Apenas doce horas después de que la Consellería de Sanidade anunciara vía guasap que la reapertura parcial de la hostelería arrancaba por Ourense, Santiago y A Estrada, la Xunta daba un giro y ampliaba esa reapertura a medio gas, pero en distinto grado, para todos los concellos donde hace un mes cerró bares y restaurantes. A los hosteleros, las nuevas medidas para su desescalada les parecen insuficientes y siguen pidiendo más ayudas económicas para evitar su cierre.

La reapertura será desde el viernes, coincidiendo con el arranque del puente de la Constitución, y también desde el viernes todos los gallegos podrán reunirse con gente con la que no conviven, tanto en lugares públicos como en sus hogares. El máximo serán 6 personas en los municipios con mejor situación epidemiológica y cuatro, en los consistorios donde la evolución de la pandemia no es tan positiva.

Además, buena parte de Galicia recupera su movilidad, pero en 56 municipios, incluidas las ciudades, menos Santiago y Ourense, se mantiene el cierre perimetral.

La reapertura a medio gas de la hostelería es variable. En 16 concellos, once de ellos de Pontevedra, cuyos nombres pueden consultarse en el gráfico que acompaña esta información, bares y restaurantes podrán abrir hasta las cinco de la tarde y solo admitirán clientes en sus terrazas, con un aforo del 50% y un máximo de 4 personas por mesa. Son los concellos con peores datos de contagios. Es el nivel máximo.

En el nivel medio-alto de riesgo de COVID, hay 28 municipios, 11 de Pontevedra, y en ellos los locales podrán aceptar también clientes en el interior, con un aforo del 30%.

Para el siguiente nivel, el medio, con doce concellos afectados, de los cuales cinco son de Pontevedra, ya se admiten hasta 6 personas en cada mesa y el aforo en el interior de cafeterías y restaurantes se eleva hasta el 40% y en las terrazas hasta el 50%. Además, pueden abrir hasta las once de la noche.

En el resto de Galicia, 257 municipios, la diferencia con el nivel medio es que en el exterior el aforo crece hasta el 75%. Entran en este nivel los concellos Santiago, Ames y Teo; Ourense, Barbadás y Pereiro de Aguiar. Y A Estrada y Ares.

Inmediatamente después de anunciar el regreso parcial a la actividad de la hostelería, Feijóo apeló a la prudencia y a la responsabilidad porque advirtió de que si la curva de contagios vuelve a crecer, cerrará bares y restaruantes, “incluso en Navidad”.

Feijóo justificó la reapertura ahora en la víspera del puente de la Constitución porque las medidas restrictivas de las últimas tres semanas y media han dado resultados.

Explicó que bajó un 25 % el número de casos con COVID, descendió un 30 % la incidencia a 14 días, que está en 231 por cada cien mil habitantes y además la tasa a siete días pasó de 183 en octubre a 95, ahora. Y también cayó un 25% el número de enfermos por coronavirus en los hospitales y en las Ucis gallegas. Asimismo, la ocupación de las Ucis es del 8,7% frente a la media estatal del 23%, y la ocupación hospitalaria por COVID es del 5,3% de las camas, frente al 11,5% de España.

En todo caso, Feijóo no quiso caer en el triunfalismo. Aunque “la situación es mejor que hace un mes”, “no hay razones para confiarse”, remarcó. Es más, al ser Galicia una de las comunidades con menor incidencia de casos, esto “nos hace vulnerables” porque la tasa de inmunidad es más baja que en territorios donde la hostelería ya está operativa, como por ejemplo Madrid. “Cuanto más abrimos, más riesgo hay”, alertó el presidente de la Xunta e instó en más de una ocasión a que en bares y restaurantes solo nos saquemos la mascarilla para beber y comer y mantengamos la distancia de metro y medio.

Como desde el viernes podremos reencontrarnos con amigos y familiares, Feijóo demandó prudencia y responsabilidad individual: “Hay términos medios entre videoconferencias y abrazos”. En juego está la vida de mucha gente y la economía de la comunidad. “Limitar dereitos e liberdades non pode ser a única solución”, afirmó.

La Xunta solicitará un plan de refuerzo de los controles tanto a la Delegación del Gobierno como a los concellos para vigilar que se cumplan las restricciones.

Cierre perimetral de la comunidad para impedir la movilidad con Portugal

La Xunta decidió ayer por la tarde “el cierre perimetral de toda la comunidad, ya que considera prioritario proteger la movilidad con Portugal, dada su alta incidencia de casos de coronavirus, y no procede hacerlo por partes”. Se hará desde las 00.00 del viernes 4 de diciembre hasta las 00.00 del miércoles 9 de siembre.

Sin embargo, horas antes, Alberto Núñez Feijoo, en la rueda de prensa donde presentaba el plan de desescalada para la hostelería, reclamaba al Gobierno central el cierre de la frontera con Portugal y pedía a los gallegos que evitasen trasladarse a Portugal “por seguridad”, ya que hay municipios cercanos a Galicia con incidencias muy altas, por encima de 800 casos por cien mil habitantes.

“Vamos a mandar un mensaje muy claro a los gallegos”, afirmó el presidente, y pidió “no viajar en el puente”. Ahora ya está prohibido.

Será la primera vez que Galicia opta por el cierre completo de Galicia, aunque en la práctica ya estaba confinada, pues las comunidades vecinas como Asturias y Castilla-León ya habían tomado la decisión por ella al cerrar sus territorios.

Pontón ve “precipitada” la desescalada y Gonzalo Caballero la respalda

La portavoz nacional del BNG, Ana Pontón, considera “precipitada” la desescalada y sostiene los datos de contagios no permiten bajar la guardia sino que invitan a extremar la prudencia para no malograr el esfuerzo hecho en tres semanas de confinamiento. Pontón censura que parece que el objetivo de la Xunta “no es solo salvar la campaña de Navidad, sino también salvar el puente de este fin de semana”. “A día de hoy”, expuso la dirigente nacionalista, “casi nadie duda de que la desescalada tras el confinamiento de la primera ola fue precipitada, y no se deberían repetir los errores del pasado porque hay mucho en juego, nada menos que la salud de los gallegos”. En cambio, el secretario general del PSdeG, Gonzalo Caballero, respaldó el proceso de desescalada, pero pidió “blindar Galicia” durante el puente, como finalmente acordó la Xunta. Caballero ve positivo que se “posibiliten” medidas orientadas a iniciar una “reactivación económica” de los distintos sectores que se ven especialmente perjudicados por la pandemia.