28 de octubre de 2019
28.10.2019

Jordi Sierra i Fabra: "El género policiaco es el mejor; permite denunciar el entorno"

"Soy muy minucioso en los detalles, el estudio de la época es esencial"

28.10.2019 | 02:18
Jordi Sierra i Fabra. // P. Hojas

Comenzó a escribir con ocho años cuando se dio cuenta de que sobre el papel no era tartamudo. Ha seguido haciéndolo durante toda su vida hasta sobrepasar el medio millar de libros publicados. Y continúa. Su trabajo constante y su prodigiosa imaginación lo han llevado a cultivar multitud de géneros. Desde sus inicios en el periodismo musical a finales de los 60, hasta su cumbre en los 80. Desde entonces, sigue siendo uno de los autores más leídos en las escuelas de España y América Latina. Su obra contiene ciencia ficción, fantasía, poesía, novela histórica, social, de guerras? Jordi Sierra i Fabra elige el género policiaco por partida doble, con la serie juvenil de la detective Berta Mir, publicada en gallego con la editorial Galaxia, y con el exinspector republicano Miquel Mascarell, para hablar de sus aventuras en la Barcelona de posguerra.

- Con su ritmo de publicación, se le juntan las presentaciones. ¿Cómo se convive con personajes tan diferentes como Berta Mir y Miquel Mascarell?

-Berta Mir son cinco libros, los finalicé hace tiempo. Miquel Mascarell lleva once años funcionando. También he convivido con detectives como Hilario Soler y, antes, con Daniel Ros, junto a libros infantiles como los de Víctor, Zack Galaxy o Amadeo Bola. No me cuesta saltar de un personaje a otro. Soy como un actor que interpreta un papel en una película por el día y por la noche es un personaje distinto en el teatro. Cambias de piel y ya está, no es complicado.

- A Berta le llega por obligación su condición de detective, pero Mascarell no puede evitar abandonar su oficio, ¿investiga usted también cuando escribe?

-Sí, claro. Berta Mir se ve obligada a llevar la agencia de su padre para subsistir. Ocurre en la actualidad así que hablo de lo que ya conozco, del mundo de la música, por ejemplo. Sin embargo, con Miquel Mascarell me sumerjo en la década de los 40 y de los 50 y eso requiere buscar documentación, investigar cuánto costaba entonces una barra de pan, cómo se llamaban las calles? Hace poco un hombre comentó que hay calles que no existen, pero lo que ocurre es que han cambiado de nombre ¡Tengo un calendario de los años 40! Soy muy minucioso en los detalles, el estudio de la época es esencial.

- Incluye temas comprometidos para hablar de los horrores de la dictadura, ¿es la denuncia un motivo importante en su obra?

-El género policiaco es el mejor porque permite denunciar el entorno, siempre me ha resultado muy cómodo. Cuando hago una novela policiaca actual, denuncio lo que veo con mis ojos, pero con Mascarell destapo el pasado.

- En O Caso do Papagaio que falaba de máis, la protagonista acaba inmersa en una red de tráfico de animales exóticos. ¿Le gusta poner en riesgo a sus personajes?

-Una buena novela tiene que tener acción y ser trepidante. Abordé este tema porque siempre me ha preocupado el tráfico de animales. Solo quedan 150 especies del loro de mi novela, un guacamayo de spix. Yo soy animalista, animal también, pero sobre todo animalista. La primera vez que vi un elefante en África, en su propio hábitat, me emocioné y lloré.

- Desde "Cuatro días de enero" hasta "Un día de septiembre y algunos de octubre" han pasado diez entregas. ¿Cuánta vida le queda al inspector Mascarell?

-Agoté los números del uno al diez, así que he empezado la décima entrega con este puente. En la primavera de 2020, llegará Algunos días de noviembre y en 2021, Algunos días de enero. El guion ya está hecho. Podría haber doce números más así, y, si llego a superarlos, continuaría con otra vuelta de tuerca. Durará lo que la gente quiera que dure. Un escritor está en manos del público y de la editorial.

- En "Berta Mir" hay mucha vitalidad, pero también aparece la muerte. ¿Cree que hay cierta autocensura a la hora de abordar temas difíciles con los jóvenes?

-Hay autocensura, pero no es mi caso. He tenido problemas por ser tan directo, por los temas sobre los que escribo y por el lenguaje que utilizo, pero yo nunca he tocado ni una coma, ¡son mis libros! Hoy en día la gente tiene la piel muy fina y siempre aparece algún colectivo que se queja, es increíble. Por eso hay autores que quieren ser políticamente correctos y se autocensuran, es una lástima.

- Un vídeo suyo se ha hecho viral recientemente, con veinte millones de visualizaciones. ¿Cómo le sienta la fama repentina?

-Llevo 40 años diciendo lo mismo. De pronto, sale un vídeo y todo el mundo habla de él. Es sorprendente.

- Es el único escritor español candidato al Premio Andersen 2020, ¿ganarlo le cambiaría la vida?

-A estas alturas ya no, tengo una edad. Lo que sí haría sería ayudar a internacionalizar mis libros, pero yo seguiría siendo el mismo.

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