26 de marzo de 2020
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Actualizado: 31-03-20 22:50h

Sonia Davila: "En Singapur se hace vida normal, pero la gente no sale de casa los fines de semana"

"Es un país pequeño y han podido rastrear cada caso y poner en cuarentena a 3.000 personas"

26.03.2020 | 01:04
Sonia Davila, trabajando estos días desde su casa en Singapur. // FdV

La científica viguesa reside desde hace más de 15 años en Singapur con su marido y sus dos hijos. Ha participado en el hallazgo de nuevas variantes genéticas en la enfermedad meningocócica y otras dolencias. Y dentro del Instituto de Medicina de Precisión, que aúna a la Universidad Duke y al organismo estatal del que dependen los hospitales, participa en un proyecto pionero a nivel mundial que ha secuenciado el genoma de 10.000 personas sanas y ya ha iniciado una segunda etapa para llegar a las 100.000.

-Singapur ha logrado controlar el avance de la epidemia. Hasta ayer contabilizaba 558 casos y no se registraron las dos primeras muertes hasta el sábado pasado. En el resto del mundo se pone como ejemplo de contención .

-El brote de SARS en 2003 dejó una impronta muy grande en la sociedad y, en cuanto vieron lo que pasaba en China, aquí saltaron las alarmas. El SARS fue muy traumático y doloroso, y muchas de las víctimas eran personal sanitario. Por eso ahora tienen mucho éxito en evitar estos contagios. Cuentan con la protección adecuada y saben cómo utilizarla. Desde 2003 han seguido practicando y ahora no han tenido ningún caso. Solo una enfermera que se contagió fuera del trabajo. Los primeros casos fueron importados por ciudadanos de Wuhan. Se detectaron el 21 de enero, mi familia y yo nos fuimos de vacaciones a Hawái el 23 y estando allí ya nos comunicaron desde el trabajo que se estaban tomando medidas como el control de temperatura. Volvimos el 2 de febrero, con alerta amarilla, y el 7 ya se elevó a naranja.

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- ¿Qué controles se realizan ahora en lugares de trabajo y escuelas?

-Tienes que medirte la temperatura ante de ir a trabajar y por la tarde y comunicarla a través de un sistema on line, y lo mismo los escolares. También recomiendan el teletrabajo, pero no se han cerrado restaurantes o negocios. Se hace vida normal, sin embargo, la gente sí esta concienciada y los fines de semana se queda en casa. Aquí hay una gran cultura de centros comerciales y la afluencia se ha reducido. En cambio aumentaron las peticiones de comida a domicilio.

-Se quedan en casa voluntariamente, sin necesidad de decretar un confinamiento como en España.

-Tienen otra cultura, lo que supone una ventaja en casos como éste. Es preocupante que en Europa haya gente que no respete las medidas. Espero que todo el mundo se dé cuenta de la relevancia y piensen en los más débiles, las personas mayores y con enfermedades. Aquí hay gente y tráfico en la calle, pero menos, y en los colegios las clases continúan. La semana pasada tuvieron vacaciones y si algún alumno salió del país debe pasar dos semanas de cuarentena en casa.

- Una de las razones del éxito es el rastreo de posibles contagios, que incluye el uso de cámaras de vigilancia y registros de cajeros automáticos.

-Han sido capaces de rastrear cada infectado. En un país pequeño como éste [5,7 millones de habitantes] se puede hacer, pero en uno mayor es muy difícil y más con fronteras tan porosas como las europeas. Singapur ha puesto a 3.000 personas en cuarentena para controlar las transmisiones. Y ahora han aumentado más las restricciones por la aparición de casos importados, muchos de ellos de países europeos. De los 47 casos detectados el miércoles de la semana pasada, 33 eran importados. La entrada desde China, Japón, España o Italia está prohibida. Yo, como residente aquí, podría volver desde esos países pero tendría que pasar 14 días de aislamiento y si desarrollo síntomas me harían el test. A la población de Singapur le piden que no salga del país porque pueden poner en peligro al resto.

- La experiencia del SARS fortaleció el sistema sanitario.

