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“Si los políticos no aportan soluciones pueden surgir movimientos radicales”

“Con la salud y el trabajo en juego la ciudadanía espera que la élite se una y resuelva”

El profesor Sabucedo, natural de Vigo, en su despacho de Santiago.

El profesor Sabucedo, natural de Vigo, en su despacho de Santiago.

Desde el pasado mes de marzo la vida ha cambiado debido a la presencia del coronavirus, a la espera de que la soñada vacuna o vacunas calmen esta situación, los riesgos, la incertidumbre y la ansiedad de muchas personas. Está en riesgo la salud, en primer lugar, pero también el empleo y la situación económica del país, como explica el presidente de la Sociedad Científica Española de Psicología Social (SCEPS), José Manuel Sabucedo. “La historia nos demuestra que es peligroso que se llegue a determinado punto de desafección hacia el sistema. Y si hay desafección se deja el campo abierto a cualquier persona que quiera o pretenda suplantar el liderazgo democrático”, argumenta.

–Los últimos acontecimientos protagonizados por la clase política en el ámbito nacional provocaron críticas por parte de la ciudadanía, que aguarda unión para salir de una situación como la actual...

–Es lo que espera una sociedad avanzada como la nuestra, con una ciudadanía madura... Nuestra clase política no está a la altura de las circunstancias. La situación que vivimos genera incertidumbre, temor, ansiedad. Está en juego la salud, el empleo, la economía... Cuando un grupo humano está frente a una amenaza se espera que en ese grupo humano exista una actitud de cooperación.

–¿Para salir en conjunto del problema?

–Es algo que el propio desarrollo filogenético de nuestra especie nos mostró que era lo adecuado. Lo que hizo poosible que nuestra especie sobreviviese a contextos y escenarios muy hostiles fue la cooperación ante una amenaza. Darwin decía que era la única posibilidad de sobrevivir ante un entorno hostil. Esto, que parece tan evidente, lamentablemente no está ocurriendo en la clase política española.

–¿Qué consecuencias puede tener la desunión?

–El enfrentamiento contribuye a que haya una polarización porque en este contexto de crisis sanitaria y económica salen en la agenda política temas que en estos momentos no habría ni que tocarlos. En lugar de unir a la ciudadanía la divide. Si hay un contexto polarizado la ciudadanía también se polariza y el responsable político pierde credibilidad. Y, evidentemente, en una situación de crisis es fundamental que los responsables políticos tengan credibilidad para el conjunto de la ciudadanía.

–¿Y esa polarización en qué puede derivar?

–Pueden surgir movimientos más radicales o extremistas que ofrezcan soluciones simples a problemas muy complejos. La ciudadanía se plantea: si lo que existe, los gobernantes que tenemos, no solventan mis problemas básicos, como es la vida y la subsistencia digna, si no son capaces de solucionarlo...

–¿Hablamos de riesgo de desafección?

–Es que, además de la situación sanitaria con la necesidad de protegerse frente al virus, hay muchos ciudadanos que han perdido su trabajo o pueden perderlo... Y ante algo tan importante, observar que hay políticos que están a ver quién saca más partido de la situación... esto es políticamente aberrante y eso puede llevar a que se incrementen los sentimientos de desconfianza y desafección hacia esta clase política y esto es tremendamente peligroso. La historia nos demuestra que es peligroso que se llegue a determinado punto de desafección hacia el sistema. Y si hay desafección se deja el campo abierto a cualquier persona que quiera suplantar el liderazgo democrático.

–¿Cómo ve las últimas medidas tomadas?

–La gente va a aceptar las medidas que se pidan en función de si cree que son eficaces. Y cualquier mensaje para que llegue a la ciudadanía ha de ser emitido por una fuente creíble; es la primera condición. Además, para que una norma se cumpla debe explicarse bien cuál es el problema, qué solución tengo para ese problema, contar con el conjunto de la ciudadanía y que la norma pueda ser cumplida. Si la norma, por ejemplo, me impide salir a trabajar y yo necesito hacerlo para ganar dinero pues difícilmente podrá cumplirse por una parte importante de la población.

–¿Qué consejo daría como mensaje para el conjunto de la población?

