15 de marzo de 2020
15.03.2020

La frontera como jaula

El cierre de aduanas dificulta el regreso a casa de dos jóvenes vigueses desde Filipinas y echa por tierra proyectos culturales o de cooperación gallegos en el extranjero

15.03.2020 | 03:09

Como si se tratase de un reguero de dinamita encendido por una chispa en un extremo, el coronavirus no avanza por el mundo, corre. Y con él, lo hacen las medidas de restricción de los países a los ciudadanos españoles, en el triste "top" de los más afectados por número total de casos de infectados. Alrededor de las ocho de la tarde de ayer, cerca del centenar de estados prohibía o limitaba de alguna manera la entrada de ciudadanos españoles en su territorio. Las fronteras se están cerrando. De ellas, intentan escapar en Filipinas dos jóvenes vigueses que luchaban ayer por llegar a España contra reloj.

Cada hora que pasa, la libre circulación de personas en buena parte del globo se ve amenazada por el huracanado temor al coronavirus y el paulatino aumento de casos y fallecimientos. Los gobiernos han ido blindando sus territorios para evitar la entrada de ciudadanos procedentes de los países con mayor número de enfermos, entre ellos España, cuyos habitantes por ser ciudadanos españoles o europeos no pueden entrar o tienen que pasar cuarentena en cerca de un centenar de estados (el Ministerio de Exteriores a las 20.30 horas de ayer contabilizaba unos 90 pero le faltaba incluir, por ejemplo, Uruguay, entre otros).

La situación ha afectado a gallegos de diferente forma. La viguesa Paz Raña cruza los dedos para que la situación de su hija Sira Rodríguez y su primo Yago Madarnás se solucione cuanto antes. El Gobierno filipino, escriió Paz en su Facebook, "ha decretado para hoy el cierre del aeropuerto de Manila, tanto para salidas al exterior como para llegadas. Sira y Yago tenían comprado el billete y pensaban regresar el día 16 de Manila a Madrid vía Amsterdam", tras sus vacaciones.

Esta madre gallega añadió que "la situación mundial se está poniendo muy dura en estos momentos para ellos dos y para varios ciudadanos españoles allí en Filipinas. La realidad se está volviendo intolerable". Según pudo saber este diario de fuentes amigas de Paz, Sira y Yago buscaban ayer llegar a Manila. Desde el Ministerio de Asuntos Exteriores, les recomendaron llegar cuanto antes a dicha capital y tomar un avión a cualquier país, ya que lo primordial era abandonar Filipinas.

Esta, actualmente, está regida por una dictadura y presenta graves deficiencias en su sistema de salud. Ya hay casos de coronavirus allí. La familia en España de Sira y Yago ha rogado en las últimas horas al Ministerio de Asuntos Exteriores y la embajada en Filipinas que "ayuden a los ciudadanos españoles en momentos tan insoportables".

A las doce del mediodía de ayer, Paz Raña explicaba a allegados que su hija necesitaba "mucha tranquilidad". "Está la cosa tensa y están esperando por aviones por lo que no quieren comentar nada", indicó.

Operaciones en Gaza

El cierre de fronteras también afecta a los cooperantes. Felipe Noya es traumatólogo en el Hospital Clínico de Santiago y voluntario de Médicos del Mundo. "Teníamos prevista una misión en un hospital en la franja de Gaza (Palestina). Es un proyecto de cooperación de cirugía ortopédica infantil. Teníamos previsto que saliese hacia allí un equipo de cuatro personas. El jueves de la pasada semana se cerró la posibilidad de entrar allí porque para entrar en Gaza hay que ir vía Israel que aplicó medidas restrictivas de salud pública" para españoles, señaló.

Noya, vocal también de Acción Humanitaria y seguridad de la Coordinadora de ONGD-España, añadió que el cierre de fronteras está impactando de forma importante en la cooperación española: "Nuestro caso no es un caso aislado. El hecho de que se paralicen ciertas reuniones también afectará aunque se está intentando ampliar el teletrabajo; pero hay determinado tipo de actividades que no se pueden hacer si no son presenciales".

Por su parte, Alejandro Quiñoa, presidente de Asamblea de Cooperación pola Paz, indicó que "la realidad es que los países están tomando medidas bastante fuertes. Con esto, no quiero criticarlos. Es obvio que va a suponer retrasos en la ejecucion de los proyectos. En nuestro caso, teníamos uno con la pesca artesanal de El Salvador para construir una embarcación en una escuela taller con profesorado que se iba a desplazar desde Galicia. Tuvimos que aplazarlo".

Nueva York, sin poesía gallega

Pero también hay proyectos culturales afectados. Uno de los damnificados es el Festival Internacional Kerouac en Nueva York. Vanesa Álvarez, gallega que lo coorganiza desde la ciudad americana, recordó que tuvieron que anularlo esta semana porque las artistas procedentes de España y Galicia no iban a poder viajar al prohibir Trump todos los vuelos con Europa.

En su caso, no tenían pensado en viajar a Galicia ahora. Aún así, enfatizó que "la sensación de aislamiento es terrible; estamos intentando asimilar y tomar decisiones responsables con sentido y calma". Sin embargo, el avance de la enfermedad dificulta el raciocinio sosegado.

Tambien, desde Nueva York, José Delvalle, lector de gallego allí, detalló que "tenía previsto un viaje a Madrid a finales de mes para trabajar unos días en la Biblioteca nacioanl y otra a Alemania en abrir para participar en un congreso. Este fue cancelado y la Biblioteca, cerrada, así que no puedo viajar. Además, las directrices especiales de mi universidad impiden hacer viajes profesionales".

"Aquí -añadió- los medios están dando mucha cobertura a lo que está sucediendo en Europa. De hecho, las palabras de Angela Merkel esta semana tuvieron un fuerte eco en la prensa de Estados Unidos".

Pero las miradas no solo se dirigen allí. En las últimas horas, Arabia Saudí ha decidido suspender todos los vuelos internacionales aunque hace días que los españoles tenían vetado este destino.

Uno de los afectados fue el profesor de la Universidade de Vigo Baltasar Manzano, que está viviendo el cierre de fronteras desde la ciudad olívica sin poder retornar a Arabia Saudí donde trabaja cuatro meses al año. "Vine de allí hace dos semanas, el 28 de febrero, y se suponía que tenía que regresar a Arabia Saudí el 22 de este mes. Y no me voy a poder ir. Hay que esperar a que esto cambie", apuntó.

En su caso, confía en que el cierre de fronteras no le suponga "mucho" trastorno: "Estoy haciendo cosas con ellos para una reunión del G-20 para final de año, preparando documentación. Puedo teletrabajar. En investigación, no hay mayor problema con todas las herramientas que hay".

A mayores, aseveró que "con esta incertidumbre, uno casi prefiere estar cerca de los suyos".

Eso mismo ha pensado la fotógrafa y artista coruñesa -pero de padre vigués- Sonia Sanromán. Esta creadora tenía previsto desde principios de año retornar a Galicia debido al Brexit. La decisión ha tenido que tomarla drásticamente. "Justo vuelo mañana (por hoy) para España. Lo decidí el jueves pasado después de seguir atenta las noticias. Soy autónoma y me cancelaron todos los trabajos ni puedo hacer el proyecto fuera que tenía previsto. Hasta dentro de dos o tres meses no se regularizará esto, así que he decidido salir de aquí (Londres)", apuntó.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
FaroEduca