Galicia es la única comunidad con riesgo bajo de contagio, según los parámetros propuestos por el Ministerio de Sanidad y pactados con las autonomías. Y las restricciones que tendría fijar según este nuevo plan serían más laxas que las ya impuestas. En todo caso, la comunidad tiene autonomía para elevar estas restricciones, y por ello no piensa dar marcha atrás. Incluso se prepara para endurecerlas para frenar el avance del coronavirus.

El Gobierno y las regiones aprobaron ayer, en el pleno del Consejo Interterritorial, un nuevo plan de respuesta frente al virus que contiene indicadores y limitaciones comunes en toda España. La nueva estrategia busca acabar con la disparidad de actuaciones y homogenizar la respuesta siguiendo las recomendaciones de médicos y epidemiólogos y las peticiones de algunas automías.

El plan incluye seis umbrales que miden el nivel de contagios y otros dos que fijan la situación hospitalaria. Y , en función de ellos, marca cuatro niveles de riesgo bajo, medio, alto y extremo, con medidas para cada uno de ellos.

Con el nivel actual de incidencia, y según los datos del Ministerio de Sanidad, seis comunidades están situadas en el nivel de alerta 4 o riesgo extremo (Aragón, Castilla y León, Cataluña, Madrid, Navarra y La Rioja), cuatro en alerta tres o riesgo alto (Andalucía, Asturias, Murcia y País Vasco); seis en alerta 2 o riesgo medio (Castilla-La Mancha, Baleares, Canarias, Cantabria, Comunidad Valenciana y Extremadura), y tan solo Galicia estaría en el mínimo nivel (alerta 1 o riesgo bajo).

Según el plan de Sanidad, y al estar en nivel 1, Galicia debiería optar por relacionarse en burbujas sociales estructuradas en grupos de convivencia estable y no hacer reuniones de más de 15 personas, así como restringir los viajes no esenciales fuera de la unidad territorial evaluada. En Galicia, las reuniones son de solo cinco personas.

Los aforos también son más laxos que los ya establecidos por la Xunta, pues, según el Ministerio, no deberían superar el 75 % (hasta un máximo de 50 personas) en espacios cerrados para velatorios, entierros y ceremonias fúnebres y de otro tipo como bodas y bautizos, sin limitaciones al aire libre. La misma capacidad reserva, con un máximo de hasta 10 personas por mesa (15 si es en exteriores), para los interiores de establecimientos de restauración y hostelería, salas de bingo, casinos, salones recreativos y de juegos y locales específicos de apuestas. Mantiene el cierre de las discotecas.

El nuevo marco pactado ayer en Madrid trata de introducir homogeneidad en las actuaciones pero posibilita a las comunidades que adopten medidas más rigurosas., y eso es lo que piensa seguir haciendo Galicia. De hecho, serán los gobiernos autonómicos los que decidirán cuándo y qué medidas aplican, si bien antes deben informar al Ministerio de Sanidad.

Ayer mismo, tras la reunión, el conselleiro de Sanidade, Julio García Comesaña, adelantaba que para decidir nuevas limitaciones en Galicia, se tendrán en cuenta otros indicadores, como la situación de las urgencias hospitalarias, y se “ajustarán” los indicadores y los niveles de alerta consensuados para los concellos de menos de 20.000 habitantes. ¿Por qué? Porque entiende que los indicadores de incidencia acumulada pueden inducir a error.

Comesaña valoró que ayer se cerrara “una actuación homogénea y coordinada” en España para hacer frente al coronavirus.

El titular de Sanidade en la reunión con el ministro Salvador Illa y sus homólogos autonómicos mostró el rechazo de Galicia al toque de queda. Ya lo había adelantado por la mañana a los periodistas el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo. Galicia no se opone a que haya en España restricciones nocturnas “con base en criterios epidemiológicos previamente pactados” según la incidencia de la pandemia, pero rechaza hablar de “toque de queda o de estado de alarma”, dado el “coste reputacional” que, bajo su punto de vista, el uso de estas denominaciones supone para el país.

Las restricciones pactadas para el nivel dos de alerta pasan por restringir los viajes no esenciales fuera de la unidad territorial evaluada y por prohibir el consumo en barra y la reducción del 50 % del aforo en interiores de locales de restauración y hostelería, el mismo que para las zonas interiores de instalaciones y centros deportivos, aunque en estos dos últimos casos prevé su cierre si no se puede garantizar la seguridad y ventilación.

Las reuniones de un máximo de diez personas y fomentar el teletrabajo son otras de las medidas incluidas, así como la recomendación de permanecer en el domicilio.

En el nivel dos, las restricciones serán del 50 % del aforo en entierros y velatorios, bodas y bautizos en espacios cerrados (máximo 30 personas) y no habrá limitaciones en espacios abiertos siempre que se pueda garantizar la distancia.

Para los lugares de culto, se reduce a la mitad el aforo máximo y en espacios cerrados. Hay que “ofrecer servicios telemáticos o por televisión”.

Las limitaciones son mayores en el nivel tres de alerta. Entonces, se fijará un máximo de seis persaonas para las congregaciones y se podrán limitar horarios de apertura al público de hasta las 23 horas en los establecimientos en servicio no esencial.

Respecto al interior de locales de restauración y hostelería, la autoridad sanitaria valorará el cierre, y en su defecto reducirá el aforo al máximo posible; lo mismo que indica para establecimientos como salas de bingo, casinos o locales de apuestas.

Pero también se pedirá salir del domicilio “solo lo necesario”, se podrán limitar las entradas y salidas del área territorial salvo actividades esenciales y acudir al trabajo de manera “excepcional” para actividades o reuniones precisas.

En cuanto a los velatorios y entierros el aforo será de un tercio en sitios cerrados (máximo diez personas) y 20 asistentes máximo en espacios abiertos. Sobre otras ceremonias como bautizos o bodas, apuesta por aplazarlos si es posible, no obstante, establece limitaciones de asistencia.