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La vacuna de la gripe podría aumentar las defensas contra el coronavirus

“Eleva la capacidad de respuesta de las células del sistema inmune frente al SARS-CoV-2”, dice Jorge Domínguez-Andrés, coautor español de un estudio europeo que apunta a este beneficio

Un miembro de la Cruz Roja vacuna de la gripe a una mujer. Ballesteros

“Llevábamos tiempo trabajando en el concepto de que algunas vacunas son capaces de proteger frente a enfermedades distintas de las que se supone que son capaces de proteger”

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“Llevábamos tiempo trabajando en el concepto de que algunas vacunas son capaces de proteger frente a enfermedades distintas de las que se supone que son capaces de proteger”, comenta a FARO desde Países Bajos el científico español Jorge Domínguez Andrés, coautor de un nuevo estudio preliminar que apunta a que la vacuna de la gripe refuerza nuestro sistema inmunitario de tal modo que ayuda también a combatir el nuevo coronavirus SARS-CoV-2.

Jorge Domínguez Andrés

Jorge Domínguez Andrés

Se trata de un preprint, un estudio alojado en el servidor medRxiv y pendiente de revisión por pares para su publicación en una revista científica, por lo que no puede considerarse aún como conocimiento científico consolidado, ni como guía para la práctica clínica, pero está en línea con lo que apuntan otros estudios e investigadores.

"Teníamos los datos de las personas que habían recibido la vacuna de la gripe la campaña pasada. Podíamos comprobar el porcentaje de esas personas que habían desarrollado Covid y compararlo con las que no se habían vacunado"

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El trabajo, titulado “El efecto de la vacunación de la gripe en la inmunidad entrenada: impacto en el Covid-19”, y firmado por científicos de instituciones de Países Bajos y Alemania, partió del hecho de que algunas vacunas, como la de la tuberculosis y la del sarampión, además de disminuir las tasas de esas enfermedades, son capaces de disminuir la mortalidad frente a otras.

“Dentro de nuestro hospital [10.000 trabajadores] teníamos los datos de las personas que habían recibido la vacuna de la gripe la campaña pasada. Podíamos comprobar el porcentaje de esas personas que habían desarrollado Covid y compararlo con las que no se habían vacunado”, explica Domínguez-Andrés, salmantino de 32 años, graduado en Farmacia por la Universidad de Salamanca y doctor en Biociencias Moleculares por la Autónoma de Madrid con premio extraordinario. Desde 2017 es investigador en el Radboud Institute for Molecular Life Sciences de Nijmegen (Países Bajos), y sus campos de investigación son la inmunología, la inmunidad entrenada, las vacunas, las enfermedades infecciosas y la evolución.

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Además del estudio epidemiológico retrospectivo, que comprobó que había una menor incidencia de Covid-19 entre las personas que se habían vacunado, el trabajo tuvo una segunda parte: en el laboratorio pusieron en contacto células del sistema inmune humano con la vacuna de la gripe para ver si aumentaba la capacidad de respuesta de esas células frente al SARS-CoV-2. “Parece que sí que aumenta la capacidad de respuesta de las células”, afirma el investigador.

Domínguez-Andrés reconoce que los datos que se obtienen en un estudio in vitro a menudo no se cumplen en escenarios clínicos reales. “Para poder afirmar que la vacuna de la gripe protege frente al coronavirus faltaría muchísimo –admite–. Se necesitarían estudios in vivo, estudios clínicos en los que se comparasen distintos grupos de personas que recibieron la vacuna de la gripe frente a otros que no, y exponerlas a condiciones en las que podrían adquirir el coronavirus, para ver si efectivamente protege. Aparte de que serían unos estudios muy grandes, tenemos el problema ético. En el caso de esta vacuna, que todo lo que ofrece es protección y no tiene efectos negativos, no es ético dejar a un grupo de personas sin vacunar a propósito, no podemos darles placebo”, precisa.

Uno de los efectos protectores de la vacuna de la gripe es a través de la secreción de citoquinas, peligrosas cuando hay una respuesta inmunitaria exacerbada en las fases graves de la enfermedad, pero beneficiosas cuando responden a una preactivación del sistema inmune.

“En una pequeña dosis infectiva, lo que van a hacer es eliminar ese virus y evitar que la infección vaya a más, de forma que evita el contagio y no se llega a ese punto en el que influye la tormenta de citoquinas”

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La investigación apunta también al papel de las células asesinas naturales, las NK, sobre todo a través de la producción del interferón gamma, una citoquina inflamatoria muy importante contra los virus. “En la respuesta al coronavirus se está poniendo énfasis en las células T y B del sistema inmunológico adaptativo, pero el sistema inmunológico innato también tiene un papel muy potente”, precisa el científico español.

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Un 39% la reducción de probabilidades de contagiarse de Covid-19

El estudio, realizado con la vacuna tetravalente de gripe, cifra en un 39% la reducción de probabilidades de contagiarse de Covid-19 si se ha recibido dicha vacuna, aunque los resultados no son tan claros respecto a la gravedad de la enfermedad en caso de contraer el coronavirus.

"Podría disminuir la mortalidad y la morbilidad"

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“Además, el hecho de que la gente vaya a estar protegida de la gripe este invierno puede salvar un montón de vidas. El sistema sanitario está saturado –recuerda el científico–, por lo que todas las personas que no necesiten ir al hospital tendrán más probabilidades de sobrevivir”.

La BCG contra la tuberculosis, otra posible aliada

La de la gripe no es la única vacuna que podría ofrecer protección frente a otras enfermedades, incluido el coronavirus. Podría ser así con la del sarampión y la DTP, contra la difteria, tétanos y tosferina, que podría explicar la aparente inmunidad de los niños frente al Covid-19. Se ha hablado también de la BCG, la vieja vacuna contra la tuberculosis, ausente de los calendarios vacunales españoles desde hace décadas.

“Estamos haciendo ensayos clínicos con la BCG, con un grupo vacunado y otro sin vacunar, para ver cómo son las tasas de infección”

Jorge Domínguez-Andrés

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El inmunólogo Daniel Scott-Algara, del Instituto Pasteur de París, indica a FARO que “la memoria de la inmunidad innata ha sido implicada en protección contra el Covid desde el comienzo con el ejemplo del BCG. Pero hay detalles epidemiológicos que no van ese sentido.

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Por ejemplo, la prevalencia de la infección en Brasil, donde se vacuna en rutina con la BCG”. Otro país que parece desmentir esa tendencia es Sudáfrica, donde también se vacuna con la BCG y donde, al contrario que en otros países africanos, hay mucha incidencia de Covid-19. Domínguez-Andrés cree que ese efecto de la BCG a través de la inmunidad entrenada podría durar solo unos meses o 1 o 2 años, y después se pierde. “Si conseguimos comprobar que la BCG induce cierta protección, tanto frente al coronavirus como frente a otras enfermedades, se podría usar como ‘parche’ para ganar tiempo hasta que se desarrolle una vacuna contra la Covid-19 plenamente específica y funcional”, defiende.

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