23 de abril de 2019
23.04.2019

CLUB FARO | Gómez de Ágreda: "Vivimos en un mundo que nos ha dejado sin ninguna verdad"

"Las redes sociales nos han encerrado en un mundo donde solo vemos una parte, aquella que nos gusta ver", asegura el analista y experto en ciberseguridad

23.04.2019 | 01:05

"Las pantallas son una ventana a través de las cuales sabemos algo del mundo y el mundo lo sabe todo de nosotros". Así se refirió al ciberespacio el coronel del Ejército del Aire y experto en ciberseguridad Ángel Gómez de Ágreda, que ayer presentó en el Club FARO su libro "Mundo Orwell. Manual de supervivencia para un mundo hiperconectado" (Ariel), que recupera parte del espíritu de la obra distópica "1984" cuando se cumplen 70 años de su publicación y que pretende servir de aviso a navegantes -de la red y de la vida- sobre el presente y el futuro que trae un mundo cada vez más hiperconectado.

Gómez de Ágreda se valió de la cabecera de la saga de "Las guerra de las galaxias" para introducir una charla en la que analizó un presente que parece el futuro y en el que las nuevas tecnologías han cambiado todo, hasta la forma de hacer la guerra. El experto en ciberseguridad advirtió de los riesgos que conlleva estar creando una tecnología que avanza mucho más rápido de lo que es capaz el hombre de adaptarse a ella, lo que puede suponer estar construyendo un "mundo adaptado a las máquinas y no al ser humano".

Aseguró que uno de los problemas de este mundo hiperconectado es que vivimos una dualidad: el mundo real y el lógico, que no se rigen, añadió, por las mismas reglas. "Mi forma de crianza y la que tuvieron mis padres, incluso mis abuelos, es muy parecida, quitando que ellos vivieron una guerra y una posguerra. La de mis hijos es completamente distinta a la que tuve yo. Hoy vivimos en un mundo físico y en otro lógico. De hecho mis hijos hijos viven solo en el ciberespacio. Son ciudadanos de su habitación y habitantes del ciberespacio. Son capaces de quedar en Barcelona con un americano que vive en Alemania, pero no saben dónde está la Gran Vía viviendo en Madrid", explicó el ponente, que estuvo presentado por José C. Prado, analista y delegado en Galicia de la Comunidad de Inteligencia y Seguridad Global.

El ciberespacio contiene cantidades ingentes de información, no siempre veraz, advirtió, y por la que en numerosas ocasiones se pasa por encima. "Tenemos tanta informacion que somos incapaces de distinguirla. Tenemos 'infoxicación'. Necesitamos mantenernos informados constantemente. ¿Cuántas veces miramos la pantalla para ver si ha pasado algo nuevo? Pero ¿alguien lee más allá de los titulares? Y así solo nos quedamos con lo anecdótico, lo escabroso; no profundizamos y el que más grita es el que tiene razón. No tenemos libertad para elegir, sino que directamente se nos condiciona, como planteaba Orwell en 1984", aseguró.

En su opinión, uno de los problemas es que hoy no hay una única verdad, sino las que construya cada uno. "Vivimos en la era de los hechos alternativos, donde todo lo que no sean matemática simple es opinable. Desde el momento en que no hay una sola verdad no se puede debatir", explicó.

En este sentido, las redes sociales tienen mucha responsabilidad. "Las redes sociales nos han encerrado en un mundo en el que solo vemos una parte, aquella que nos gusta ver. A cada uno se nos muestra una verdad, la que querríamos que sea. Y esto nos radicaliza. Vivimos en un mundo que nos ha dejado sin ninguna verdad", dijo.

El "Gran hermano" que todo lo ve que ideó el escritor británico también es hoy una realidad, mucho más allá del conocido reality show. Las cámaras invaden las calles de las ciudades, los GPS de los móviles localizan a los usuarios a cada segundo -"Aunque esté desconectada esta función", matizó-, los altavoces inteligentes tan en boga graban las conversaciones antes de que el usuario les transmita una orden, las neveras inteligentes saben qué se come en una casa, hay algoritmos que permiten conocer el sexo de quien mueve el ratón por su forma de hacerlo e incluso el estado de ánimo por cómo se teclea. Todo esto hace que el ciudadano sea transparente, que no tenga intimidad. "Todos nuestros dispositivos permiten saber más de nosotros que nosotros mismos", aseguró.

Así es un presente que parece sacado de la ciencia ficción y en cuyo horizonte cercano se perfila la inteligencia artificial, con robots que, según el experto en ciberespacio, serán capaces de hacer casi todo menos pedir perdón y esto porque nunca tendrán la sensación de haber cometido un error. Esta sociedad robotizada cambiará también los trabajos y la forma de trabajar. Las nuevas demandas exigirán una formación continua, ya que el trabajador no siempre realizará la misma función, lo que requerirá un sistema educativo completamente distinto.

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