13 de marzo de 2020
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Actualizado: 27-03-20 22:50h
COVID-19 EN GALICIA

Cierre colegios en Galicia por coronavirus: los padres, obligados a hacer encaje de bolillos

Los progenitores, entre el alivio por una medida que minimiza riesgos y la preocupación por tener que buscar alternativas para sus hijos, se muestran conformes con la decisión

13.03.2020 | 01:13
Padres esperan en un colegio antes de que cierre por coronavirus en Galicia

Óscar Ferreiro es taxista en Vigo. Su mujer, repartidora. Tienen dos hijas de 5 y 10 años. A partir del lunes, además de encargarse de sus respectivos trabajos, les toca hacer encaje de bolillos y tirar de imaginación, familiares o directamente de cartera para buscar a alguien que cuide de sus dos pequeñas. La noticia de que cerrarán los colegios en Galicia por el coronavirus durante dos semanas desde el día 16 para minimizar el riesgo de contagio les ha cogido con el pie cambiado y les obliga a pensar alternativas. No son los únicos. A los pocos minutos de enterarse de la medida a través de la radio de su taxi, el móvil de Óscar empezó a vibrar con mensajes del grupo de padres de WhatsApp. A muchos les toca echar mano -aún más- de los abuelos. A pesar de esas complicaciones, la inmensa mayoría reconocen estar de acuerdo con una decisión que buscar reducir las posibilidades de que el coronavirus se siga expandiendo por Galicia.

"Lo que intenta es contenerlo al máximo y viendo lo que pasa en Madrid y otros países me parece en cierto modo acertada. Posiblemente no sea para tanto, pero es una medida de contención. Ahora... ¿Cómo nos las vamos a arreglar? Eso es otra cosa. Nos deja en una situación bastante compleja", comenta Rosa Rodríguez, madre de dos hijos de 12 y 19 años, a la entrada del colegio Maristas. En su caso el escenario puede complicarse si se cierran los centros de día. "Me voy a ver con una persona mayor y niños", apunta. Aunque la suspensión de las clases le parece acertada, lamenta que no se informase antes a las familias: "Se estaba viendo venir, pero pudieron haber avisado con más tiempo".

Algo parecido apunta Óscar. "Tenemos que solucionar en dos días lo que normalmente nos llevaría diez o quince", censura: "Si tenemos que contratar a alguien eso supone un coste y también que entra una persona de fuera" . Por esas razones y con el recelo de que la suspensión de clases se prolongue más de dos semanas -"¿Cuánto está durando en China?", se pregunta-, Óscar considera que la decisión adoptada ayer por la Xunta es "un poco excesiva". "Me pilla de sorpresa. Es algo que no se puede hacer de un día a otro", zanja.

La suspensión de clases concede más importancia aún a la figura de los abuelos. Lo reconoce abiertamente Sheila Romero, madre de un niño de sexto de infantil. "Mi marido y yo trabajamos. Esto te deja en una decisión bastante fastidiada. Nosotros nos organizaremos con los abuelos. Menos mal que están, sino a ver qué haríamos". A pesar de las complicaciones que conlleva la suspensión de clases, Sheila admite que "estaba un poco preocupada" por la expansión del Covid-19: "No me quería alarmar, pero visto lo visto..."

María Josefa Gutiérrez es abuela. Ayer, mientras esperaba a que sus tres nietos de 12 y 15 años salieran de clase frente a Maristas, reconocía estar de acuerdo con la medida adoptada por la Xunta. "Me parece muy bien. Hay que tener mucho cuidado y evitar que el coronavirus se vaya expandiendo. Me parece una medida muy acertada. Tenía miedo y esto da tranquilidad. No me ha sorprendido", abunda. En su familia la necesidad de buscar una alternativa para que los más pequeños no se queden solos durante las horas que deberían estar en la escuela no es un problema. "Como somos los abuelos estamos encantados de tener a los niños con nosotros y ayudar a los papás a que sigan trabajando".

No son los únicos. "Estoy jubilado y llevo muchos años con mis nietos. Estoy contento de estar con ellos. El papel de los abuelos es fundamental. Cuando ejercemos como tal es además porque el padre y la madre trabajan", compartía también a la entrada de Maristas Antonio Márquez mientras aguardaba a su nieta de 14 años. A él el anuncio del Ejecutivo gallego tampoco le pilla por sorpresa. "Si lo están haciendo a nivel europeo vamos algo retrasados, pero hay que cogerlo como viene", señala. Aunque no cree que la asistencia a clase pueda suponer un riesgo, incide en que hay que tener un celo especial cuando se trata de niños.

Sobre el avance del Covid-19 durante las últimas semanas, Manuel prefiere también no caer en alarmismos y apuesta por el sentido común: "Si sacaran la media de los enfermos que hay de gripe a lo mejor también había otros tantos. Esto es un virus y hay que pasarlo".

La decisión anunciada ayer por San Caetano se suma a la batería de medidas que están adoptando las diferentes instituciones. El miércoles, por ejemplo, el Concello de Vigo avanzaba sus planes de extremar la higiene en las oficinas municipales, los taxis y los buses urbanos e intentar evitar las aglomeraciones en la lonja de Praza do Rei. Para conseguirlo, fomentará los trámites online o telefónicos y que -cuando se deba acudir en persona al Ayuntamiento- se haga tras haber pedido una cita previa. También canceló pruebas y eventos.

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