30 de marzo de 2019
30.03.2019

Falsos mitos

30.03.2019 | 01:56

Alrededor del trastorno del espectro autista (TEA) existen muchos faltos mitos que dificultan la inclusión de las personas que lo tienen. Estos son los tópicos más extendidos, recopilados por expertos de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).

| Es una enfermedad y se puede curar. El TEA no es una enfermedad, sino un conjunto heterogéneo de condiciones que afectan al neurodesarrollo y al funcionamiento cerebral, que dan lugar a dificultades en la comunicación e interacción social en diversos contextos, unos patrones restrictivos y repetitivos de comportamiento, intereses y actividades, y otras manifestaciones que varían de unas personas a otras.

| Tiene un origen exclusivamente genético. No se ha podido determinar un único origen. Diferentes estudios lo asocian con infecciones en el embarazo, con la edad de los padres y la calidad del esperma o los óvulos.

| Las vacunas pueden causarlo. Esta afirmación es absolutamente falsa. Un nuevo estudio, llevado a cabo en el Statens Serum Institut de Dinamarca con casi 60.000 niños corrobora que no existe relación alguna entre autismo y vacunas.

| Todas las personas con TEA son extremadamente inteligentes. Aunque hay casos de autismo de alto funcionamiento, no todas las personas con TEA tienen altas capacidades.

| Hay que trabajar para que se el niño se adapte al entorno. Al contrario, es el entorno el que ha de adaptares al niño.

| Todos los niños tienen el mismo desarrollo. Cada niño tiene un progreso diferente, que varía no solo en función del tipo de trastorno, sino también del entorno emocional, social y educativo.

| Todos los TEA deben integrarse en colegios ordinarios. Depende de las necesidades de cada caso, que además, pueden variar, según la etapa de desarrollo. Cuando la integración sí es posible, los beneficios son múltiples para todo el grupo.

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