-Por supuesto. En Singapur la mayoría de casos se han centrado en un único hospital para liberar a los demás. Esto en España por desgracia no es posible.

- Viendo lo que ocurría en Singapur, ¿creía que en España había que empezar a tomar medidas antes?

-Por un lado, piensas 'no saben lo que se les viene encima' y, por otro, esperas que no ocurra. Pero hoy en día la movilidad es tan grande que desgraciadamente es difícil que no se extienda. Es horrible cómo los casos se multiplican, pero todo el mundo está tratando de hacer lo mejor posible para disminuir casos y muertes. A lo mejor, si se hubiese decretado antes el confinamiento en España la gente creería que era exagerado y ya hay quien ahora no lo respeta.

-Se ha extendido la idea de que no afecta a la gente joven

-Va a haber muertes de gente joven, aunque son números bajos. Debemos reflexionar sobre cuál sería la reacción si los afectados fuesen niños y jóvenes, tenemos que vernos como sociedad. Los jóvenes tienen que pensar en sus abuelos y en la gente de su entorno que quieren y ser conscientes de su impacto. También se están ofreciendo para hacer la compra y de canguros, eso es superpositivo.

- ¿Tienen algún caso cercano?

-No. La semana pasada nos comunicaron que en el colegio hay tres padres positivos. Pero es un centro con 3.000 estudiantes, no es tan alarmante. Por ahora no conocemos a nadie. ¡Toco madera! Las reuniones de trabajo son on line incluso con otra persona que esté dos pisos más arriba. Pero seguimos yendo a comprar y hacer ejercicio. Hacemos vida normal pero nos lavamos mucho las manos y sabemos que no hay que tocarse la cara. Y los fines de semana estamos más en casa. Se trata de ser más consciente, no de entrar en pánico.

- ¿Trabaja más ahora desde casa?

-Sí. Mi marido trabaja en la universidad y han implantado un sistema para dividirse en dos grupos con personas que pueden hacer las mismas tareas. Un grupo trabaja una semana desde casa y al revés. Y si alguien se infecta todos los de su equipo pueden hacer cuarentena mientras el otro sigue operativo. Han dejado de dar clase a grupos de más de 50 alumnos y se hacen fotos para saber dónde se sienta cada uno en caso de contagio. La gente acepta estas medidas pero en otros países quizá no ocurriría lo mismo.

- ¿Es adecuada la información oficial sobre el coronavirus?

-Lo hacen genial. Todos los días hay una rueda de prensa de los responsables gubernamentales. Informan del número de afectados, de la situación actual y avanzan medidas que pueden venir. Y eso da seguridad. Lo han hecho muy bien. En momentos de tanta incertidumbre, quieres tener información veraz. Los bulos como el de que el coronavirus fue creado en Wuhan son un problema enorme en estos momentos en los que todo el mundo está muy asustado. Antes de compartir un mensaje que a ti te ha angustiado trata de verificarlo. Sí hay que expandir felicidad, pero no cosas negativas. Aquí está prohibido por ley compartir bulos, pero se sigue haciendo. El administrador del grupo de whatsapp del colegio ya dijo que se borrasen ciertos mensajes.

- ¿Utilizan mascarillas y guantes cuando salen a la calle?

--Hubo una campaña muy fuerte del Gobierno para explicar que si estás sano no la necesitas. Muy poca gente usa mascarilla o guantes, pero sí se lavan las manos continuamente.

-¿En qué ayuda la secuenciación del coronavirus?

-Los chinos han hecho una labor impresionante, lo secuenciaron en muy poco tiempo y lo pusieron al alcance de todos. Y ahora más grupos van secuenciando los virus de distintos lugares del mundo lo que ayudará a conocer su evolución y encontrar fármacos y una vacuna. Pero por muy rápido que vayan, hay, que ser cautos porque debe ser segura y efectiva.

- ¿Tenía pensado visitar Vigo?

-En verano, pero en estos momentos es difícil saber qué pasará. Es duro tener ahí a a la familia, hablo con ellos todos los días y están bien pero la distancia es complicada para todos. Nos acordamos mucho de vosotros y os deseamos lo mejor. Habrá un final, hay que ir para arriba. Saldremos.
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