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M. Magdalena, vendedora de la ONCE: "Parecía estar en la película 'Soy leyenda'"

"Parecía estar en la película 'Soy leyenda'", afirma Margarita Magdalena, vendedora de la ONCE que el lunes vuelve al trabajo

Margarita Magdalena, con su perro guía, "Sugus". // ONCE

El silencio era lo que más impactaba a Margarita Magdalena, especialmente durante los primeros días de confinamiento. Con ceguera total como consecuencia de una retinosis pigmentaria -conjunto de enfermedades degenerativas de origen genético que se caracteriza por la degeneración progresiva de la retina-, la ausencia del ruido del tráfico y de voces la acompañaba mientras sacaba a pasear a su perro guía, "Sugus". "Parecía estar dentro de la película en la que Will Smith pasea con su perro en una ciudad desierta", recuerda esta viguesa, que reconoce que al principio vivió el confinamiento con "bastante preocupación".

El próximo lunes, se reincorporará a su puesto de trabajo tras tres meses confinada en su casa. Junto con ella, otros 700 vendedores de la ONCE en Galicia volverán a los kioscos y a las calles. De estos 700 vendedores, 360 están en la provincia de A Coruña, 230 en la de Pontevedra, 60 en la de Lugo y 50 en la de Ourense.

"Espero la vuelta con muchas ganas porque soy una persona muy activa y muy sociable. Me gusta mucho estar con mi familia, con mis amigos, con los clientes...", afirma esta viguesa, que esta misma semana cumple 26 años como trabajadora de la ONCE.

Reconoce que no poder quedar con sus allegados es precisamente lo que peor ha llevado del confinamiento. Por eso, en cuanto la desescalada se lo permitió, lo primero que hicieron ella y su marido fue reencontrarse con los amigos. "Soy mucho de salir y de reunirme con mis amigos. Nosotros, además, somos un grupo muy grande de amigos y solemos quedar todos los sábados. Durante el confinamiento quedamos por Sky para tomar una cañita por la tarde y charlar", comenta. También han retomado los paseos por las afueras de Vigo. Pendientes de celebrar quedan los cumpleaños de su marido, en marzo, y de su hijo, en abril.

Margarita trabaja en un kiosco en la zona de la Gran Vía de Vigo, ciudad donde ha pasado el confinamiento. Esta última semana la pasará en Monforte, donde tienen una segunda vivienda. "Nos gusta mucho pasear por el monte y por el entorno del río con los perros (tienen otro animal, además de "Sugus")", afirma.Sugus, su perro guía

Los de "Sugus" son los ojos de Margarita. "Mi perro guía me da independencia, pero en este confinamiento, los perros nos han dado un poco de vida al permitirnos salir, aunque siempre teníamos ese temor a contagiarnos, por lo que estábamos el tiempo indispensable fuera. Ahora ya podemos dar paseos más largos y además sabemos que el Covid-19 es algo que va a estar mucho tiempo aquí, por lo que tenemos que empezar a hacer vida normal otra vez, adoptando las medidas de seguridad", explica.

"Sugus" es un Golden Retriever: de ocho años y acompaña a Margarita desde hace más de seis. Es su segundo perro guía. "Tenía algo más de dos años cuando llegó a casa porque tiene que estar adiestrado para lo que va a hacer", recalca.

El regreso de los vendedores de la ONCE se realiza en función de la normativa vigente del proceso de desescalada. Además de la desinfección del kiosco, usarán mascarilla, algunos también guantes, y tendrán a disposición gel hidroalcohólico y toallitas. "Yo no usaré guantes porque no puedo. Si no veo y no tengo tacto entonces estoy ciega del todo", explica.

Margarita padece retinosis pigmentaria desde que era una niña y hasta hace siete años, tenía restos de visión. "Antes veía los contornos de la gente, y los objetos y los números más grandes, hasta que la perdí por completo", explica.

La ceguera total es algo que Margarita había asumido hacía mucho tiempo. "Es una enfermedad degenerativa que acaba con la pérdida total de la visión y eso lo sabes desde siempre", explica.

Esta pérdida de visión se aceleró cuando se quedó embarazada. "La visión central la perdí por completo y solo me quedó algo de la periférica, que fui perdiendo después poco a poco", relata.

Margarita afronta el futuro con esperanza. "Soy una optimista compulsiva", confiesa. Por ello, está convencida de que, aunque al principio la gente aún continuará siendo reticente a hacer las cosas cotidianas que hacía antes de que estallase la pandemia del Covid-19, aprenderá a vivir con esta nueva realidad a medida que pase el tiempo. "La gente aún puede tener miedo y hay que respetarlo, pero creo que con el paso de las semanas la situación se irá normalizando", opina.

Margarita espera que esa normalidad llegue también a los productos de la ONCE y que sus clientes vuelvan al kiosco. Ella tiene ganas de volver a encontrarse con ellos, a tomar el pulso de nuevo a la vida tras tres meses de encierro.

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