El Universo es realmente como Einstein lo pensó hace poco más de un siglo sin más ayuda que su mente, un lápiz y un papel. Y ayer se hizo pública una prueba más de que su teoría sigue siendo sorprendentemente robusta para explicar la realidad.

Un panel internacional de expertos asombró al mundo mostrando la primera imagen de un agujero negro, un lugar del espacio extremadamente compacto y con una masa enorme, con una gravedad tan grande que ni siquiera la luz puede escapar. La primera evidencia visual de un agujero negro corresponde al que está situado en el centro de Messier 87, una galaxia situada a 55 millones de años luz de la tierra, y tiene 5.600 millones de veces la masa de nuestro Sol. Su aspecto es como preveía la física y la foto ha sido lograda gracias a un telescopio con una resolución tan alta que "permitiría leer un periódico en Nueva York desde una cafetería de París".

En realidad se trata de una suma de telescopios. El llamado "Telescopio Horizonte de Sucesos" (EHT por sus siglas en inglés) está constituido por ocho radiotelescopios conectados entre sí y repartidos por todo el mundo: Hawai, México, las montañas de Arizona (EE UU), el desierto chileno de Atacama, la Antártida y, en España, el que se encuentra en Sierra Nevada. El EHT conecta las señales de todos estos observatorios y así conforma un telescopio virtual del tamaño de la Tierra. No hay ningún otro instrumento creado por el hombre que tenga esa sensibilidad y esa resolución. Fue necesario obtener 70.000 imágenes para llegar finalmente a la fotografía del agujero negro que ayer se reveló en seis ruedas de prensa simultáneas organizadas en distintos continentes. En la celebrada en España estuvieron presentes los españoles participantes en el proyecto, acompañados de Rosa Menéndez, presidenta del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Ocho científicos españoles han participado en un hallazgo perseguido durante décadas de trabajo teórico y observacional en el que han participado más de 200 investigadores; un proyecto que requiere la alianza de 13 instituciones científicas de todo el mundo.

Todos ellos son conscientes de haber obtenido algo "simplemente imposible hace tan sólo una generación". Un hito para la astronomía, la noticia científica del año. Gracias a este radiotelescopio han conseguido "ver lo invisible": cómo son los lugares donde la luz es secuestrada por la gravedad.

José Luis Gómez, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) del Instituto Astrofísico de Andalucía, fue el encargado de desarrollar uno de los tres algoritmos utilizados para reconstruir las imágenes captadas. Ayer estaba exultante. "Los agujeros negros han pasado de ser un concepto matemático que aparece en las ecuaciones de la relatividad de Einstein a algo realmente tangible, que existe, algo que podemos intentar analizar en el futuro con, cada vez, mejores observaciones", declaraba.

El EHT ha revelado una estructura con forma de anillo con una región oscura central. Es la sombra del agujero negro. Los científicos han constatado que muchas de las características de la imagen obtenida concuerdan con las recreaciones hechas hasta ahora en base a las predicciones teóricas. No sólo en lo relativo al aspecto, también en cuanto a la estimación de la masa del agujero negro.

"Los agujeros negros tienen una masa tan grande que la curvatura que producen en el espaciotiempo llega a causar una especie de rasgadura, un agujero en el espaciotiempo", explica José Luis Gómez. "Ese agujero -o singularidad como la llamamos en Física- está rodeado por el horizonte de sucesos, que es una región donde la gravedad es tan grande que ni siquiera la luz puede escapar. Es una región completamente oscura, completamente carente de luz", detalla este científico. "Para poder ver un agujero negro debe de estar imbuido en plasma que emite mucha radiación. Lo que vemos es una zona central completamente negra, que corresponde con la ausencia total de luz, es el horizonte de sucesos contorneado por ese plasma que brilla a su alrededor", añade sobre estas zonas del Universo que, en realidad, son el resultado de la muerte de una estrella. Cuando los astros muy masivos agotan su combustible colapsan sobre sí mismos y crean esta especie de pozo en el espacio: los agujeros negros.

La sombra de un agujero negro, precisan los científicos del CSIC, es "lo más cercano a lo que podemos llegar de obtener una imagen de un agujero negro en sí. El borde del agujero negro (el llamado horizonte de sucesos) es unas 2,5 veces menos que la sombra que proyecta y tiene un tamaño algo menor de 40.000 millones de kilómetros". El agujero negro de la galaxia Messier 87, situada cerca del cercano cúmulo de galaxias de Virgo, es uno de los más grandes que podemos observar desde la Tierra. El más cercano, en el centro de nuestra galaxia, está a sólo 3.000 años luz.

Iván Martí-Vidal, del Instituto Geográfico Nacional, es otro de los científicos españoles que han participado en esta investigación. "La imagen es el primer fotograma de una película que está por rodar", indicó. "Es algo emocionante formar parte de esto, ahora es cuando empieza todo. De hecho éste no es el final, es el comienzo. Una vez que hemos visto que el horizonte de sucesos existe, que es compatible con la Teoría de la Relatividad General, tenemos mucho que aprender todavía sobre cómo se comporta la materia en estos alrededores. Va a ser muy divertido", añadió este científico que diseñó en el proyecto con los algoritmos que permitieron combinar los datos del ALMA (el telescopio del desierto de Atacama) con los del resto de información recogida por otros observatorios.