21 de marzo de 2020
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Actualizado: 26-05-20 17:30h

La flota de cerco del Cantábrico, formada por 100 barcos, deja de trabajar hasta Semana Santa

La medida entra en vigor el próximo lunes y treinta barcos de Galicia tendrán que regresar de la campaña de caballa

21.03.2020 | 00:51
Tripulantes de un cerquero de Vigo, trabajando esta semana. // J.I.

La flota cerquera que opera en aguas del Cantábrico, formada por un centenar de barcos, ha establecido una parada conjunta hasta después de Semana Santa. Los problemas asociados a la crisis del coronavirus, especialmente la caída de precios y las dificultades logísticas (transporte de tripulaciones), provoca un freno a la actividad que este tipo de barcos -que capturan especies como la caballa (en plena campaña), jurel o anchoa- que ahora dejarán de proveer un producto de primera necesidad. La medida afectará a la treintena de buques gallegos que se desplazaron hasta el caladero para participar en la pesquería de xarda, que como el resto tendrán el lunes y el martes para intentar agotar los cupos restantes de esta especie. Por el momento, esta decisión no se extenderá a aguas gallegas, donde los barcos siguen intentando sacar el máximo partido posible a las capturas, aunque con unos precios que dificultan la actividad: ayer el jurel llegó a bajar hasta los 30 céntimos el kilo.

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Los datos de la Consellería do Mar reflejan la existencia de 152 barcos de cerco en Galicia que, en total, emplean a 1.330 tripulantes. Del total de la flota solo una treintena de unidades se desplazaron al Cantábrico para participar en la campaña de verdel (caballa), pero con esta medida tendrán que regresar. Las conversaciones entre el sector se concretaron ayer a la tarde y la medida se hizo oficial a través de un comunicado de las Organizaciones de Productores del Cantábrico (Opes Cantábrico).

Con este paro el cerco del Cantábrico se convierte en el primer segmento de flota que para su actividad desde que se decretó el estado de alarma. Una parada que se alargará hasta el 13 de abril, momento en el que los barcos valorarán la situación y verán si les compensa salir para aprovechar la campaña de anchoa. "Quizá para entonces haya fábricas cerradas y no interese", explican fuentes del sector afectadas.



Los problemas para el sector se incrementan casi cada día. Como se quejó la Federación Nacional de Cofradías de Pescadores (FNCP) el jueves, los armadores están teniendo muchos problemas para desplazar a las tripulaciones a los barcos, precisamente para la campaña de caballa. Lo mismo sucede, a menor escala, en las propias localidades gallegas, ya que no todos los trabajadores viven cerca del puerto en el que embarcan y el traslado es complicado por las restricciones a los desplazamientos con acompañantes por carretera.

La caída de los precios es otro de los problemas del sector. La patronal pesquera Cepesca asegura que el descenso es de más de un 50% y ayer el jurel se pagó en lonja a 30 céntimos el kilo, cuando de media en lo que de 2020 supera el euro/kilo. En este sentido, la patronal pesquera Cepesca ha creado un "comité de crisis" para hacer un seguimiento de la situación.

ERTE

Mientras, tanto las cofradías como la propia Cepesca solicitaron ayer al Gobierno que aclare si los armadores del caladero nacional pueden acogerse a la aplicación de un ERTE por causas de fuerza mayor dadas las características de los buques que operan en este caladero y que, en numerosas ocasiones, no pueden asegurar el cumplimiento de las normas de prevención. El sector pide aclaración tras especificarse en este mismo Decreto que los buques de pesca no están obligados a paralizar su actividad.
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