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Moringa contra el hambre

La ONG gallega Miradas al Mundo lucha contra la desnutrición con el "árbol de la vida"

"Podríamos acabar con las secuelas que deja el hambre solo con moringa", afirma María Martínez, presidenta de la ONG gallega Miradas al Mundo. Y este es su propósito. La cooperante viguesa trabaja desde hace cinco años sensibilizando a los habitantes de Guinea Bissau sobre las numerosas propiedades de esta planta, conocida también como "árbol de la vida", y su fácil cultivo, ya que, según Martínez, una vez plantada, "no muere nunca". Resulta, además, infinitamente más accesible que los preparados que se les da a los niños desnutridos para que ganen peso y que en muchas ocasiones, tampoco se les administra adecuadamente. Esta planta, de la que se consume la hoja, la flor y la semilla, solo hay que añadirla a la comida, habitualmente, en polvo.

Fue en 2015, cuando la hambruna hacía estragos en la región interior del país, cuando Martínez comenzó con su proyecto "La revolución de la moringa". La ONG gallega repartió mil sacos de arroz en quince poblaciones. Y lo hizo con una condición: tenían que plantar un árbol de moringa en sus casas para poder conseguir el arroz. De esta forma, si otra sequía volvía a afectar al cultivo del anacardo, que es su principal fuente de alimentación e ingresos, tendrían en su mano la solución. "La campaña fue un éxito y hoy siguen consumiendo esa moringa", explica la cooperante de 51 años, que vive ocho meses al año en la localidad guineana de Varela, donde la ONG tiene su sede.

Esta estrategia es la que emplea para sensibilizar a los habitantes del país africano, donde el 58,4% de la población vive en unas condiciones de pobreza severa, para que planten moringa en sus casas. Ya son unas 20.000 personas las que la tienen y la idea de Martínez ahora es colaborar con ONG que trabajen en otros países de Asia, África y América Latina donde crece el "árbol de la vida", para que se consuma como fuente de alimento y de salud, ya que además de combatir la desnutrición y la malnutrición, la moringa tiene propiedades antioxidantes y antiiflamatorias, es rica en proteínas, vitaminas, calcio, aminoácidos y minerales, y ayuda a prevenir enfermedades.

"Nosotros hemos constatado que en las poblaciones donde han comenzado a consumirla enferman menos", asevera.

Martínez habla con pasión de esta planta, que la ONG distribuye en colegios y sobre la que forma a profesores y líderes locales para que implanten su consumo. "Es una planta que se da en el país, pero que no se consume, aunque los curanderos sí la conocen y la emplean como planta medicinal", explica. Tras cinco año difundiendo sus virtudes, se ha ganado el sobrenombre de "Neberaye", término con el que denominan allí a esta planta y que viene del inglés "never die" (nunca muere). "Hasta me presento como María Neberaye porque es como me conocen", dice.

La ONG también trabaja con mujeres, a quienes ofrece la oportunidad de beneficiarse del cultivo de esta planta, comprándolas parte de la producción. "Otra parte queremos que se la queden ellas para su consumo", detalla.

Además de la campaña sobre el uso de la moringa, Miradas al Mundo lleva 25 escuelas del país, construye escuelas y pozos, y desarrolla un proyecto sanitario: tiene un dispensario y colabora, junto con la ONG española Aida, con los niños más gravemente enfermos del hospital de Guinea Bissau.

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