02 de junio de 2019
02.06.2019
GALLEGOS EN LA CIMA

Marta Moreiras: "África no es un continente pobre y estático, está en constante movimiento"

La fotógrafa compostelana, residente en Dakar desde 2015, trata de romper con su trabajo la "visión estereotipada y paternalista"

02.06.2019 | 04:03
Marta Moreiras, con parte de la familia Darame, en Guinea Bissau, que suma seis miembros albinos. Uno de ellos es Brahima (arriba), conocido activista. A su lado, Nafi Cissé, madre de Sumaila, la bebé albina que tiene Marta en brazos, del pequeño Moussa (a su derecha) y de otros dos hijos. A la izquierda de la gallega, la matriarca de la familia, Mafanta Cissé. // Pepe Naranjo

Hastiada de la vida en Londres y de una crisis permanente, la fotógrafa Marta Moreiras (Santiago, 1981) se mudó a Dakar en 2015 para poder crecer en su vida personal y profesional, ser testigo en primera línea de la" explosión social, cultural y política" que experimenta Senegal y "abrir una ventana" a África, a través de su trabajo periodístico y artístico, que ayude a romper la "visión estereotipada y paternalista" que pervive sobre el continente.

"En Europa hay una vuelta atrás en derechos y libertades, todo es más decadente y no veía un horizonte. Me cansé de vivir para trabajar. Sin embargo, África Occidental supone un estímulo. Senegal es un país emergente, en combustión, y se esfuerza en construir de forma positiva. Son muy buena gente, honestos y nobles", comenta Marta, que acaba de exponer precisamente en Londres como finalista del prestigioso concurso internacional Sony World Photo Awards.

En la capital británica cursó un máster en Fotoperiodismo y Fotografía Documental del London College of Communication -antes había estudiado Comunicación Audiovisual en Madrid- y residió durante siete años hasta establecerse en Senegal, país que ya conocía a través de diferentes iniciativas de cooperación.

Allí trabaja como freelance y desarrolla sus proyectos personales. Ha publicado sus fotografías en varios medios europeos y expuesto en Senegal, Guinea-Bissau, Marruecos, España, Reino Unido, Brasil o EE UU.

La presencia de periodistas españoles en África es mínima y la figura del corresponsal ha desaparecido, recortes que no han perpetrado cabeceras como The New York Times, The Guardian o Le Monde, cuyos países prestan mayor atención a Senegal y el desarrollo del continente. En el nuestro, salvo algunas excepciones, la mayoría de medios solo están interesados en mostrar brotes de ébola, atentados o catástrofes. "Es muy difícil cambiar esta visión. Es injusto tratarlo como un continente pobre y estático porque fue completamente explotado y saqueado por el colonialismo y trata de recuperarse. Está en constante movimiento. Hay que mostrar los problemas y desafíos, pero también los avances", defiende.

Y, sin duda, aprender de ellos: "Senegal afronta el desafío constante del cambio climático y al estar limitados en recursos tecnológicos y económicos plantean alternativas más sostenibles y beneficiosas. Gran parte de las soluciones a los problemas globales de hoy están en estos países".

Lógico que a los senegaleses les llame la atención la imagen "reducida a emigración clandestina y pobreza" que se tiene de ellos en Europa. Aunque los estereotipos también perviven a la inversa: "Creen que en Europa hay riqueza y trabajo para todos. Pero ambas visiones sesgadas son interesadas", advierte Marta, que apela a la responsabilidad individual de cada uno. "Ya está bien de tragárselo todo. Las herramientas están ahí para contrastar la información y acercarse a la realidad", sostiene.

El proyecto Pères (Padres), por el que fue seleccionada en el Sony World Photo, es una serie de retratos que rompen esos clichés y muestran a hombres portando a sus hijos. Lo desarrolló para la Bienal de Arte Africano Contemporáneo de Dakar de 2018 y confía en traerlo en breve a España. "La imagen estereotipada de la mujer africana con su bebé a la espalda es real, pero ellos también están implicados en las tareas del hogar y el cuidado de los niños. Las senegalesas trabajan, están en el Congreso, los hospitales y la universidad y exigen sus derechos", destaca.

A ella misma su condición de mujer nunca le ha supuesto ningún problema: "Lo veo como una ventaja porque te abren más las puertas bien por cortesía, educación o por creerte inofensiva. Nunca me he sentido amenazada. También es verdad que soy extranjera, blanca y vivo en un país democrático y muy seguro".

Marta confía en el poder del arte y la imagen para formar y empoderar a las mujeres y está "muy ilusionada" con el taller de fotografía con perspectiva de género que impartirá en junio a colegas senegalesas y de otros países promovido y financiado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y el apoyo de la Federación Africana de Fotografía.

A más largo plazo, trabaja en un proyecto de fotografía documental sobre la juventud africana: "Más de la mitad de la población de Senegal tiene menos de 25 años. Es una fuerza brutal. Ellos están impulsando una revolución social y digital. Tienen ganas de construir un mundo más justo y la mayoría no emigran en una patera, sino que están estudiando o emprendiendo en su país. La juventud lo va a cambiar todo".

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