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La música convertida en auténtico placer

La Coral Casablanca volvió a subir al escenario de Castrelos como cada verano para ofrecer sus piezas sobre un carrusel de estilos, desde Rosalía de Castro a Mecano

El placer de escuchar a la Coral Casablanca en Castrelos

Como cada verano, la Coral Casablanca volvió a hacer de la música un placer para los oídos. Esta vez ofrecieron un concierto bastante heterogéneo. Mezclaron varios estilos, desde pop a música tradicional gallega, pudiendo atender así los gustos de un público diverso.

El concierto se desarrolló anoche bajo la batuta de Óscar Villar, quien afirmó a FARO que el lugar de la actuación es estupendo: "Es un anfiteatro incomparable, una catedral de los conciertos de verano".

En el escenario un total de 130 voces y 60 músicos abrieron el concierto con las piezas musicales "Alma Llanera" (P.E. Guitérrez y L. Cangiano) e "Hijo de la Luna" (J.M. Cano). Destacó la pieza Negra Sombra, un producto de la lírica de Rosalía de Castro y J. Montes.

La orquesta sinfónica estuvo formada por violines, violas, violonchelos, contrabajos, flautas, oboes, clarinetes, fagots, trompas, trompetas trompones, pianos y percusión. Todos estos instrumentos fueron trasladados con cuidado a la mañana al auditorio. Por la tarde, el coro y los músicos hicieron la prueba de sonido para asegurarse de que todo saliera a la perfección.

El concierto, presentado por la periodista viguesa Noelia Otero, terminaba con la pieza "Salve Regina".

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