La preocupación vecinal por el grupo de cetáceos varado ayer por la tarde en la zona de El Tranqueru, entre Perlora y Xivares (Carreño) no ha servido para salvarle la vida la mayoría de los animales. Pese al esfuerzo durante horas de algunos vecinos para devolver al agua a los animales, tras el avistamiento que hicieron unos niños que estaban por la zona, no hubo resultados demasiado positivos. Según los miembros del Cepesma que han estado pendientes toda la madrugada y durante la mañana de este importante varamiento en las costas asturianas, el mayor de los últimos años, podrían haber fallecido ya diez de los 17 o 18 ejemplares que componían el grupo de calderones.

"Sabemos con certeza que siete están muertos, porque lo pudimos certificar hacia las cinco de la mañana. Con la pleamar y la bajamar sus cadáveres han sido dispersados y en la zona donde se les intentaba ayudar ayer lo que quedan son dos cadáveres, pero hay seguro más. Nuestro cálculo es que pueden estar muertos unos diez porque solo se ve en movimiento a otros siete", explica Luis Laria, que como todos los voluntarios del Cepesma están pendientes de lo que sucede en la zona pero no tienen ningún encargo de la administración asturiana para actuar, ya que esa es responsabilidad de los especialistas del Principado.

Sin embargo, por el gran conocimiento de los voluntarios del Cepesma, Luis Laria no aventura nada bueno para los ejemplares que aún siguen vivos. "Los calderones que están vivos se ve que siguen movimientos erráticos y van a terminar varando. Son grupos que se mueven bajo liderazgos que suelen ser un matriarcado y su comportamiento es grupal", expone. De ahí que cualquier problema que tuviera el "líder" del grupo habría desencadenado en la fatal salida a la orilla de todos. Y, de igual manera, la posible muerte del líder habría dejado sin capitanía al grupo, que "va a acabar volvieron a la orilla en algún punto de la costa", explican los expertos.

En la zona están desplegados ahora tanto personal de Salvamento Marítimo con sus dispositivos, como lanchas de Cruz Roja del Mar y Guardia Civil del mar. Se intenta evitar que se acerquen demasiado a la orilla el grupo de cetáceos que sigue con vida, y también se está organizando un operativo para sacar de la zona a los ejemplares muertos.