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"Hay gente en los supermercados que está comprando a lo loco"

Las superficies consultadas coinciden en el aumento del acopio familiar pero en Galicia no hay desabastecimiento - Agua, papel higiénico, jabón, leche y conservas, entre los productos más repuestos

"Hay gente en los supermercados que está comprando a lo loco"

El temor por el coronavirus ya llega al súper en Galicia. Sin que exista por el momento miedo al desabastecimiento en los hipermercados, sí se percibe un mayor acopio de productos básicos en las cestas de la compra. También, mayores importes en los tíquets que llegan a las cajas. Basta con un paseo por los expositores de varias cadenas: estantes con menos papel higiénico en algunas tiendas del centro de Vigo, garrafas de agua de varios litros que 'desaparecen' en pocas horas y doble jornada para reponedores de productos como latas de conservas.

Así lo reconocen -extraoficialmente- en varias superficies comerciales. "Hay gente que está comprando a lo loco", reconoce una cajera consultada ante tres grandes carritos apertrechados hasta arriba frente al mostrador. Insiste en que la cadena no tiene problemas de stock, pero reconoce que muchos clientes están haciendo grandes acopios. La citada agua mineral, también alcohol de romero, aceite y leche están entre los productos más demandados, junto con las conservas. "Todo esto es exagerado", se queja una señora de mediana edad en la cola. Entre el personal, ojo avizor, sobre todo cuando alguien estornuda o tose. Los trabajadores apelan a la responsabilidad individual.

Otra de las estampas poco habituales se registra en algunas grandes superficies comerciales: se puede caminar con facilidad por los pasillos, ir a la pescadería o charcutería sin esperar largas colas -apenas dos números- y encontrar incluso lineales de pago vacíos en lo que habitualmente sería 'hora punta'. Eso es, precisamente, lo que ocurre en un conocido establecimiento del vigués barrio de Coia. Por lo bajini, algunos vecinos reconocen que madrugan más para hacer la compra, evitando así grandes aglomeraciones. En las cajas, se escuchan comentarios sobre la necesidad de reponer jabones.

Para muestra, un botón. Dos parejas jóvenes de amigos que encontramos al mediodía en las proximidades de una conocida cadena en A Florida reconocen haber gastado -por cabeza- cien euros en víveres, dando prioridad a los imperecederos. Y eso, que dos son mileuristas y pagan alquiler. "Es por si acaso; son productos de larga caducidad", se justifican. Latas, papel higiénico, leche... pero también toda clase de pastas y legumbres traslucen en las bolsas.

También en el centro de Vigo pero en otro súper de la competencia, empiezan a escasear los productos congelados a última hora de la tarde. "Esta noche ya repondrán", avanzan los empleados.

Pedidos a domicilio

Más tranquilidad, también en la calle, se vive en las pequeñas tiendas de barrio. Parece que está explicado por el mismo fenómeno -el intento de huír de grandes concentraciones de compradores- el incremento del negocio online de los supermercados. Varias webs consuladas en las que tratamos de realizar la compra ayer no contaban con horarios de reparto disponibles hasta el viernes. Otro de los testimonios de una compra realizada anteayer online da muestra de la situación. La familia que la recibió percibió que había menos cantidad de botellas de agua que las solicitadas. "La gente está haciendo acopio de agua; los que antes pedían cinco, ahora solicitan veinte cajas", argumentó el repartidor. "Os he traído las que tenía en el almacén".

Aunque las redes sociales están invadidas cada día por centenares de fotografías y vídeos con estanterías de supermercado vacías, la realidad aún está lejos de esos vídeos y memes apocalípticos.

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