10 de octubre de 2019
10.10.2019

Galicia pasará de hasta 28º a lluvias débiles en dos días

El 'veranillo' en las Rías Baixas y Ourense se extiende hasta mañana, pero cambia el sábado

10.10.2019 | 01:36

Galicia se enfrenta a un contraste bastante acentuado de la meteorología en los próximos cuatro días: pasará de temperaturas de entre 23º y 25º en Rías Baixas y que podrían llegar hasta 28º en Ourense hoy y mañana, a registrar lluvias débiles tipo 'orballo' el sábado, que avanzarán el domingo. Los chubascos serán más seguros en la geografía gallega al término de fin de semana, según las primeras predicciones de MeteoGalicia. "Aunque bajarán las temperaturas, se quedan en valores suaves", matiza la meteoróloga Ana Lage.

Hoy la estabilidad será la nota predominante y las temperaturas máximas tenderán al ascenso, de los 21º a los 23º. También la predicción marca que el viernes Galicia se mantenga en la influencia de las altas presiones, con aire cálido en superficie: jornada de cielos poco nublados o despejados en general y, lo más destacable, las temperaturas experimentarán un ascenso de hasta 24º en Vigo y 26º en Ourense.

Pues bien, esta situación cambiará ya el sábado, día en el que entrarán brumas costeras en las Rías Baixas. En el interior, sin embargo, habrá más probabilidad de chubascos tormentosos. "O llueve ya el domingo por la mañana, o habrá precipitaciones por la tarde porque entrará un frente en Galicia", vaticinan desde MeteoGalicia, donde ven perfectamente que se acerca a la comunidad.

Las temperaturas máximas bajarán ligeramente ante esa situación y el viento soplará de componente sur, comenzando flojo y finalizando la jornada con intervalos fuertes en el litoral atlántico.

Del mismo modo, el informe climatológico de Meteogalicia destaca que después de los meses de julio y agosto, en los que la tónica general fue la variabilidad, septiembre se caracterizó por ser un mes cálido en el conjunto de Galicia, aunque con dos mitades muy diferenciadas. Durante la primera quincena, la influencia de las altas presiones permitió la entrada en la comunidad de masas de aire cálido procedentes del sur de la península y del norte de África, que contribuyeron a que los termómetros alcanzasen registros anormalmente altos. La situación se vio compensada en la segunda mitad del mes, mucho más variable y marcada por tormentas y la llegada de borrascas atlánticas.

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