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Sandra Benítez Herrera | Científica divulgadora del Instituto de Astrofísica de Canarias

"Con el coronavirus se ha visto lo importante que es la relación de la ciencia con la sociedad"

"Hemos estado encerrados en nuestros laboratorios creyéndonos importantes y no hemos llegado a la gente"

La astrofísica Sandra Benítez. // Demelsa Álvarez

La astrofísica Sandra Benítez. // Demelsa Álvarez

Llevar mensajes positivos e inspiradores a través de la astronomía a la gente y acercarles así a la ciencia es lo que hizo que la astrofísica Sandra Benítez Herrera (Madrid, 1984) dejase la investigación pura y después de su doctorado y posdoctorado se formase en divulgación de la ciencia y tecnología en la Fundación Oswaldo Cruz de Brasil para trabajar ahora como astrofísica divulgadora en la Unidad de Comunicación y Cultura Científica del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC).

-¿Por qué es importante la divulgación científica?

-Parece que los científicos han estado siempre muy distantes de la sociedad, y eso no puede ser, porque la investigación, en gran parte, está financiada con fondos públicos. Así que es nuestro deber contarle a la sociedad qué es lo que estamos haciendo con su dinero. Ahora, con el asunto del coronavirus, se ha visto lo importante que es tener esa comunicación, esa relación de la ciencia con la sociedad para que no haya bulos, para que la gente no se crea las fake news, sepa contrastar... Fomentar el pensamiento crítico es nuestra máxima en todos los proyectos que hacemos, fomentar la capacidad de decisión, que la población use herramientas científicas en el día a día.

-¿Hay una falta de credibilidad en la ciencia?

-No hemos contado bien las cosas y eso ha dado pie a que otro tipo de personas hayan generado bulos, noticias falsas y que los ciudadanos, como hay tantos recursos e información, no sepan valorar lo que está basado en un método científico riguroso y lo que no. Ahí nosotros tenemos parte de culpa. Hemos estado encerrados en nuestros laboratorios o centros de investigación creyéndonos muy importantes, pero no hemos llegado a la gente. Me sorprende mucho, por la cantidad de evidencia científica y de imágenes que tenemos, los que defienden que la Tierra es plana y son cada vez más fuertes, sobre todo en Estados Unidos.

-¿Hay interés de los jóvenes en la ciencia?

-Las estadísticas europeas constatan que cada vez menos personas ingresan en las carreras científicas. La tendencia es preocupante y por eso a nivel europeo se promueven cada vez más programas de divulgación para intentar acercar a los más jóvenes a la ciencia. Es muy curioso, porque la juventud es la que se desenvuelve mejor con la tecnología, pero no entienden la relación de la tecnología que usan con la ciencia básica que hay que desarrollar para llegar a ella. Cuando vamos a los colegios, intentamos mostrarles las muchas cosas que usan a diario que están basadas en la ciencia básica. Pero hay cierta desconexión entre la ciencia y los jóvenes y a ello ha contribuido un sistema educativo rígido, basado en la memorización. Hay que buscar nuevas formas de divulgar y alejarse del modelo tradicional de clase magistral.

-¿Cuál es la situación de la mujer en la ciencia en España?

-Estamos bastante bien, nos encontramos con un 40 por ciento de mujeres en ciencia. En Astrofísica es un poco menor, alrededor del 30 por ciento. El problema está en que las mujeres se mantengan en la carrera científica. Hay estudios que muestran que ese 40 por ciento que accede tiene ciertas trabas y en las posiciones de más responsabilidad la presencia de mujeres cae en picado. En Astrofísica tenemos un número bueno de estudiantes de doctorado, pero en las posiciones de más responsabilidad o puestos permanentes tenemos a lo mejor un 18 o 20 por ciento de mujeres y esto pasa en todos los entornos científicos.

-¿A qué se debe?

