10 de octubre de 2020
10.10.2020
Faro de Vigo

Sánchez toma las riendas de Madrid

Acusa a Ayuso de "no hacer nada" para frenar la pandemia al confinar solo por áreas de salud - La capital y otras ocho ciudades pasarán 15 días de restricciones

10.10.2020 | 02:02
Teresa Rivera, Pablo Iglesias, Carmen Calvo y Nadia Calviño, ayer, en el Consejo de Ministros.

El Gobierno de Pedro Sánchez decretó ayer a mediodía el estado de alarma en Madrid. Esa medida extraordinaria estará en vigor durante, al menos, los próximos 15 días, y afectará a la capital y a otros ocho grandes municipios de la región. El jefe del Ejecutivo tomó esa decisión por iniciativa propia y en contra de la presidenta de la comunidad, Isabel Díaz Ayuso (PP), que se resistió hasta el último minuto, pese a que sabía que, si no accedía, el Ejecutivo de coalición activaría la alarma.

En palabras del ministro de Sanidad, Salvador Illa, Ayuso "decidió no hacer nada" para frenar la curva de contagios del virus y agotó al Gobierno. "La paciencia tiene un límite", lanzó en la rueda de prensa en la que dio cuenta de los detalles del decreto. El Ejecutivo central cree que será suficiente con que la alarma esté vigente dos semanas (las eventuales prórrogas sí que deben ser autorizadas por el Congreso). El real decreto con las medidas se envió automáticamente al Boletín Oficial del Estado y se publicó en un número extraordinario a las 16.48 horas, instante en que entró en vigor. El objetivo era evitar la salida de miles de madrileños con motivo del puente del Pilar.

El líder del PP, Pablo Casado, fue el encargado de responder a la Moncloa ante una decisión que calificó de "partidista". Pese a no estar de acuerdo, aseguró que tanto su partido como Ayuso colaborarán con el Ejecutivo central para aplicar la alarma con "lealtad", aunque cada día pedirán que la levanten. En este choque institucional, Casado ha actuado de escudo de Ayuso, a la que los socialistas atacan, afirma, porque quieren dañar su liderazgo como presidente del partido.

Confinamiento perimetral

Este segundo despliegue del instrumento constitucional no tiene nada que ver con el primero, el del 14 de marzo, el de la primera oleada del coronavirus, pues no supone un confinamiento domiciliario. Es solo perimetral: se limita la movilidad en la capital de España y en otros ocho municipios de la región (Alcobendas, Alcorcón, Fuenlabrada, Getafe, Leganés, Madrid, Móstoles, Parla y Torrejón, y queda fuera, por bajar la incidencia del virus, Alcalá de Henares). Para asegurar el cumplimiento del decreto se desplegaron más de 7.000 policías y guardias civiles, según detalló el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska.

Lo que hace el Ejecutivo es cambiar de paraguas legal tras el auto del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) que anuló, el jueves, la orden de la Comunidad de Madrid que trasponía el acuerdo mayoritario del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS) adoptado el 30 de septiembre.

Illa denunció que lo de Madrid no son solo "brotes", sino" que hay "transmisión generalizada" y ve "indiscutible" que hay que proteger la salud de los madrileños. El Gobierno se sintió obligado a actuar a la vista de que la presidenta había dicho por la mañana que no se movía de su posición y que solo confinaría zonas básicas de salud.

La jornada de ayer fue intensa y algo caótica desde las ocho de la mañana. El Gobierno autonómico no aclaraba qué iba a hacer. Desde la Moncloa revelaron que Sánchez había propuesto a Ayuso atrasar el Consejo de Ministros de las 8.30 a las 12.00. Pero ella, en ese margen de tiempo, no le telefoneó. La vicepresidenta primera, Carmen Calvo, incluso se puso en contacto a mediodía con el vicepresidente regional, Ignacio Aguado (Cs), para comunicarle que acababa de empezar la reunión del Consejo de Ministros, presidida por ella misma, y trasladarle que Ayuso no había hablado aún con Sánchez, que desde primera hora estaba en Barcelona por su viaje institucional con el Rey.

Fue justo después, con el consejo ya en marcha, cuando se produjo la llamada de la dirigente del PP al líder socialista. Ella le pidió "más tiempo", según indicaron fuentes de la Moncloa. Pero Sánchez subrayó que ya era tarde y que la prioridad era "proteger la salud pública". Entonces, el presidente le comunicó que no había más margen y que el consejo decretaría la alarma, como así ocurrió, aunque ambos acordaron que en los próximos 15 días seguirán hablando de distintos escenarios.

La versión del Gobierno de Ayuso es otra: que Sánchez se "negó a a negociar la orden de la Comunidad de Madrid", que insistía en el confinamiento de zonas básicas de salud, una medida que a la Moncloa siempre le pareció insuficiente y confusa. El vicepresidente del Ejecutivo regional, Ignacio Aguado (Cs), intentó mediar y admitió en Twitter: "Los políticos hemos vuelto a fracasar".

En la conversación telefónica, el presidente pidió a la dirigente conservadora que apoyara la declaración del estado de alarma. "La respuesta de Ayuso ha sido no", puntualizaron desde la Moncloa. El Consejo de Ministros siguió su curso y acabó cerca de las dos de la tarde.

"El Gobierno ha querido llegar a un acuerdo -insistió Illa en la rueda de prensa posterior, cargando la responsabilidad del choque a la presidenta- y Ayuso ha decidido no hacer nada".

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