–Los momentos de crisis son fantásticos para que los gobiernos empaticen mucho más con la población. Para que se una más el país. Y tengo la sensación en los últimos tiempos de que estamos haciendo lo contrario. Se puede discrepar, se pueden debatir diferentes medidas, incluso tomar medidas y si no funcionan corregir, siempre explicándolo. El mensaje debe ser: saldremos de esta. Todos haremos lo que esté en nuestras manos para que nadie sufra. La idea: nos salvamos todos o no se salva nadie, en la salud, lo económico y en el ambiente general (que evite la crispación social).

“Si tú me pides empatía debes guiarme y dar ejemplo”

–¿Es posible pedir y lograr empatía por parte de la ciudadanía si existe cansancio tras meses de restricciones?

–Si yo percibo que no estoy siendo tratado de forma justa y empática por parte del otro y si yo creo que tú lo estás haciendo mal... el temor puede convertirse en ira, en enfado. Quiero decir que si yo veo que lo que ocurre es por ineptitud por tu parte, porque estás jugando a una estrategia política puede que convierta esa ansiedad en ira y la situación social se va a crispar. Si tú me pides empatía eres tú el que debe mostrarme el camino y dar ejemplo. Me haces corresponsable de lo que está ocurriendo; vamos a ir evaluando poco a poco la situación y si vemos que no funciona cambiamos cosas. Pero esta relación de confianza debe establecerse desde el principio.

–¿Cómo reconducir la situación?

–Las personas necesitamos cubrir lo que Maslow llamaba las necesidades más básicas: comer, subsistir.. hasta las más altas, como el reconocimiento social. Lo primero son las más bajas: salud, puestos de trabajo, la economía del país. Se espera de los políticos que sean responsables. Que se sienten a hablar, a solventarlo. La clase política debería servir de modelo en este aspecto. Y el aprendizaje observacional funciona siempre.

“Hay que pedir cosas que se puedan cumplir”

–¿Qué ocurre si las medidas o restricciones son muy duras?

–A la gente hay que pedirle aquello que se pueda hacer. Porque pedir cosas que no se pueden cumplir es muy negativo. Si no puedo hacerlo buscaré justificaciones y si observo que otros no lo hacen yo tampoco lo hago y se convierte en una norma perversa, que es lo peor que puede haber. Hay que tratar a la gente como gente responsable, siendo muy claros. No vale dirigir la responsabilidad de la segunda ola de Covid al comportamiento no responsable de algunas personas. Algo mal se habrá hecho también en la toma de decisiones y es bueno que los políticos lo asuman y lo expliquen: “esto lo decidimos en su momento pero ahora tenemos que cambiarlo”. Y que conste que creo que la ciudadanía es muy responsable, en general. Hemos pasado tres meses de confinamiento total, cosa que no se hizo en otros países. Salvo excepciones, la mayoría de gente cumplió. Cumplimos. Gente que viviendo en situaciones físicas no del todo confortables tuvo un comportamiento modélico.

“No es de recibo estigmatizar a los jóvenes”

–¿Qué piensa sobre el hecho de que pueda responsabilizarse a grupos en concreto?

–No estoy de acuerdo en que se estigmatice a grupos. No es de recibo. Por ejemplo, a los jóvenes. Yo estoy en la universidad e imparto docencia presencial. Veo cómo actúan. Evidentemente todos los colectivos son amplios. Cuando sale en los medios ciertos comportamientos inapropiados, sea por parte de quien sea, son casos puntuales. No se puede generalizar. En caso de fiestas nocturnas, por ejemplo. Pero no se habla de todos los estudiantes que a las nueve de la mañana están en sus clases, como en la mía. Es importante que la opinión pública no estigmatice.

–Asegura que no le gusta la metáfora de la guerra...

–No. Hablamos de un virus, que se transmite entre personas. Si utilizo la metáfora de la guerra puedo pensar que mi enemigo no es el virus sino la persona que me lo transmite. Y si pertenece a un grupo que no es el nuestro enseguida estigmatizamos. Mucho cuidado con estigmatizar a grupos. Nuestra especie tiene cosas muy buenas y muy malas. Y sí que es cierto que de la noche a la mañana somos capaces de crear un estigma y descalificar a otro que no pertenece a mi grupo.

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