“Estamos hablando prácticamente de un estado de excepción, incluido un toque de queda obligatorio en todo el territorio nacional (...) Es demoledor para confianza de la economía y para la reputación internacional de España”. Así de rotundo se mostró ayer el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, contra el estado de alarma decretado el pasado domingo por el Gobierno de Pedro Sánchez, cuyo desarrollo en Galicia depende de lo que decida el Ejecutivo autonómico a instancias del comité clínico que le asesora en esta epidemia. La reunión de dicho comité de expertos continuaba anoche sin que trascendieran sus decisiones. Se espera que el cónclave continúe hoy. Por tanto, aún no se sabe si el toque de queda continuará siendo desde las 11 de la noche a las 6 de la madrugada, o si se adelantará o retrasará una hora. Lo que sí parece claro es que no habrá, al menos de momento, cierre perimetral del territorio gallego: la medida no está sobre la mesa.

Feijóo: "Cuando nos equivocamos, nos equivocamos todos"

En su comparecencia tras la Conferencia de Presidentes de ayer, Feijóo cargó contra el estado de alarma que Sánchez plantea prorrogar hasta mayo, y defendió la reforma de la ley orgánica de Salud Pública. “Desde Galicia enviamos hace unas semanas una propuesta de reforma de ley orgánica de salud pública –recordó–, porque así nos la solicitó el presidente del Gobierno en reuniones anteriores. El propio Gobierno reconoció que era necesario buscar instrumentos alternativos al estado de alarma, excepción y sitio. Y por eso nos cuesta entender por qué insistimos en utilizar estados de excepción para regular una situación sanitaria que dura ya siete meses y que probablemente durará un cómputo global de dos años”, dijo Feijóo.

El Gobierno aprueba un nuevo estado de alarma que impone el toque de queda

Insistió en que el estado de alarma “tiene sin duda un elevadísimo coste reputacional para España”, y que el Gobierno está generando “alarma y desconfianza”. “Se hubiesen podido tomar medidas contundentes a través de la legislación sanitaria, si hubiésemos actualizado y aprobado expresamente la modificación de la ley orgánica de salud pública para gestionar esos 7 meses ya pasados y ese año y medio que queda”, destacó.

Recordó que “hace dos semanas el Gobierno nos decía que podíamos estar cerca de la estabilización y el descenso de la segunda ola”, pero que ahora estamos en un “mal llamado toque de queda. Se ha dado cuenta el Gobierno de que esa terminología es inapropiada. Lo advertimos hace días”, apuntó.

“Hace dos semanas el Gobierno nos decía que podíamos estar cerca de la estabilización y el descenso de la segunda ola”

Para Feijóo, el Gobierno ha puesto en cuestión la Navidad y la Semana Santa, “dándole un palo de una enorme intensidad a todo el sector turístico, a todo el sector hotelero y a la mayor parte de los sectores de servicios en nuestro país”.

La portavoz del BNG, Ana Pontón, mostró su respaldo al nuevo estado de alarma, pero avanzó que en su debate en el Congreso los nacionalistas gallegos presentarán una enmienda a la petición de prórroga de seis meses.

Por su parte, el secretario general del PSdeG, Gonzalo Caballero, exigió a Feijóo rectificar su postura y apoyar la declaración del estado de alarma, ya que el Gobierno de España “ha hecho lo que tenía que hacer” en base a las decisiones de expertos y autoridades al adoptar dicho estado, un procedimiento “constitucional”, dijo, que permite establecer medidas para evitar la transmisión del coronavirus.

Doce fallecidos, máximo de la segunda ola

La Consellería de Sanidade comunicó ayer el fallecimiento de otras 12 personas con diagnóstico de Covid-19 en Galicia, lo que eleva la cifra total de fallecidos desde el inicio de la epidemia a 880. Sanidade no ofreció anoche más datos sobre estos 12 fallecidos, que suponen el máximo en esta segunda ola. El de la primera oleada se registró el 30 de marzo, con 16 decesos. El triste récord llegó en un día en el que la comunidad volvió a superar los 600 contagios, concretamente alcanzó los 603, 153 de ellos en el área sanitaria de Ourense y 101 en la de Vigo. Es la segunda cifra más elevada tras los 687 contagios registrados el sábado. Con 6.766 casos activos (335 más que el domingo), Galicia se acerca al pico del 28 de abril, que fue de 6.947. Además, todas las grandes ciudades de Galicia en máxima alerta –nivel rojo– tras la incorporación de A Coruña. Por áreas sanitarias, en la de Ourense suben en 91 hasta los 1.390; la de Vigo suma 57 y se sitúa en 1.243; la de A Coruña y Cee aumenta en 45 hasta los 1.167; la de Pontevedra cuenta con 683 --44 más--; la de Ferrol incrementa en 43 hasta los 488 y la de Lugo suma 22 y se coloca con 673. La cifra total de fallecidos tras el fin del primer estado de alarma asciende a 261 en Galicia. La primera muerte de este periodo fue la de una mujer el 7 de agosto. Antes de eso, se habían encadenado casi dos meses –desde el 10 de junio– sin muertes relacionadas con el coronavirus.