-¿Considera que la globalización ha empeorado el panorama?

-Odio la globalización, creo que lo bonito de las cosas es la singularidad, las diferencias que son las que nos complementan. Hoy en día, todo es igual. Odio esa palabra.

-¿Tiene algún símbolo para usted cantar en Galicia?

-Me gusta mucho Galicia y siempre me gustó. La primera vez que canté ahí fue cuando nació mi hijo más joven. Yo había ido a participar al festival que organiza Uxía, Cantos na Maré; pasé una semana en Santiago preparando el espectáculo que después fue presentado en Pontevedra. También he cantado en Vigo, A Coruña, Ourense... Siempre nos divertirmos mucho. Me gustaría comer ostras.

- Ah, porque a usted, como buen alentejano, le gusta mucho la buena gastronomía...

-Mucho. Hay un restaurante en Santiago que se llama O Dezaseis (en la Rúa de San Pedro, a los pies del casco histórico). Es uno de los restaurantes que más me gustan del mundo entero.