No es la primera vez que el poemóvil inunda la ciudad olívica con sus versos en alto; pero sí la primera que los poetas no suben al coche. En su lugar, 30 minutos de literatura enlatada de una treintena de autores que circulan cual ondas sonoras por los distintos barrios, dispuestos a llevar rimas consonantes y asonantes a las mentes más reacias a este bocado de literatura.

La pandemia y las restricciones sanitarias ante el Covid-19 obligaron a la dirección del Festival Kerouac –que cumple diez años de vida– a reinventar esta iniciativa. “Tenemos grabada una serie de poemas que nos enviaron por mail varios autores y con unas cuñas de publicidad lo vamos poniendo”, explica el conductor del poemóvil.

A las 11.30 horas, iniciaba ayer su recorrido desde Plaza de España para ir por Gran Vía, Alameda, Bouzas y Samil, de mañana; y el centro, incluido, el Castro, de tarde.

“Me parece importante colaborar con este Festival y me adapto. Mejor hacerlo así (con versos enlatados) que no hacerlo”, señala el conductor del poemóvil, José Manuel de la Fuente, padre de uno de los directores del festival, Marcos de la Fuente que este año organiza y sigue el Festival desde Nueva York donde reside.

Respecto a la reacción de la gente ante los versos rodantes por megafonía, este profesor jubilado que impartió clase en el CEIP Otero Pedrayo de Matamá recalca que “no nos vamos a engañar. La poesía es algo minoritario en la sociedad. La mayoría de la gente no presta ni atención pero hay personas que vuelven la cabeza, que se quedan escuchando o hacen fotos y vídeos. Esas pocas personas con reacción ante el poemóvil justifican nuestra actividad”.

Cuando el vehículo inicia su camino, la voz en off de Marcos de la Fuente truena: “Atención, está usted escuchando el poemóvil. Esta es una acción poética del Festival Kerouac”, para segundos después añadir que el fin es que cualquier paseante escuche poesía.

Quien va al volante de esta nave de letras sonoras opina que “a la mayoría de la gente, la poesía le puede parecer una banalidad o una expresión de emociones personales. Es una manifestación de la literatura, de la cultura y sirve para comunicar nuestros pensamientos, nuestras emociones y está ligada también a las conquistas sociales. Si la gente tuviera un nivel cultural mayor y más acceso a la cultura, el mundo funcionaría de otra forma. Habría más empatía con los demás”.

El Kerouac prosigue hoy con el poemóvil pero también con una performance esta tarde, a las 19.00 horas, en las redes del Festival; mientras que el domingo, a la misma hora, y mismos canales, habrá una sesión poética con música con Mateo Fixemberg.