El médico chino Li Wenliang, que a finales de diciembre alertó sobre la aparición del nuevo coronavirus, murió ayer de esta enfermedad tras terminar infectándose, informaron fuentes sanitarias citadas por el diario chino "Global Times". Li Wenliang, de 34 años, era uno de los ocho médicos chinos que alertaron del nuevo virus moral, lo que causó que fueran advertidos por la policía local.

El hospital central de Wuhan, donde estaba ingresado, informó de su fallecimiento anoche después de recibir tratamiento de emergencia debido a un fallo cardíaco. Su muerte se produjo después de horas de confusión, pues en un primer momento se informó de su fallecimiento y posteriormente fuentes oficiales chinas aseguraron que seguía vivo. La propia Organización Mundial de la Salud (OMS) llegó entonces a expresar sus condolencias por el fallecimiento de Li, pero luego fuentes del hospital donde estaba ingresado afirmaron que el médico seguía con vida.

Li dio la voz de alarma en un chat médico a finales de diciembre, cuando las autoridades de Wuhan intentaban mantener en secreto el brote. Pocos días después, la policía le visitó en su casa y le pidió que dejara de hablar sobre el virus. Es más, incluso le obligaron a retractarse, acusándole de "difundir rumores" y amenazándole con la cárcel. Tras la extensión de la enfermedad, las autoridades sanitarias le ofrecieron una disculpa. Pero entonces él ya se había contagiado por tratar a una paciente que resultó estar enferma, según la BBC.

La OMS ha convocado a científicos de todo el mundo que investigan sobre el coronavirus a una reunión los días 11 y 12 de febrero en Ginebra, con el objetivo de acelerar el desarrollo de test de diagnóstico, vacunas y medicamentos contra la enfermedad. "Tendremos una reunión sobre investigación e innovación con científicos de todo el mundo, algunos participarán en persona y otros de forma virtual, para coordinar esfuerzos", adelantó el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus.

Según los últimos datos actualizados, los casos acumulados de coronavirus son 28.060 en China, mientras que en otros veinticuatro países afectados se contabilizan 225. En Alemania se han detectado ya 13 infectados, mientras el único contagio registrado en España, un turista alemán en La Gomera, sigue sin síntomas aunque dio positivo al virus.

Las muertes por esta enfermedad infecciosa, que en casos leves tiene síntomas similares a un resfriado y en los más graves a una neumonía grave, se elevan hasta ahora a 564 en China y una en Filipinas. Tedros reconoció que vacunas y tratamientos no son soluciones mágicas a la epidemia y que, en esta fase, es crucial insistir en las medidas básicas de prevención, como taparse la nariz y la boca cuando se tose o estornuda y el lavado regular de las manos.

Preguntado en la rueda de prensa sobre el fallecimiento del médico chino que a finales del pasado diciembre alertó de la aparición del coronavirus tras haberse infectado, el director del Programa de Emergencia de la OMS, Michael Ryan, lamentó esta pérdida: "Nos entristece mucho, como la pérdida de cualquier trabajador de la sanidad que intenta ayudar a los enfermos".

En los dos últimos días los casos en la provincia china de Hubei, foco del brote, han aumentado en cerca de 8.000, pero Ryan sostuvo que, aunque la cifra es muy elevada, no se puede afirmar que la epidemia ha llegado a su pico. "Es demasiado pronto para hacer predicciones", opinó, tras destacar que fuera de China la situación se mantiene estable. Los responsables encomiaron los esfuerzos de China para evitar la exportación del virus y la presión que soporta su sistema sanitario, sobre todo en un periodo invernal.