinario de Navidad. “Compré una participación, así que hemos recibido una ayuda que no nos viene nada mal”, explica Alberto.

Aunque la mañana dejó un final feliz a punto estuvo –comenta Alberto entre risas– de dejarles con la miel en los labios: entre los décimos que habían comprado estaba el 06098, prácticamente idéntico al Segundo Premio (06095). Su boleto vale 100 euros, un ingreso que no sienta nada mal, comentan; pero que queda muy lejos desde luego de los 125.000 euros que se pagan por uno del Segundo Premio.