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Emilio Lara - Historiador

"Todo populista lleva en sí la semilla del fanatismo y este siempre es intolerante"

"El independentismo catalán mezcla medias verdades con una fuerte dosis sentimental", afirma el escritor

Teresa Cendón y Emilio Lara. // A. Villar

Teresa Cendón y Emilio Lara. // A. Villar

"Todos los fanatismos: nazismo, comunismo ortodoxo, el independentismo catalán apelan a un imaginario y tienen una batidora emocional donde mezclan medias verdades, mentiras y tergiversaciones, que mezclan con una fuerte dosis sentimental: vamos a por a un futuro, mirando al pasado y recobrando la edad dorada". Así se refirió ayer a la situación de Cataluña Emilio Lara (Jaén, 1968) en su conferencia "De los fanatismos del pasado a los populismos de hoy (A través de la novela histórica). Y es que su tercera novela, "Tiempos de esperanza" (Edhasa), que ayer presentó en el Club FARO, tiene mucho que ver con los movimientos populistas y con el fanatismo.

Según el doctor en Antropología y profesor de Geografía e Historia, el populismo es la antesala al fanatismo, y el populismo ha existido siempre. "Ya Aristóteles -recordó-, decía que la democracia se degeneraba cuando se convertía en demagogia y los demagogos no eran más que populistas que le decían al pueblo lo que quería oír aportando soluciones muy sencillas a problemas complejos".

El historiador puso otros ejemplos de populismo, entre estos, el del dominico Savonarola, el creador de la célebre hoguera de las vanidades en pleno corazón de la Florencia de los Médici como una forma de volver a las primeras comunidades cristianas, y ya en el siglo XX, Hitler con el nazismo. Sin embargo, matizó, ser un líder popular no significa, necesariamente, ser populista.

"El político o los líderes sociales populares me fascinan. El problema son los populistas, porque todo populista lleva en sí la semilla del fanatismo. Y todo fanatismo es intolerancia y en España lo estamos viendo ahora en Cataluña con los independentistas, ya ese fanatismo es una irracionalidad", afirmó el ponente, que advirtió que solo aplicando la ley y "con mucho tiempo por delante" puede ser desarmado. "Los fanatismos al final son emocionales y es muy difícil luchar contra lo emocional desde la racionalidad", sostuvo.

La historia, o, mejor dicho, las historias que transitan las páginas de "Tiempos de esperanza" son un buen ejemplo de hasta dónde puede llegar el fanatismo. Partiendo de un acontecimiento histórico acontecido en Francia en 1212, la conocida "Cruzada de los niños", crea unos personajes cuyos destinos entrecruzan en una época convulsa que se convierte en el caldo de cultivo idóneo para el fanatismo religioso.

En este mismo año, el ejército africano andalusí está formando un enorme ejército para derrotar y conquistar los reinos cristiano de Hispania y más a largo plazo -y en este punto es donde Lara fabula- conquistar la mismísima Roma. Mientras, en Francia, Esteban, un pastor de 12 años capta adeptos para hacer una cruzada infantil para recuperar Jerusalén para la cristiandad sin otra arma que la fe. Esteban llegó a congregar a 30.000 niños en un mes, con los que llegó hasta Marsella, donde la imposibilidad de atravesar el mar acabó con la cruzada. El fatigoso viaje dejaba atrás a miles de niños que habían sido arrastrados por el poder de oratoria de este pequeño fanático.

Este acontecimiento histórico ha fascinado a Lara desde su época de estudiante, reconoció ante el público el Auditorio Municipal do Areal, hasta que hace dos años comenzó a tomar formar como novela. "Esteban sería un influencer de la Edad Media, solo que en vez de YouTube tenía un pico de oro", afirmó el escritor.

También en 1212, con Inocencio III como papa, tiene lugar el primer concilio que va a decidir que los judíos lleven una marca amarilla para ser identificados, la obligatoriedad de vivir en juderías y se establece límites para que no puedan comerciar. En algunos países de Europa, incluso tienen que llevar unos gorros amarillos para ser reconocidos por la vestimenta. "Lo que los nazis hicieron en la II Guerra Mundial: marcarlos con la estrella de David y confinarlos ya se inventa en la Europa del siglo XIII, lo que demuestra que la historia es en muchas ocasiones cíclica. Los conceptos se van reseteando: hay formas distintas de ver un acontecimiento, pero la condición humana es la misma", aseguró.

El papa Inocencio III le da pie a Lara para crear a uno de los personajes principales de esta novela, Francesco, un sacerdote joven que tendrá que enfrentarse a una encrucijada cuando se enamora de una mujer, porque "Tiempos de esperanza" también es una novela de amor. Y de amistad.

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