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Huertos urbanos para romper la espiral de pobreza

La ONG gallega Boanoite pone en marcha un proyecto de economía circular dirigido a personas sin hogar

Un grupo de usuarios de Boanoite, en el huerto urbano de la ONG.   | // FOTO CEDIDA

Un grupo de usuarios de Boanoite, en el huerto urbano de la ONG. | // FOTO CEDIDA

El estigma social que acompaña a la pobreza es una de las trabas a las que tienen que enfrentarse las personas sin hogar y que dificulta, cuando no imposibilita, su inserción social y laboral. Para romper este círculo, la ONG Boanoite ha puesto en marcha el proyecto “Boasemente”, que nació durante el confinamiento y que se presenta como un primer paso hacia una empresa social que ofrezca una posibilidad de sostenibilidad a las personas sin techo a través de la economía circular.

La iniciativa ha arrancado con la creación de un huerto en el hogar que la ONG tiene en A Coruña y que tiene asociado un pequeño taller de carpintería en el que los usuarios aprenden a preparar su propio compostaje. “Muchas de las personas que tenemos en el hogar son muy válidas y con muchas ganas de trabajar, pero por el estigma social de su situación de pobreza tienen menos oportunidades de acceder a un empleo. Con este proyecto vamos a intentar romper esa espiral de pobreza. Comenzamos con el huerto porque es lo más sencillo, pero la finalidad es crear una empresa social más amplia”, explica María Cendán, portavoz de esta asociación, formada por voluntarios de las tres universidades gallegas y vinculada a la comunidad franciscana.

Los productos que da este huerto no solo están destinados al consumo de los miembros de la casa, sino que también están siendo repartidos entre las familias en exclusión que forman parte de otro de los proyectos de esta ONG, “Boatarde”. “Debido al confinamiento tuvimos que cambiar nuestras estrategias, por lo que nos volcamos en este proyecto, que es el que más está funcionando durante la pandemia y en el que nos apoyamos para hacer ‘Boasemente’”, explica.

La idea es que la semilla de este huerto urbano germine en otras ciudades gallegas y abarque otras actividades, aunque para que ello habrá que esperar a que pase la crisis sanitaria. “El COVID-19 está complicando la puesta en marcha y el mantenimiento de los proyectos”, explica. “Boasemente” es un claro ejemplo de esto: tendría que haber comenzado en marzo, pero tuvo que posponerse debido al estado de alarma

Otro proyecto de esta ONG, “Boanoite”, fue uno de los seis finalistas de los VII Premios al Voluntariado Universitario de la Fundación Mutua Madrileña. A través de este programa, estos voluntarios reparten comida, bebida y compañía a personas sin hogar. Este año, vuelve a concurrir con “Boasemente” a estos mismos premios, que reconocen, apoyan y promueven la labor de los jóvenes universitarios que colaboran en proyectos de voluntariado, y que este año ponen el foco en el trabajo realizado por las universidades y las ONG para hacer frente al COVID-19.

Sin chocolate caliente por la pandemia

Primero el confinamiento y ahora la limitación de reunión a convivientes imposibilita que los equipos de calle de Boanoite puedan continuar saliendo una vez a la semana para llevar un poco de calor –en forma de chocolate, café y sopa, pero también de conversación y afecto– a las personas sin hogar. “Retomamos la actividad en el mes de mayo, pero al final solo pudimos salir tres viernes porque la limitación de las reuniones a convivientes nos impide seguir”, explica María Carpena, la coordinadora de este proyecto en Vigo. La voluntaria viguesa ve complicado retomar esta iniciativa mientras está medida restrictiva se mantenga. “La opción sería contar con alguna pareja conviviente que pudiera salir a repartir o hacerlo una persona sola, pero esto es complicado porque vas cargado. Además, así se pierde la otra parte, que es transmitir la actividad a otros jóvenes interesados en colaborar”, explica. Carpena reconoce que echa de menos las salidas de los viernes y a los beneficiarios del programa, y teme que estos meses de inactividad supongan un retroceso en la confianza que los sintecho tenían en ellos, ya que uno de los objetivos del programa “Boanoite” es actuar de puente entre las personas sin hogar y las instituciones, y ver cuáles son sus necesidades para intentar darles solución.

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