-Por un lado, están los estereotipos y los sesgos a la hora de seleccionar personal para las posiciones permanentes o de más mando. Se constata que desde que se pusieron comités paritarios el número de mujeres automáticamente aumenta. Además, las publicaciones de mujeres se tienden a infravalorar, aunque publican igual que los hombres, se las invita menos a participar a ciertas cosas que dan prestigio como ir de ponentes a congresos, menos presencia de sus artículos en las revistas más prestigiosas, si se invita a hacer una recopilación de cómo está un área de estudio se tiende a contar con un científico o a la hora de establecer colaboraciones internacionales se valora más que el investigador principal sea un hombre. Luego está la maternidad y la conciliación, que sigue recayendo sobre nosotras, o el acoso sexual, que todavía lo hay. En todos los congresos hay un código de conducta y se dedica un tiempo a estos temas porque es algo que se sigue dando, y el colectivo más vulnerable es el de las estudiantes de doctorado. Yo soy positiva y creo que cada vez vamos a mejor, hablar de ciencia y mujer está en la palestra y se trata en todos los congresos.

-¿En qué línea de investigación ha trabajado?

-Mi tesis doctoral fue sobre cosmología con supernovas. Las supernovas son una gran explosión que ocurre en las últimas etapas de la vida de las estrellas más grandes que el sol, la estrella explota y libera toda la materia que tenía dentro al medio interestelar, es uno de los eventos más luminosos que podemos ver en el Universo. Todas emiten la misma cantidad de luminosidad y las podemos usar para medir distancias en el Universo. Mi trabajo consistió en hacer un mapa de cómo se había ido expandiendo el Universo a partir de medir las distancias de las galaxias en las que se encontraban esas supernovas. En los años noventa, un grupo de astrofísicos había descubierto que el Universo no solo se expande, sino que además esa expansión es más rápida. Yo también usé esa técnica para ver cuál es la causa de esa aceleración, que ahora mismo es desconocida. La energía oscura es una explicación, también trabajé con modelos de relatividad general y otros de gravedad modificado que apuntan a que pueda haber más dimensiones. Es un debate muy interesante que se está dando ahora en la astrofísica. De hecho yo diría que junto con la materia oscura y los planetas extrasolares, es de los asuntos más candentes y yo contribuí con mi granito de arena a dilucidar un poquito ese misterio.

-¿Con qué descubrimiento de los últimos años se quedaría?

-Viví de forma muy emocionante el descubrimiento de las ondas gravitacionales. Llevábamos cien años desde que se postuló la existencia y cincuenta años buscándolas. También fue algo espectacular la primera foto de un agujero negro, que además fue una investigación liderada por una mujer, Katie Bouman. Poder tener la primera imagen de la materia en torno a ese agujero negro de una galaxia cercana fue uno de los grandes hitos. Obviamente toda el área de exoplanetas es fascinante. Los expertos dicen que a lo mejor en diez o veinte años vamos a detectar vida en otros planetas y eso me parece lo más interesante, el poder responder por fin a la pregunta de si estamos solos en el Universo.

-¿Ese sería el gran descubrimiento que le gustaría ver?

-Totalmente. Me podría retirar tranquila si veo eso. Sería un antes y un después para la humanidad saber que en otro planeta que está a miles de años luz hay vida. No sabemos de qué tipo de vida hablamos, si es una bacteria, un dinosaurio u otra cosa más rara o parecida a nosotros. Y seguro que la va a haber porque el Universo es enorme y hay cientos de miles de estrellas cada una con uno o varios planetas. Qué emocionante es que nuestra generación lo vaya a descubrir. Otra cosa que me gustaría ver, y creo que lo veremos, es la llegada a Marte, y espero que sea una mujer.

-¿La competencia en la carrera espacial entre países favorece la investigación?

-Para el avance científico no es perjudicial, se diseña, se testa, se comercializa mucha tecnología, pero siempre hay un poso de colonización. La exploración espacial es muy importante, pero se debería tener el debate de cómo se va a llegar a los planetas, si va a ser como se llegó a la Luna con una bandera y esto "es mío", o va a ser "esto es de todos". Es un debate que todavía no se ha abierto, quizá porque se ve lejos, pero que se debería de tener. Ahora tenemos un montón de naves espaciales en misiones en los confines del sistema solar, pero cuando lleguen las personas como a la Luna cambiará el matiz y habría que hablar de la perspectiva que se va a adoptar. Lo ideal sería que no fuera una competición, sino una colaboración de todos los países.

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