La edición genética CRISPR ha sido reconocida por fin con el Premio Nobel de Química. Para ello, el galardón de la Academia Sueca ha ido a parar a las científicas francesas Emmanuelle Charpientier y Jennifer Doudna por reescribir el "código de la vida" y "el desarrollo de un método para la edición del genoma", pero ha olvidado al español Francis Mojica, descubridor de ese sistema, al que él mismo dio nombre.

La comunidad científica española ha reaccionado con un cierto sabor agridulce, entre la alegría y la decepción, por el hecho de que el nombre del investigador de la Universidad de Alicante haya quedado fuera de este reconocimiento, cuyo nombre ha sonado en las dos ediciones anteriores de los Nobel, tanto en Medicina como en Química.

El sueño de editar el código genético con el que se escribe la vida, la enfermedad y, en general, todo en el universo ha sido galardonado con el Premio Nobel en Química del 2020. La Real Academia Sueca de Ciencias ha otorgado el preciado reconocimiento a las bioquímicas Emmanuelle Charpentier y Jennifer Doudna, en cuyos laboratorios se forjaron las que hoy conocemos como "tijeras genéticas" CRISPR/ Cas9.

La victoria de Charpentier y Doudna marca un hito para las mujeres en ciencia. Es la primera vez en la historia de los Nobel que dos científicas comparten el galardón de química. Marie Curie rompió el techo de cristal en 1911. Después de ella, Irène Joliot-Curie (1935), Dorothy Crowfoot Hodgkin (1964), Ada Yonath (2009) y Frances Arnold (2018) siguieron su camino.

Francis Mojica reconoce que lo ocurrido es "bastante raro", aunque "igual es que han considerado que lo que ellas hicieron es básico". Asegura que lo siente, sobre todo, "por España". "Mi filosofía siempre ha sido alegrarte de lo que tienes, pero que le dieran un Nobel a alguien de España hubiera sido una maravilla y lo lamento porque habría dado un gran empuje a la investigación de este país, pero no ha habido suerte. Ahora ya nada, es imposible".