Batallando siempre con Francia y EE UU por el podio de los países más turísticos, España también se ha puesto las pilas tratando de embridar la masificación. Ecotasas al margen, las medidas son de todo tipo. Curioso es que en Altamira (Santillana del Mar) solo se puede visitar la cueva los sábados, y lo hace un grupo muy reducido de personas que se ganan el puesto por sorteo. El resto se tiene que conformar con ver una réplica. También se ha fijado un límite de acceso en islas como las Columbretes (Castellón) y Cabrera (Baleares), por no mencionar otras actuaciones de tanto o más calado, como el veto a la construcción de más hoteles en la ciudad de Barcelona, aparte del rosario de normativas municipales sobre comportamientos y vestimenta adecuada.