09 de marzo de 2020
09.03.2020

Series feministas con espíritu de cambio

Un estudio reciente señala que la cuota de mujeres en las series continúa creciendo

09.03.2020 | 02:08
La actriz Kathryn Hahn en una imagen de "La señora Fletcher". // FdV

Aunque cueste creerlo, para muchas personas las cosas no existen hasta que aparecen en la tele y son aprobadas o validadas de algún modo por ella. Por eso es tan importante la representación de minorías y mujeres en las series, que ha crecido a niveles de récord en los últimos años; según un estudio del Centro para el Estudio de las Mujeres en Televisión y Cine de la Universidad Estatal de San Diego, en la temporada 2018-2019 se alcanzó el 45% de mujeres con líneas de guion; un salto respecto al 40% de 2017-2018.

Debajo, ocho series que quieren contribuir o han contribuido al cambio. Y además, desde postulados claramente feministas.

| Creedme de Netflix . Esta fabulosa miniserie nos recuerda el trance por el que pasan muchas mujeres al denunciar una violación: el machismo, la humillación y la coacción. Minuciosamente fiel a los hechos reales en que se basa, coloca en el centro del relato a la víctima y, después, las inspectoras que se lanzaron a la búsqueda de un violador en serie que operó en diversas jurisdicciones de Washington y Colorado. La conocidamente feminista Lisa Cholodenko (Los chicos están bien) dirige los tres primeros episodios.

| The Deuce, de HBO. A la hora de trazar esta historia de la evolución del trabajo sexual entre principios de los 70 y mediados de los 80, David Simon y George Pelecanos tuvieron la inteligencia de rodearse de mujeres para aportar otro punto de vista. El resultado fueron grandes escenas de sororidad entre algunos de los mejores personajes femeninos de la tele reciente, como la prostituta metida a directora de porno feminista Eileen Merrell (Maggie Gyllenhaal) o la atribulada estrella equis Lori Madison (una fantástica Emily Meade).

| Dickinson, de Apple TV. De haberse estrenado en Netflix o HBO, esta creación de Alena Smith habría sido tan comentada como Sex education y Euphoria. Porque esta recreación fantasiosa de la adolescencia de la poeta Emily Dickinson lo tiene todo: comedia efectiva, drama resonante, actores con carisma y una banda sonora que encandila y hace reír a base de anacronismo. Por suerte para todos los dickheads (así se llaman sus fans), Apple la renovó para una segunda temporada antes del estreno de la primera.

| Fleabag, de Prime Video. ¿Queda algo por decir de esta favorita del público y la crítica y los premios? Probablemente no, pero insistamos con esta obra maestra. Su primera temporada, se diga ahora lo que se diga, fue fundamental: una gran comedia de la disfuncionalidad con una heroína atrevida y nada agradable, ni santa ni víctima. Pero, de acuerdo, la segunda era mejor. A los enemigos corrientes y molientes de Fleabag se unía una amenaza superior: Dios.

| Glow, de Netflix. Ya tardan los Globos de Oro y Emmys en proponerse premiar a Alison Brie por su papel en Glow, el de una aspirante a actriz seria que acaba encontrando su lugar y una comunidad en el paisaje más inesperado: la lucha libre femenina televisada. Las Gorgeous Ladies Of Wrestling del título llevan varias temporadas dándonos momentos de gran comedia física y surrealista, pero, sobre todo, instantes inolvidables de empatía entre mujeres.

| Generación Q, en Movistar Series. Fue, en su día, una serie rompedora, sobre todo porque la tele no solía acoger apasionado sexo lésbico. Pero no fue perfecta en cuestiones de representación, algo que trata de mejorar su reboot con esa mayor diversidad étnica o de identidades sexuales y de género. El centro moral sigue siendo Bette Porter (Jennifer Beals), experta en arte que aspira a ser la primera mujer lesbiana en ocupar la alcaldía de Los Ángeles.

| La señora Fletcher, de HBO. En su traslado a la televisión de la mano de su propio autor, Tom Perrotta, esta historia de liberación sexual tardía ha perdido componente satírico y ganado emoción y comprensión. "Una de las cosas que Kathryn [Hahn, la actriz protagonista] me dejó muy claras desde el principio fue que este no es un personaje cómico", nos decía Perrotta en estas páginas. "Y que su deseo de encontrar otra forma de vivir es muy seria".

| Sex education, de Netflix. Una de las escenas más feministas y emotivas de la tele del 2020 sucede en el séptimo episodio de la segunda temporada de 'Sex education', cuando Aimee (Aimee Lou Wood), que se resiste a coger el autobús desde una terrible experiencia de manoseo, logra superar su miedo con un poco de ayuda de sus amigas. Es solo uno entre los muchos momentos emotivos de una serie que debería verse y comentarse en institutos: su educación es sexual, afectiva y emocional.

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