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Víctor Claramunt: "Lo he ganado todo, pero en el mundo de la publicidad nadie te aplaude"

"Soy un vendedor de humo, vendo algo en lo que creo y en lo que los demás tienen que seguirme" - "Disfruto con mi trabajo porque tengo una gran libertad creativa"

Víctor Claramunt, durante un rodaje. / FdV

Los fashion film son cortometrajes o vídeos publicitarios encargados por una marca de moda. Y, en este género, el mejor es Víctor Claramunt que acaba de recibir en Los Ángeles el premio al mejor director en los International Fashion Film Awards La Jolla, el concurso más importante de estas piezas creadas para contar historias. Marcas como Armani, Nespresso y El Corte Inglés confían en este valenciano para difundir su imagen.

- Guionista, editor, director creativo, cineasta, director cinematográfico...

-Y autodidacta.

- Ha ido muy rápido. ¿Cómo empezó todo?

-Todo surgió por mi amor al cine. Estudié Ingeniería Industrial y me dediqué a la Dirección de Arte y al diseño gráfico durante más de 10 años. Hace cinco me plantearon por qué no dejaba de hablar de cine y hacía algo. Me compré una cámara y me presenté a un concurso de la Generalitat sobre una campaña antidroga. Quedé tercero y me dio confianza. Seguí jugando con mi cámara mientras trabajaba de diseñador gráfico y un buen día me contrató la firma Bibí Lou para hacer un catálogo impreso. Les propuse un corto y no un maligna off donde pudiéramos impregnarlo todo de la marca pero sin intentar vender nada. Se hizo y arrasó en el mundo de la moda. Gané todos los premios del planeta y, dicen los expertos, cambió la forma de hacer moda. Y, claro, esto me abrió todas las puertas del mundo.

- Eso es estar predestinado.

-No me planteé hacer nada diferente al resto, sino algo que creía que iba a funcionar. No pretendía romper nada y el corto en sí era modesto. Si yo tengo mérito también lo tiene mi mujer que es la coguionista de todos mis trabajos; ella escribe los textos que se escuchan y yo quien los rompe para que no sean normales porque soy de crear locuras visuales.

- Aplica usted el dicho de que una imagen vale más que mil palabras.

-Soy visual total. Cuando era joven visualizaba los libros a pantallazos. Me gustan las cosas que se ven. Creo en la fuerza de la imagen, del color, de la composición.

- ¿Llega uno a perder la cuenta de tantos premios ganados?

-Sin duda. El año pasado en la revista Forbes salió un listado de los cinco mejores festivales de fashion film del mundo y yo he ganado los cinco. Lo pienso y digo, ¡qué locura! y solo llevo cuatro años en esto. Lo que pasa es que en el mundo de la publicidad nadie te aplaude y solo te valoran si vendes; los premios te dan fuerza.

- El cliente quizás no lo valore pero sí las empresas que son las que le contratan. Dicen que es el gurú de los fashion film.

-Bueno, eso es pasarse. Disfruto muchísimo porque tengo una gran libertad creativa y eso es un regalo. Respeto las marcas y su pasado e intento darles algo más.

- ¿Cómo es el proceso de crear un fashion film ?

-Mi trabajo idílico fue con la francesa Longchamp. Ellos me pasaron el diseño de la prendas que querían vender y las campañas de primavera, verano, otoño e invierno. A partir de ahí, escribí el guión, y conté una historia para que la gente se empapara de la marca y luego por empatía comprara el producto porque se identificaban con él. En estos procesos casi todo, casting, coreografías y demás se comparten con el cliente antes de grabar y es todo bastante mecánico.

- Entiendo que sí que le condiciona el cliente, los estereotipos o el target de la firma.

-Analizo junto a la marca qué es lo que necesitan y trato de dar soluciones a un problema que es cómo llegar al cliente.

- ¿Qué buscan en usted firmas como Coca-Cola, Giorgio Armani, Nestóreos, Nesgué, Adidas, PlayStation, Evax, Air France o El Corte Inglés?

-Hay un estilo y eso es lo que buscan aunque el espíritu de cada marca sea diferente. Y no sé qué buscan, soy simétrico, tengo una forma de mover la cámara muy cinematográfica, utilizo raíl y grúa..

- Defina su estilo.

-Soy yo. Me gusta Tarentino y Scorsese pero no tengo nada que ver con ellos. Me gustan los hermanos Cohen por su humor sutil y me encanta Kubrick por su simetría, pero mi director favorito es Spielberg. La gente me compara con Wes Anderson.

- Es un vendedor de humo.

-Lo soy porque vendo algo en lo que creo y los demás tienen que seguirme. Es todo muy personal. Sé que vendo cosas que nadie puede tocar.

- Últimamente hay más conciencia social y, a su vez, más limitaciones.

-Depende del mensaje que quiere lanzar cada marca y qué quiere vender. Y respecto a lo segundo, no tengo perjuicios.

- ¿Se plantea probar en otros formatos?

-Sí. Yo quería contar historias y en el mundo de la moda me siento superbien. El salto al cine, antes o después, lo daré.

- ¿Dónde localiza esos paisajes tan maravillosos?

-Normalmente en Valencia. Solo disparo fuera cuando la marca lo exige. Las campañas francesas están hechas en Valencia capital, por ejemplo, el Ateneo lo transformé en el hotel París y todo el mundo creyó que lo había hecho en Versalles; en el Politécnico rodé para PlayStation y creyeron que era Seattle. El anuncio de Prada lo hice en el Polígono Fuente del Jarro.

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