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CASO DIANA QUER

Tecnología a la caza de "El Chicle": un haz de luz lleva a su coche y los teléfonos le delatan

Ingenieros de Vigo identificaron el vehículo por la estela de sus faros en una gasolinera - La reconstrucción de la desaparición de Diana, un año después, situó su móvil junto al de Abuín

El camino de la investigación hasta José Enrique Abuín, "El Chicle", fue tortuoso y hasta con malas pasadas de la tecnología que al principio no situaban los móviles de víctima y agresor en el mismo lugar. La "caza" del autor confeso de la muerte de la joven Diana Quer, que afronta prisión permanente revisable acusado del secuestro, violación y asesinato de la joven de 18 años cuyo cadáver mantuvo oculto 496 días en el pozo de una antigua fábrica de gaseosas en la que había trabajado en Asados (Rianxo), no resultó fácil para el grupo de élite de la Guardia Civil.

Sin cadáver y sin testigos, los indicios que lo situaban como principal sospechoso de la desaparición carecían de valor probatorio, frente a la coartada que le daban su mujer y sus cuñados para la madrugada de aquel 22 de agosto de 2016 en el que se pierde el rastro de la joven madrileña en A Pobra.

Tanto que el Juzgado de Ribeira archivó la causa de forma provisional el 19 de abril de 2017. No se reabrió hasta que José Enrique Abuín, tras ser detenido en diciembre de 2017, confesó y llevó a los agentes hasta el cuerpo de la joven.

Pero serían precisamente la tecnología y la informática las que finalmente "cazarían" al asesino de la joven madrileña de 18 años que pasaba su verano en A Pobra. Tras el análisis de más de 40 cámaras situadas en el trayecto que el sospechoso siguió con su víctima para trasladarla a la nave de los horrores en Asados, la investigación se centró en tres vehículos que, al principio, en la grabación eran solo unas bolas de luz. Los tres fueron identificados: dos se descartaron y el tercero resultó ser el Alfa Romeo de "El Chicle".

Los ordenadores son el especial laboratorio de Marcos Pérez y José Antonio Sabucedo, dos vigueses expertos en la reconstrucción de accidentes de tráfico de la empresa ISV-Consultores. Ellos identificaron el vehículo en el que viajaba José Enrique Abuín aquella madrugada por la estela de luz de su coche en una gasolinera, desde donde Diana Quer manda algunos mensajes.

Mientras tanto, agentes telemáticos de la Guardia Civil analizaron más de dos millones de datos telefónicos con programas creados para trabajar la información. El teléfono de la chica desaparecida apareció el 27 de octubre de 2016 en la ría, debajo del puente de la autovía de O Barbanza. El terminal es enviado a Alemania para su análisis.

Durante un tiempo la telefonía jugó a favor de "El Chicle", pues no situaba su teléfono móvil junto al de Diana Quer aquella noche.

Pero la reconstrucción de la desaparición de Diana un año después durante las fiestas de A Pobra, la mayor desarrollada en España con más de 300 agentes, aclaró el error. Y es que por la saturación de las líneas durante las fiestas, el teléfono de "El Chicle" no utilizó el mismo repetidor de señal que el de Diana, por lo que, hasta el 21 de agosto de 2017, parecía que ambos habían salido de A Pobra por lugares diferentes.

Ya en Madrid, vuelve a analizarse el teléfono de Abuín y se comprueba que Diana y él salen juntos en un vehículo desde A Pobra a las 2.58 horas y hacen el mismo recorrido y en el mismo tiempo, ya que el coche que se la lleva está en el puente. Entre las 2.42 horas y las 2.58 horas, los puntos por los que se mueven "El Chile" y Diana Quer coinciden.

Los agentes ya no tienen ninguna duda de que la joven desaparecida iba en el Alfa Romeo gris de Abuín, pero les faltaban pruebas que permitiesen reabrir judicialmente el caso, además, todavía no tenían el cuerpo de la joven.

Imposible colocar balizas

Abuín es un manitas de los coches, los revisaba y preparaba para que corrieran más, y habitualmente circulaba por encima de los 150 kilómetros por hora, como relatan agentes de Tráfico destinados en Barbanza que le conocen bien. Colocar una baliza en el vehículo, o un micrófono, es imposible ante este fanático de los coches, que está concienciado de que puede ocurrir y toma sus medidas de seguridad. El archivo provisional de la causa en el Juzgado de Ribeira frustraba también cualquier intento.

"El Chicle" se sabe bajo sospecha y la Guardia Civil se encarga de recordárselo de vez en cuando con seguimientos poco discretos, por eso confiaban en que no volvería a atacar a nadie. Pero los agentes se equivocaron y el asalto frustrado a otra joven en Boiro el día de Navidad de 2018, les obligó a precipitar su arresto a la UCO y a la Policía Judicial de A Coruña. "Vimos que aunque se sabía vigilado volvió a intentarlo, no podía seguir libre", explicaba uno de los agentes que siguió su rastro durante meses.

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