27 de agosto de 2020
27.08.2020
Faro de Vigo
ramón nogueras | Psicólogo y autor de "Por qué creemos en las mierdas'

"No se puede debatir con un negacionista"

27.08.2020 | 01:09
Ramón Noguera.

El auge de estas creencias irracionales, que en estos días se manifiestan por España, tiene mucho que ver con la predisposición humana a creer en mentiras emocionantes, antes que en una realidad insípida. El psicólogo Ramón Nogueras reflexiona sobre este fenómeno en su libro 'Por qué creemos en mierdas' y ahora, ante el discurso de los conspiranoicos del virus, proporciona cuatro pinceladas para entender este movimiento.

- El negacionismo del virus se manifiesta en las calles. ¿A qué se debe el auge de estas ideas?

-La conspiranoia sobre el virus tiene múltiples causas. Vivimos en un momento muy convulso y la ciencia ha reflejado mucha incertidumbre, porque es así como funciona. Las teorías de la conspiración, en cambio, han afirmado tener la verdad absoluta desde el primer momento. La gente que cree en estas ideas siente que tiene el control de la situación. Y que pertenecen a la élite de los que saben la verdad.

- El movimiento incluye anegacionistas del virus, antivacunas y defensores de las pseudoterapias. ¿Cómo convergen ?

-El que cree que las mascarillas son dañinas es más propenso a creer que hay una conspiración mundial sobre la pandemia. Los seres humanos no somos lógicos, pero hacemos lo posible para sentir que somos coherentes.

-Los que defienden que el virus no existe se manifiestan al lado de los que dicen que se cura con lejía. ¿Cómo puede ser que ambas ideas coexistan?

-Porque los seres humanos manejamos las contradicciones muy bien. Si dos teorías conspiranoicas se contradicen, sus defensores argumentan que es culpa de unos datos falsos o de unas fuerzas oscuras que manipulan la información. Las contradicciones les dan igual mientras sirvan para alimentar la misma idea.

-Resulta complicado descifrar la lógica de estas teorías?

-Claro. Pero hay que entender qué hay detrás de estas teorías para guiar el debate. Los antivacunas de verdad creen que están haciendo lo mejor para sus hijos. Si queremos que cambien de opinión, hay que empatizar con sus preocupaciones.

-¿Qué hacer si alguien cercano a nosotros cae en estos círculos?

-La confrontación directa es contraproducente. Funciona más entablar una conversación con ellos para intentar entender qué es lo que defienden y preguntarles por la lógica de sus afirmaciones. Así serán ellos mismos los que destapen las contradicciones. Y quizás eso les haga entrar en razón. Hay que tener mucha paciencia...

-¿Es posible el diálogo con los líderes de estos movimientos?

-No. No se puede debatir con un negacionista convencido. Porque todo lo que digas formará parte de lo que ellos ven como conspiración. La divulgación y el debate sirve para los que están dudando. Los líderes de estos movimientos nunca reconocerán que están equivocados.

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