Los flujos de las migraciones, uno de los dramas más graves y complejos de nuestro tiempo, centrados en los campos de refugiados del África subsahariana donde millones de desplazados luchan a diario contra la enfermedad, el hambre, la guerra y la incultura, así como la actuación “heroica” en la zona de los voluntarios de las ONG y de las distintas órdenes religiosas que trabajan allí y dan la ayuda y el consuelo que ni lo Gobiernos ni la ONU parecen ser capaces de dar, centró ayer la conferencia coloquio de la escritora y psicóloga María Ángeles López de Celis en el Club FARO. El periodista y coordinador de la ONG Entreculturas, José Luis Barreiro, se encargó de presentarla y la entrevistó antes de que se abriera el diálogo con el público presente en el MARCO.

“Tras los conflictos bélicos de África hay intereses económicos y políticos. Es un continente donde quedan enormes riquezas naturales y eso implica negocios. Lo demás no tiene importancia. Ni las Naciones Unidas pueden hacer nada, siempre hay unos países que vetan a otros”, sentenció la escritora, que presentó su última novela “Los otros hijos de Dios”.

De Celis, funcionaria de carrera, pasa así de la alfombra roja del palacio de La Moncloa –se estrenó como escritora con “Los presidentes en zapatillas” tras ser la única persona que ha formado parte de la secretaría de los cinco primeros presidentes de Gobierno de España desde la llegada de la democracia–, a los desheredados de la tierra, una novela que, asegura, ha sido la más difícil de sacar adelante porque las editoriales no apuestan mucho este tipo de novelas, ya que hace “reflexionar”, y remueve conciencias.

No obstante, ella define “Los otros hijos de Dios” como una gran historia de amor “entre el protagonista, un médico de la ONG Médicos sin fronteras inspirado en el doctor Cavadas, el cirujano español especializado en reconstrucciones microquirúrgicas, y una diplomática española que transcurre en los campos de refugiados subsaharianas. El libro es un homenaje “al impagable papel de las ONG y los religiosos en los sitios olvidados del mundo. Es enorme su valor, se entregan sin pedir nada a cambio. Renuncian a su propia vida y a sus comodidades a cambio de nada”. Por eso, además del médico protagonista, hay dos religiosas carmelitas que dan voz a los voluntarios.

De Celis empezó a escribir “tarde”, pero asegura que le ha “cundido” y ha escrito ya siete libros. Su última novela debía haber salido al mercado en marzo, pero la pandemia obligó a posponer su distribución hasta ahora.

“Es un libro especial, me costó mucho sacarlo adelante y tenía en mente escribirlo desde que visité el continente africano por primera vez. Hace reflexionar y eso n es muy comercial, así que casi se queda en el cajón”. Uno de los problemas más graves de las sociedades desarrolladas es que son incapaces de resolver los flujos migratorios en las regiones más pobres del planeta”, asevera, a la vez que afirma que tiene solución. “La solución -asegura– pasa por que la gente no tenga que abandonar su territorio excepto por catástrofes naturales. Los Gobiernos y la ONU deben conseguir que la gente se quede en sus países, para eso hay que evitar guerras tribales, la pobreza extrema y la hambruna que afecta a tres cuartas partes de la población mundial”.

La escritora incide en que se supone que los campos de refugiados son algo temporal, para eso se construyen. Pero en realidad: “Se convierten en definitivos y allí viven generaciones enteras, algo que no tiene ningún sentido”. De Celis se muestra pesimista y no cree que en este momento en la agenda de los políticos esté ampliar los apoyos y el dinero destinado a las ONG. “Hay mucho postureo, reuniones que están muy bien, pero que se traducen en muy pocas cosas”.

De la secretaría del Movimiento a la del presidente en Moncloa

María Ángeles López de Celis entró en la Secretaría del Movimiento por oposición, había muerto Franco y en su camino se cruzó Adolfo Suárez, con él se fue la secretaria del presidente del Gobierno en el palacio de la Moncloa y se quedó hasta que llegó Zapatero. “Me dijo que yo era toda una institución, y eso me hizo pensar que ya estaba bien. Llegué con 21 años y habían pasado 32. Me di cuenta que tenía un presidente más joven que yo, así que decidí irme. Había sido testigo de la historia de la transición y la democracia en España”, explicó a preguntas del público. De Celis sostiene que es un honor haber trabajado con cinco presidentes, desde Adolfo Suárez a José Luis Rodríguez Zapatero. Sostiene que ninguna gestión fue totalmente buena o mala, pero no duda en reconocer que Adolfo Suárez es el presidente “que mejor me cayó” , y también “quien me enseñó lo que era democracia y libertad”. También pone en valor a Felipe González, en su opinión “el presidente más completo y el mayor estadista”. De Zapatero considera que la historia le juzgará, pero que de momento es pronto para ello, aunque destaca el impulso social “como nunca” que dio a España en su primera legislatura.

“Nadie vuelve con la misma mirada de África”

De Celis estuvo en África pero nunca viajó a los campamentos de refugiados, por lo que tuvo que documentarse bien, aunque contó con relatos en primera persona durante el tiempo que fue voluntaria de Cruz Roja con inmigrantes, a los que enseñaba a hablar español y a tramitar sus papeles. Sostiene que nadie que haya viajado a África puede volver con la misma mirada y destaca la fuerza de las mujeres africanas, realidad y futuro del país. En un momento que la pandemia de Covid-19 se expande por el mundo, especialmente Europa, la escritora apunta que el sida y a malaria son dos enfermedades que asolan África: “Es triste que unas vacunas del mundo desarrollado que cuestan tan poco, no se utilicen para salvar vidas en África. Muchas mujeres mueren en el parto porque quienes las ayudan no saben que tienen que lavarse las manos”. Por eso, reitera el valor de los cooperantes que en campamentos de 300.000 personas establecen servicios sanitarios básicos donde no tienen nada”.