El nuevo logo de los sanitarios Roca o la palmera de la Comunidad Valenciana han salido de la mente de Pepe Gimeno, una máquina de ideas e imágenes que el pasado martes recibió el galardón “que da sentido a toda su trayectoria”–Es el nuevo Premio Nacional del Diseño.

–Sí, han sido unos días de muchas alegrías. He recibido muchas llamadas, al final he ido un poco sobrepasado. No estoy muy acostumbrado a hablar tanto con los medios. Ha sido intenso, pero muy agradable.

–¿Qué supone un Premio Nacional para un diseñador que lleva casi 50 años de trayectoria? ¿Un punto de inflexión? ¿O simplemente una cosa más?

–Para mí, no es un punto de inflexión, sino la consolidación del trabajo realizado. Con el premio, parece que todo encaja. Las piezas en las que has ido trabajando todos estos años de manera un poco inconsciente ahora encajan a la perfección. Parece que haya un hilo que dé sentido a toda mi trayectoria.

–El ministerio lleva dos años consecutivos premiando el diseño valenciano. De hecho, ahora, su nombre se suma a una larga lista de diseñadores valencianos que han ganado este galardón, como Marisa Gallén, Javier Mariscal... ¿Qué está pasando en el diseño valenciano?

–Lo que está pasando es lo que lleva sucediendo hace muchos años. Lo que ocurre es que ahora está aflorando toda esa creatividad. Llevamos muchos años trabajando, intentando estar ahí y dignificar la profesión. Valencia ya es una de las ciudades más importantes en el ámbito del diseño español.

–La capitalidad del diseño ha confirmado esta tendencia, ¿no?

–Sí. Yo creo que esta clase de eventos nos ayudan a creérnoslo. Debemos dejar de ser escépticos con lo que tenemos. Realmente tenemos un potencial enorme y no hemos acabado de ser conscientes. Pero el potencial estaba ahí y seguirá estando ahí.

–Su nombre está asociado a la historia iconográfica más reciente de la Comunidad Valenciana, con trabajos como la famosa palmera de Turismo, el logo de la EMT o el del Banco de Valencia. ¿Cree que deberíamos conocer quién está detrás de cada símbolo?

–Creo que no es necesario. Hasta ahora, al diseñador no se le ha prestado casi atención. También se desconoce al autor porque hasta el momento no se ha valorado especialmente. Parece que la imagen de las marcas crezcan de los árboles, pero no, conlleva mucho trabajo. Aunque el trabajo sea muy sencillo, el nivel de complejidad es enorme. Conforme se conozca el trabajo del diseñador, se le valorará más. Esto va a cambiar con el tiempo, seguro.

–Trabajar sobre una marca conlleva un proceso de investigación y de exploración muy largo. ¿Cuál fue el trabajo más laborioso que recuerda?

–El que me llevó más esfuerzo a nivel gráfico fue la nueva imagen de Las Cortes Valencianas. Partía de un grabado del siglo XV. El trabajo era rediseñar y modernizar ese grabado. Fue un trabajo de síntesis brutal. Tenía que quitar elementos sin quitarle simbología a la imagen. También tenía que rediseñar la posición de los personajes, el ángel custodio, San Jorge... El reto fue simplificar al máximo sin que los personajes acabaran siendo una mancha sin carácter. Ha habido otros trabajos complicados, pero porque he tenido que elegir un motivo desde el que partir para el símbolo.

–¿Cuál de sus trabajos recuerda con más cariño?

–Tengo especial cariño al símbolo de la palmera de la Comunidad Valenciana. Fue uno de los primeros trabajos que hice, hace 30 años, y lo sigo viendo a diario. Otro de los símbolos que recuerdo con más añoranza es el de Roca. Me parece increíble ir a la India y poder ver mi diseño en el baño de un hotel.

–Acabó sus estudios en los 70. Su proceso creativo habrá cambiado muchísimo, aunque creo que las nuevas tecnologías deben tener la culpa.

–Claro. La profesión es otra desde entonces. Hay cosas esenciales que siguen igual, como los conceptos, pero lo que es el desarrollo de la profesión es totalmente diferente. También hemos cambiado mucho los profesionales. Mi generación no ha tenido formación, hemos sido autodidactas. Aprendíamos unos de otros. Estábamos siempre abiertos a aprender. Éramos como esponjas. Nos hemos profesionalizado porque también la sociedad ha cambiado mucho. El cliente, también.

–¿En qué está trabajando actualmente?

–En un proyecto que girará en torno a la posverdad y la desinformación. Es un tema que me preocupa mucho. Se basará en la tipografía. Hay alguna propuesta por ahí, para mostrarlo al público, pero todavía es pronto.