13 de junio de 2019
13.06.2019

Pablo Cimadevila: "Cuando en Youtube das con la tecla todo puede ser una locura"

El pontevedrés, que participa este sábado en FARO Gaming, reconoce tener trabajo hasta que se jubile después de conseguir más de 46 millones de visualizaciones con un solo vídeo

13.06.2019 | 02:22

Pablo Cimadevila ha cruzado tantas veces el horizonte que ya ha perdido la cuenta. A sus 40 años ha logrado superar todos los objetivos que se ha planteado en la vida. La historia de este pontevedrés está más que contada. A los cuatro años un accidente le postró para siempre en una silla de ruedas y a partir de ahí se ha dedicado a romper una barrera tras otra. Primero como nadador, luego como joyero y ahora como youtuber -aunque a él no le guste definirse con este término-. En el agua conquistó un oro olímpico en Sidney y un récord del mundo, a los que hay que sumar otras cuatro medallas en sus cuatro apariciones en juegos paralímpicos. Desde el taller protagonizó un programa de televisión (24 Kilates en Discovery MAX) y ha alcanzado la excelencia y el reconocimiento en el mundo de la joyería y ahora, en Youtube, ha adquirido una dimensión global gracias a sus contenidos en los que muestra su trabajo. Su último vídeo le ha elevado a la cima de la plataforma después de superar los 46 millones de visualizaciones. Este nuevo éxito le ha abierto un nuevo mar de posibilidades. Posibilidades que Pablo Cimadevila analizará este sábado en Faro Gaming, el mayor evento de videojuegos y contenidos digitales de Galicia.

- Empecemos por el principio, ¿por qué Youtube?

- El camino está en pensar a nivel global. Hay seis mil millones de personas en el planeta y ese es mi mercado. Con talento, trabajo y el esfuerzo necesario se convierte en una plataforma universal que supera todas las fronteras. Youtube es el presente y apuesto a que va a ser el futuro.

- Desde la emisión de 24 Kilates hasta hoy, ¿qué ha cambiado?

- Youtube me ha abierto muchas más puertas que salir en televisión. El programa me sirvió para darme cuenta de que el sector de la joyería despierta interés y curiosidad. Además, me ha enseñado a cómo contar las historias que hay detrás de cada joya. Todos esos conocimientos que adquirí durante la grabación del programa los estoy aplicando a mis propios contenidos de Youtube.

- ¿Pensaba que se podían vender joyas de esta manera?

- Youtube solo es mi escaparate, yo no bombardeo a la gente para venderles. El público está saturado de publicidad y cuando ven que alguien simplemente muestra su trabajo de forma honesta, son ellos los que vienen a comprar.

- Su último vídeo ha superado los 46 millones de visualizaciones, ¿ha encontrado la clave para crear un viral?

- No hay una fórmula. Si existiera todo el mundo los haría. Pero yo no hago mis vídeos pensando en convertirlos en virales. Lo que intento, y de eso hablaré en Faro Gaming el sábado, es aplicar mis dos reglas para el éxito. La primera es que cada cosa que hagas, sea un poco mejor que la anterior y la segunda es hacer muchas cosas. Yo empecé grabando y editando con una cámara sencilla, con un programa gratuito, con un ordenador viejo? Y todo el aprendizaje que he adquirido con el tiempo me ha dado las pautas para conseguir un vídeo que tenga muchas visualizaciones.

- El proceso de convertir una tuerca en un anillo le ha hecho aparecer en las pantallas de todo el globo, ¿cómo surgió esta idea?

- Mis últimos vídeos están funcionando bien porque me fijo en otros canales. Para este último me inspiré en otro de Bobby Duke Arts. Él, desde un tornillo, crea un cuchillo. Por otro lado, a través del canal de un australiano comprendí que para enseñar mi artesanía no necesito hablar. En el momento que diga "hola", todos los que no hablen castellano se van a marchar. La joyería es tan bella en si misma que realmente no necesita palabras.

- ¿Por qué cree que funcionan sus contenidos en Youtube?

- Respondo a una necesidad primaria del ser humano. A la gente le gusta ver cómo se hacen las cosas. Cómo se fabrican joyas, guitarras, motos, coches... Después hay que entender cómo funciona Youtube y su famoso algoritmo, que a fin de cuentas simplemente es sentido común. Si la plataforma constata que un contenido se ve de principio a fin, tiene muchos comentarios y "likes", va a promocionar el siguiente vídeo que suba ese usuario. Además, hay que ser consciente de que la empresa vive de los anuncios y los que los pagan no quieren que sus productos salgan en contenidos sensacionalistas u ofensivos. En mi canal, Youtube encuentra un lugar perfecto para sus anunciantes porque no infrinjo ninguna regla ni subo contenidos de mal gusto.

- Cuando no llegaban los resultados, ¿era frustrante?

- No. Si algo me enamora de Youtube es que para mí es una prolongación de mi etapa como nadador. Cuando te metes en la piscina no dependes de los rivales, sino de lo que hayas hecho antes. Youtube es exactamente lo mismo. No dependo del algoritmo, dependo de lo que yo hago.

- Hace cuatro meses que no aparece ningún contenido nuevo en su canal, ¿qué ha pasado? ¿Está desbordado por los pedidos?

- La realidad es que yo nunca me he visto como un youtuber. No me gano la vida subiendo vídeos, me la gano fabricando las joyas que me encargan mis clientes. Si atendiese a todos los encargos que me han llegado después del vídeo de los 46 millones de visualizaciones tendría trabajo de aquí a que me jubile. Es una barbaridad. Cuando en Youtube das con la tecla todo puede ser una locura. Ahora mi abanico de posibilidades es infinito. Podría elegir entre dedicarme a subir vídeos, a hacer joyas, a dar charlas, a trabajar solo para marcas? Y no estaba preparado para todo eso y he tenido que dejar de subir vídeos durante un tiempo.

- Entonces, ¿cuál es el plan?

- A pesar del éxito en Youtube nuestro espíritu no cambia. Seguimos siendo los mismos, mis dos hermanos y yo en nuestro taller de Pontevedra. Quiero disfrutar de mi trabajo. El problema es que todo se ha hecho demasiado grande y se ha complicado. Quiero seguir mostrando mi trabajo por Youtube y redes sociales mientras sigo vendiendo joyas especiales y exclusivas. He crecido tan rápido y se me han abierto tantas oportunidades que si quisiese aprovecharlas todas necesitaría diez vidas. He aprendido a decir no. No tengo una empresa con 300 trabajadores ni tampoco la pretendo. La gente ha de comprender que solo tengo dos manos.

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