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Nogert Nygårdshaug | Escritor noruego, autor de “Mengele zoo”

“El futuro está en manos de jóvenes como Greta Thunberg”

“No hay políticos que entiendan la seriedad de la destrucción de la naturaleza. La gente debe rebelarse”

El escritor noruego  Gert Nygårdshauge.   // Nórdica & Capitán Swing

El escritor noruego Gert Nygårdshauge. // Nórdica & Capitán Swing

Mino, un crío que caza en el Amazonas mariposas exóticas, ve cómo su familia y vecinos son masacrados por unos asesinos contratados por petroleras y empresas norteamericanas que explotan sin escrúpulos la selva tropical condenándola a la desaparición y al genocidio de los pueblos indígenas. La venganza y la defensa de la naturaleza amenazada le convertirán en líder de una banda terrorista que mata a ejecutivos de multinacionales.

Sobre estos mimbres y basándose en sus vivencias en Sudamérica publicó el escritor y activista noruego Gert Nygårdshaug (1946), hace 30 años, “Mengele zoo” (un clásico del ecologismo, que llega ahora por primera vez a España coeditada por Capitán Swing y Nórdica). Considerada un thriller ecológico y la mejor novela del siglo en su país según el Festival de Literatura de Lillehammer 2007, con medio millón de ejemplares vendidos, su título surge de la expresión brasileña que significa que una situación está fuera de control y evoca cómo el médico nazi planeó hacer de Latinoamérica su jardín zoológico.

–¿Creía hace 30 años que llegaríamos tan pronto a tal degradación del planeta?

–No, entonces no podía imaginar que la situación se volvería muchísimo peor. Si escuchamos a David Attenborough [el científico naturalista británico] y nos basamos en informes científicos, vemos que estamos ante una situación urgente. No disponemos de mucho tiempo para revertir este desarrollo y salvar el planeta. En 1978, en la Tierra había 3.000 millones de personas y el 68% del planeta era naturaleza, un santuario de vida salvaje. Hoy en día somos 8.000 millones y tan solo nos queda el 29% de naturaleza. ¿Cómo será dentro de 20 o 30 años? ¿Y dentro de 100?

–¿Es justificable el terrorismo ecologista?

–No, ese no es el camino a seguir. Mi héroe, Mino, se creó a partir de las tragedias que sufrió, por lo que traté de ver el mundo a través de sus ojos, no de los míos. Me opongo a todas las formas de terrorismo, pero me alegra apoyar acciones pacíficas y levantamientos populares contra la destrucción del planeta.

–En la práctica, ¿no cree que aunque se mate a los responsables siempre vendrán otros a sustituirlos? ¿El problema es el sistema basado en el lucro de empresas y/o gobiernos?

–En la novela digo exactamente eso. Mino sabía que, independientemente de cuántos agresores matara, seguirían surgiendo otros nuevos. De modo que, sí, el problema es la búsqueda creciente de beneficios del sistema capitalista.

–¿Cómo podemos frenar la destrucción de la naturaleza?

–Estoy muy preocupado. Los informes de los biólogos dicen que las plantas, los insectos y los animales se están extinguiendo a un ritmo desconocido hasta la fecha. Esto no se debe solo a la industria, sino también a la agricultura, porque el mundo necesita cada vez más alimentos para la creciente población mundial. Por desgracia, carecemos de líderes políticos que comprendan la seriedad de todo esto. La única solución es que nosotros, la gente de a pie, nos rebelemos contra la corriente principal de la política y el capitalismo que imperan en nuestros días.

–¿Qué piensa viendo a Bolsonaro o a Trump?

–Me desespera profundamente. Si dentro de 50 o 100 años quedan historiadores en el planeta, esos políticos habrán terminado en el montón de chatarra de la historia.

–¿Cree que Greta Thunberg puede haber leído sus libros? ¿Deberíamos dejar el futuro en manos de estos jóvenes concienciados y activistas?

–Ja, ja. No sé si ha leído mis libros. ¿Tal vez? Pero he de contestar con un claro sí a su pregunta. Los movimientos entre la generación joven deben ir en aumento y crecer. Y confío en que votarán a otros políticos distintos a los que tenemos hoy.

–¿El mejor recuerdo de Suramérica? ¿Y el peor?

–Viví meses en distintos periodos entre las tribus de la Amazonia, y aprendí mucho. ¿Mi mejor recuerdo? Le contaré algo: cuando la tribu mataba un animal para alimentarse, daban las gracias al animal. Cuando nacía un niño, recibía un árbol como regalo de nacimiento. Veían un todo en todas las criaturas, en toda vida viviente; un contexto que debía ser respetado. Desearía que los europeos pudiéramos verlo igual. ¿El peor? Cuando una empresa Tomasa de hamburguesas quemó gran parte de la selva para criar ganado para obtener carne. 

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