19 de abril de 2019
19.04.2019

La transformación escénica de Eurovisión: del poder de la canción al poder de la imagen

¿Es Eurovisión un festival de la canción a día de hoy?

19.04.2019 | 20:48
La representante de Chipre durante el ensayo para la semifinal de Eurovisión en Lisboa. | Reuters

Desde meses antes estamos pendientes de las canciones que cada país elige para que le represente en Eurovisión, analizamos la letra, el ritmo, si es eurovisiva o no, pero€ ¿Es Eurovisión un festival de la canción a día de hoy?

Cuando se creó el festival de Eurovisión en 1956, si lo era. Cada país mandaba lo mejor de su industria discográfica y sus intérpretes lograban al menos el éxito nacional. En aquellos años la repercusión de la televisión aún era baja, ya que tener un aparato en el salón era todo un artículo de lujo.

En los tiempos en blanco y negro, las retransmisiones eran sencillas, como sencillos eran los medios que había: tres o cuatro cámaras fijas y una grúa a lo sumo. El color llegaría en 1968, de mano de la todopoderosa BBC. El festival fue retransmitido por primera vez en color para Alemania Occidental, Francia, Noruega, Países Bajos, Reino Unido, Suecia y Suiza, a pesar de que muy pocos espectadores tenían en su casa un televisor en color.

Fue la BBC desde entonces quien supervisaba todos los festivales. La cadena británica era el "alma mater" del festival respecto a su realización. Si algún país no podía asumir la organización del festival, era la BBC quien lo organizaba.

Este "monopolio artístico" se impuso durante mucho años, pero las televisiones en Europa eran cada vez más potentes. Ya no solo era la BBC, otras grandes televisiones públicas empezaron a despuntar (como la RAI italiana, la ZDF alemana o la TF1/A2 francesa). Todas ellas de alguna manera impusieron un estilo propio en la retransmisión del festival cuando les tocó organizarlo.

Toda esa variedad de estilos hizo que el Festival de Eurovisión no tuviera una línea propia en cuanto al diseño y realización. Cada televisión hacía lo que sus técnicos podían y sabían, aunque siempre estaban limitados a los presupuestos asignados, cosa que repercutía directamente en la calidad del festival.

En 1999 Suecia gana el festival, por lo que al año siguiente, la Televisión Pública Sueca SVT fue la encargada de organizar la primera edición de Eurovisión del nuevo milenio. Fue entonces, cuando pudimos ver el embrión de lo que es hoy Eurovisión (desde el punto de vista de realización y puesta en escena). Se estrenaron las pantallas LED sobre el escenario, y el show aglutinaba todo un despliegue tecnológico y lumínico jamás visto en una edición anterior. Además, fue la primera vez que se pudo ver por internet. Hasta el logotipo del festival era más moderno que los diseñados hasta la fecha: el dibujo de unos labios se iba personalizando por países en la presentación de cada uno de ellos.

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