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Barbosa: "El rey español Felipe II y sus sucesores pertenecieron a la orden do Cristo"

El arquitecto aseguró que "Galicia y Portugal compartieron gran parte de historia y presencia de los templarios" - Grandal vinculó a la orden del Temple el emblemático olivo de la ciudad

El arquitecto Álvaro Barbosa y la farmacéutica Carmen D. Grandal, en el Club FARO. // J. Lores

El arquitecto Álvaro Barbosa y la farmacéutica Carmen D. Grandal, en el Club FARO. // J. Lores

"Cuando Portugal perdió su independencia en 1580, el rey español Felipe II y sus sucesores se convirtieron en maestros de la orden do Cristo durante tres generaciones", desveló el arquitecto y conservador del Convento do Cristo, en Tomar (Portugal), Álvaro José Barbosa. "Fue Felipe II quien mandó construir un acueducto; magnífica obra de ingeniería que se extiende seis kilómetros y que permitió abastecer de agua al convento", aseguró durante una conferencia sobre el castillo luso que está considerado Patrimonio de la Humanidad. El arquitecto y experto mundial en dicho convento y castillo, fue desgranando las diferentes épocas (y estilos) históricos de su construcción y, también, el contexto social que atravesó con los siglos.

El olivo como símbolo templario y una especie de imperceptible pero resistente 'hilo de araña' que enlaza Tomar con el origen histórico de Vigo -ciudad olívica- fue la madeja de la que tiró la farmacéutica viguesa Carmen D. Grandal, que se encargó de la introducción. "Gracias a los templarios descubro Tomar; ciudad portuguesa fundada por un templario, Gauldim Pais, en 1160, más tarde uno de los refugios de los templarios huidos de la península, después de que el viernes 13 de octubre de 1307 Felipe IV de Francia ordenara el arresto de todos los templarios, dando origen al famoso "viernes 13", indicó.

La farmacéutica viguesa conoció al arquitecto conservador del castillo templario y convento do Cristo, precisamente, en su primera visita a Tomar. "Es su arquitecto conservador ya jubilado que, sin embargo, sigue trabajando de una manera altruista, y gran conocedor de toda su historia", añadió. Luego de esa visita, Grandal descubriría que "el olivo de Vigo es también de origen templario", indicó. "Cito textualmente lo que escribe la web del Concello sobre nuestro olivo: La ciudad de Vigo fue conocida algún tiempo con el sobrenombre de "Ciudad de la oliva", y actualmente "Ciudad olívica" debido a que en el atrio de la iglesia de la Colegiata de Santa María existía desde muy antiguo un gran olivo. Este olivo fue plantado por los Caballeros monjes Templarios, cuando éstos regían la feligresía", prosiguió. "El viejo árbol desapareció al construirse la actual iglesia", completó. Pero según indican esas fuentes documentales, "al ser derribado el olivo, Manuel Ángel Pereyra -administrador de la Aduana e hijo político del alcalde Cayetano Parada y Pérez de Limia- recogió una de sus ramas y la plantó en el huerto de su casa, delante de la Puerta del Sol", añadió la investigadora. "Allí arraigó y creció hasta que el desarrollo de la ciudad lo hizo desaparecer, no sin antes ser plantado de nuevo en el Paseo de Alfonso XII por sus descendientes, para que no se perdiese la vigorosa estirpe".

Esa historia de la ciudad es la que engarza con la del castillo de Tomar, construido para proteger dos comunidades distintas: los caballeros y los primeros habitantes de la ciudad. Los Caballeros del Temple llegaron a Portugal en 1128. En 1147, ayudaron al rey Afonso Henriques a conquistar ciudades de los musulmanes. Por eso, luego el rey les daría un vasto territorio entre los ríos Mondego y Tajo, en donde fundaron en 1160 el castillo y la ciudad de Tomar.

"En 1314, después de la persecución contra los templarios, dirigida por Felipe IV rey de Francia, su orden se extinguió.

Corría 1319, después de unos años de negociaciones con la Santa Sede, el Papa acordó crear en Portugal esa Orden Militar de Nuestro Señor Jesucristo. Conocida simplemente como la Orden de Cristo, pero con el mismo espíritu y la misma regla de la extinta Orden del Temple. "En Portugal, el rey Denis no disuelve la orden, sino que mantiene a los caballeros y sus propiedades bajo otro nombre: A orde do cristo; un nuevo orden de caballería asignado a su reino", explicó Álvaro Barbosa.

Luego el rey João III construyó un gran convento nuevo fuera del castillo, contra las murallas occidentales, y alrededor de la iglesia ampliada por su padre, el difunto rey Manuel I, explicó Barbosa.

Tras repasar diferentes épocas históricas que fueron aportando más estancias y dividiendo funcionalmente los cuatro claustros y las alturas, llegó un pequeño palacio construido por el Conde Tomar en el claustro sudoeste del convento.

"El conde y sus descendientes vivieron allí durante varias generaciones hasta que, en 1929, el Estado compró el local para instalar un seminario para las misiones portuguesas de ultramar", atajó Barbosa. ¿Qué pasaría después? "Debido a la caída de su actividad durante las guerras civiles en las antiguas colonias portuguesas, los misioneros abandonaron, en 1992, el Convento de Cristo. Desde esta ocasión el monumento fue dedicado a actividades seculares, turísticas y culturales.

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