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Jaime Martínez Montero: "Hacer cuentas es una reliquia en la vida real y no proporciona nada a los alumnos"

"Quiero que los chicos estudien la carrera que quieran y que no estén condicionados por las matemáticas"

Montero.

No es que estemos mal dotados para las matemáticas, es que nunca nos las enseñaron de la forma correcta. Eso es lo que defiende Jaime Martínez Montero (Ciudad Real, 1949), profesor e inspector educativo ya jubilado, y creador de un método de cálculo revolucionario: el ABN (Abierto Basado en Números). Su sistema, que es aplicado por más de 200.000 alumnos de toda España, incluido gallegos, rompe con la forma tradicional de dar clases de matemáticas. Uno de sus pilares es que los chavales comprendan lo que hacen.

-¿Por qué decidió en 2008 cambiar la forma en la que se enseñan las matemáticas en los centros?, ¿No funcionaba?

-Claro, yo creo que eso era bastante evidente. Las matemáticas es la asignatura que más suspenden los alumnos, que menos les gusta y que condicionan su futuro, ya que por todo lo anterior muchos eligen carreras en las que no tengan que hacer cuentas. Y fue así siempre, no ha cambiado nada; lo habitual es que las matemáticas sean el hueso duro de roer del colegio. Entonces, cuando el problema dura tantos años, algo hay que hacer. Y nuestro método está dando resultados. Ahora a los estudiantes les gustan más los números y aprenden más.

-¿En esos inicios imaginó que iba a acabar revolucionando las clases de matemáticas de prácticamente todo el país?

-Tenía un deseo, pero yo era consciente de que los cambios en la escuela son largos y complejos. Llevo cincuenta años en la educación, son muchos conociéndola y además desde diferentes perspectivas, como maestro y como inspector. Pero el cambio se ha producido y me maravilla la rapidez con la que ha llegado. De todos modos, el mérito no es mío, sino de todos los docentes que están aplicando el método.

-¿En qué consiste el método ABN?

-No es fácil de explicar. Básicamente, consiste en llevar a cabo cuatro cambios profundos. El primero, utilizar números completos y tener un conocimiento amplio de los números. El segundo, las operaciones y los cálculos son abiertos. Es decir, no hay una sola manera de hacerlos, sino que se adapta a las capacidades de cada niño. Y tercero, los chicos comprenden todo lo que hacen y así aprenden mucho más, tardan más tiempo en olvidar los conocimientos y, si los olvidan, su mente los recupera mejor. ¿Cuál es la consecuencia de todo ello? Que los alumnos del método ABN resuelven bien los problemas. Según las tesis doctorales y los estudios realizados al respecto, en una escala del uno al diez los alumnos de la enseñanza tradicional llegan al tres en la solución de problemas, mientras que los nuestros pasan del 7. Prácticamente, triplican la capacidad de los grupos tradicionales.

-¿Cree entonces que la forma de siempre de enseñar las matemáticas acabará desapareciendo?

-Yo pienso que sí. De hecho, en la vida real está desaparecida. Utilizamos la calculadora, el ordenador o el móvil; ya nadie coge el papel y el lápiz para hacer una cuenta. Eso es prácticamente una reliquia. Además, no proporciona nada a los alumnos y ellos no entienden lo que hacen.

-¿Cuántos alumnos siguen hoy su método?

-Tenemos un mapa en nuestro blog en el que se apuntan los colegios que quieren. Según ese mapa, son 650 centros en todo el país. Pero hay muchos más. Una estimación que ha hecho la editorial que publica nuestros libros, cifra que son 1.000 colegios, unos 10.000 profesores y algo más de 200.000 alumnos.

-Han llegado incluso a América.

-Sí. Después de España, el país que más visita nuestra web es Estados Unidos. Nos consta que hay un colegio en Colorado que utiliza nuestro método. En América Latina estamos presentes en todos los países, a excepción de Paraguay.

-¿Quiere decir esto que nadie antes en el mundo pensó en cambiar la formar de dar las matemáticas?

-Hubo cambios dentro del cálculo tradicional. Por ejemplo, para solucionar el problema de las llevadas en la resta o los ceros en el cociente. Pero es que nosotros no tenemos nada de eso. A mi no me consta un cambio de paradigma similar al nuestro. Es otra forma de entender y aplicar las matemáticas.

-¿Con esa forma diferente de dar las clases, han dejado de ser aburridas?

-Ahora es la asignatura que más les gusta a los estudiantes. En los colegios donde se aplica el método hacen encuestas y tres de cada cuatro niños señalan que su materia preferida son las matemáticas.

-¿Y eso en qué puede ayudar a la Universidad?

-Nosotros nos conformamos con algo muy sencillo: que cuando los chicos acaben sus estudios en el instituto, elijan simplemente la carrera que les guste, que no tengan en cuenta las matemática a la hora de tomar su decisión, que tengan esta asignatura tan superada como pueden tener la historia, el inglés o la biología. Eso sería muy importante.

- ¿Cree que los alumnos han perdido el respeto a los profesores?

-Creo que hay que redimensionar el problema y no verlo todo tan mal. El profesor no tiene hoy la inmensa autoridad que tuvo en el pasado cuando yo era alumno. Pero mejor así, hacer las clases más humanas no está mal. Se pueden dar casos de agresiones a profesores o faltas de respeto, pero yo creo que eso no es lo habitual en las aulas.

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