El Parlamento portugués aprobó ayer el uso obligatorio de la mascarilla en los espacios públicos abiertos al menos durante los próximos tres meses, en medio de un aumento de los contagios por Covid-19 que han obligado al Gobierno a restringir la movilidad. Su uso será obligatorio en la vía pública a partir de los 10 años siempre que no se pueda garantizar la distancia de seguridad. La normativa especifica que la visera no puede ser utilizada como alternativa y establece multas de entre 100 y 500 euros por incumplimiento.