“El thriller es un delicado mecanismo de relojería, es un desafío entre la inteligencia del lector y mi ingenio para tratar de adelantarme a lo que pueda descubrir”, aseguró ayer Manel Loureiro (Pontevedra, 1975), sobre el género de su última novela, “La puerta “ (Planeta), que ayer presentó en el Club FARO, en el Salón de actos del museo MARCO de Vigo. Por ello, el escritor, uno de los pocos escritores españoles contemporáneos que ha conseguido colocar sus libros en la lista de los más vendidos de Estados Unidos, reconoció que una historia como esta no hubiera podido escribirla hace cuatro o cinco años. Le faltaba, dijo, oficio.

Sobre la trama de este thriller ambientado en Galicia, concretamente en el interior de Pontevedra, y sobre el oficio de escribir o de contar historias –Loureiro se refirió a sí mismo en varias ocasiones como creador de historias y no como escritor– conversó con la periodista viguesa Nuria Sáinz, a quien conoció en su etapa en TVG y a quien lamentó no poder abrazar por las restricciones de la pandemia. “Estoy muy cansado de esta nueva normalidad y deseando que se acabe. El COVID-19 nos ha robado muchas cosas, la más grave, las vidas, pero también nos ha impedido viajar, y viajar supone volar. Una de las responsabilidades de los escritores es que la gente pueda viajar a cualquier época y compartir historias a través de las páginas de un libro”, afirmó el escritor y abogado.

La trama de “La puerta”, que ya va por la tercera edición, surgió de una forma casual tras una salida algo accidentada. Loureiro se perdió en el monte Seixo y tras horas dando vueltas por zonas del monte que hacía años que no transitaba nadie descubrió Portalén (la puerta del más allá), una construcción megalítica que los celtas empleaban para sus rituales funerarios y que aún hoy es lugar de culto para muchos vecinos de esa zona, que acuden a ella para comunicarse con sus ancestros. En este sentido, reconoció que lo que más le impactó de este lugar fue descubrir que estaba rodeado de velas, notas, hoguera, flores y otras ofrendas. Loureiro, que se confesó una persona muy racional, aclaró, que, independientemente de que se compartan o no estas creencias, lo cierto es que el enclave tiene una “energía telúrica”.

“No me interesan las historias de hace cientos de años que estén muertas. Me interesan las que siguen conectadas con la gente, las que siguen vivas”, reconoció. Y este es el caso de Portalén, pero también el de otros muchos lugares gallegos. “Galicia tiene decenas de lugares para ambientar una novela y la cantidad de historias que quedan por contar es abrumadora. Cuando descubrir esto, me sentí como un minero sentado sobre una mina de oro”, reconoció.

Lo que le interesó en esta novela, sin embargo, no fue contar la historia de la puerta, sino contar una historia policiaca que tuviera relación con ella y mostrar esa otra Galicia que comienza a tan solo media hora de la autopista, donde lo moderno deja paso a lo ancestral, y en la que probablemente dentro de veinte años no quede nadie que pueda contar estas historias. “La España vaciada ha llegado al interior de Galicia. Estos pueblos se están quedando vacíos y los últimos custodios de la puerta se están muriendo”, dijo.

Mostrar esa Galicia y su cultura es lo que pretenden las páginas de “La puerta”, aunque reconoce que en un principio temió que la historia fuese demasiado local y que solo se entendiese aquí. Ha sido todo lo contrario. “He descubierto que Galicia despierta una gran fascinación en todas partes. Tiene algo, no sé si el clima, la tipología, nuestra cultura, la gente..., que en este tipo de historias engancha”, aseveró Loureiro, quien confesó que le encantaría ver esta novela en la gran pantalla. “Los creadores de historias miramos cada vez más hacia un entorno multimedia. La manera de contar historias y los contenidos de las historias han cambiado; y los gustos del público también”, reconoció.

“Los personajes secundarios dan la mimbre a una historia”

Manel Loureiro se confesó un escritor de hábitos nocturnos. Es más, reconoció que por la mañana, no es capaz de escribir nada. También aseguró que siempre tiene un par de historias en la cabeza, por lo que no puede estar mucho tiempo sin escribir. “Yo no puedo estar más de seis meses sin escribir porque o doy salida a la historia o comienzo a encontrarme muy raro”, explicó. En este sentido, adelantó que será el próximo mes de enero cuando retome la escritura, aunque aún no se ha decidido por cuál de las dos ideas que acaricia acabará materializando, aunque sí adelantó que no descarta la posibilidad de que la historia de Raquel Colina, la agente de la Guardia Civil que protagoniza “La puerta” tenga de alguna forma continuidad. Loureiro aseguró que una de las partes más emocionantes de escribir es la construcción de personajes y en este sentido, puso en valor a los secundarios. “Son los que dan mimbre a una historia”, aseveró. El escritor se detuvo en concreto en el personaje de Juan Vilanova, el agente que investiga con Raquel el crimen de la novela, con quien experimentó lo que denominó el fenómeno “Han Solo”, en referencia al personaje que interpreta Harrison Ford en la “Guerra de las Galaxias”, un secundario que con su magnetismo “se comió”. dijo, al protagonista de la historia, Luke Skywalker, aunque matizó que Vilanova “está en las Antípodas” del aventurero galáctico. Loureiro, que se dio a conocer con “Apocalipsis Z. El principio del fin”, que comenzó en 2005 como un blog y que paso de cien seguidores a un millón y medio en tan solo seis meses, reconoció que no sabe dónde está la clave para que una historia se convierta en un éxito, pero aseguró que cuando una historia atrapa al lector, el escritor ha hecho magia. “Nadie sabe qué hace que una novela te enganche y ahí está la magia”, subrayó el escritor, que aprovechó su paso por el Club FARO para agradecer a los lectores su confianza. “Una novela sin lectores no sirve de nada”, sentenció. Hasta siete versiones ha tenido “La puerta”. “Hay que reconocerles a los editores la paciencia que tienen con nosotros, con quienes ejercen incluso de psicólogos”, dijo.