10 de marzo de 2019
10.03.2019
PREMIOS COAG

Siete casas espectaculares que solo podrás encontrar en Galicia

Apuestan por las líneas puras y materiales primarios. Todas aspiran al reconocimiento del gremio de arquitectos

10.03.2019 | 20:03

Los pazos son las construcciones más reconocibles de Galicia. No en vano, los palacios gallegos se encuentran entre las joyas turísticas del noroeste de España: el de Oca en A Estrada, conocido como el Versalles gallego; el de Meirás, propiedad de Emilia Pardo Bazán, que el Parlamento de Galicia reclama su devolución a la familia Franco o el de Lourizán en Pontevedra son algunos de los ejemplos más destacados de la arquitectura tradicional gallega.

Sin embargo, unos siglos después, la arquitectura en Galicia ha dado un salto cualitativo y ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos sin renunciar a la calidad de los materiales. Lejos de la ostentación de tiempos pasados, las líneas rectas y puras se imponen en las nuevas construcciones en las que  la nueva generación de arquitectos gallegos sigue apostando por materiales como la madera o la piedra sin olvidar la sostenibilidad y la eficiencia energética de las nuevas viviendas.

Premios COAG 2019: categoría de vivienda

La calidad de algunas de las casas construidas en Galicia en los últimos dos años ha llamado la atención del Colegio de Arquitectos de Galicia que, como cada año, ha anunciado la lista de 154 proyectos -vivienda, rehabilitación, diseño urbano, reforma y arquitecturas efímeras, entre otras- que aspiran a llevarse el reconocimiento del gremio.

El fallo del jurado se dará a conocer el 29 de marzo, que este 2019 realizará la entrega de premios en el teatro Jofre de Ferrol. Mientras llega ese día, descubrimos siete de las casas más espectaculares en Galicia que participan en la categoría del premio a la mejor vivienda:

La vivienda de Cambados que mira a los viñedos


La casa proyectada por el arousano Francisco Galiñanes Chaves está ubicada en el pequen?o nu?cleo de Cortin?as de Abaixo, en un área dominada por las cepas de Albariño que se cultivan en O Salnés.

Localizada en una finca de 3.000 metros cuadrados, se ha optado por construir una vivienda distribuida en una sola planta en la que los amplios ventanales permiten disfrutar del exterior de la finca, aislada del público por el cierre.

La distribución de la casa está concebida alrededor del salón. Acero, madera o piedra son algunos de los elementos empleados en la construcción de una casa que ha tenido en cuenta la sostenibilidad en su desarrollo.

Un balcón de madera con vistas al Miño


Manuel Jorreto Díaz ha concebido una vivienda unifamiliar de una única planta, que aprovecha el desnivel sobre el que se asienta la finca ubicada en Pazo de Ramirás para intervenir en el entorno lo mínimo imprescindible y conservar la mayor parte del arbolado autóctono.

Todas las estancias se orientan a las vistas sobre el Miño a trave?s de una gran galería y terraza que, en el nivel inferior de la piscina, cumple la función también de solarium. La construccio?n de cedro y vidrio intenta convertirse en un objeto liviano que parece flotar en el paisaje sin apenas influir en él.

La casa que rodea el árbol en Pereiro de Aguiar


A veces, los factores que condicionan el diseño de una vivienda son tantos que acaban por convertirse en el gen que distingue a un proyecto arquitectónico singular como el de esta vivienda unifamiliar de Dousde Arquitectos construida en Pereiro de Aguiar.

Construída alrededor de un árbol y sin apenas intervenir en el terreno para ahorar costes de construcción, esta casa aprovecha la parte edificable de la finca para dar solución a las necesidades de un matrimonio y dos hijas. La relación entre la casa, la parcela y sus habitantes fluye de forma natural, algo que no se percibe nada más para entrar en la casa, un espacio que se genera alrededor del gran roble, el corazón y alma de la vivienda.

Un estudio y vivienda en Baños de Molgas


El proyecto de la construcción de un hogar para uso familiar, así como un anexo para estudio, taller, almacén y garaje abierto es la razón de la vivienda ubicada en Baños de Molgas diseñada por Adolfo Rodríguez de la Rúa.

El hormigón armado, el acero, el pino o el granito toman el mando en los revestimientos exteriores mientras que en el interior las vigas descubiertas, la madera y los espacios abiertos dotan de carácter al espacio habitado por una familia.

La casa que flota de Ames


El estudio de Víctor Manuel López Puga plantea una vivienda de más de 200 metros cuadrados de construcción en una única planta en la que trata de tocar lo menos posible el terreno sobre el que se asienta, como si naciese de forma natural del suelo y flotase en el paisaje que rodea la finca.

Se trata de una vivienda con una fachada cerrada en la zona de acceso a la finca que se va a abriendo a medida que se desciende por la parcela. Para solucionar el problema de iluminación de algunas zonas, se ha optado por crear una galería en la parte superior del tejado para permitir la entrada del sol.

La casa de los cubos de Santiago de Compostela


La vivienda proyectada por el estudio Dousde Arquitectura en Rebordaos, en las afueras de Santiago de Compostela, está localizada en uno de esos lugares a medio camino entre el campo y la ciudad en el que existe poco espacio público de calidad para disfrutar por los vecinos.

Por ello, se ha optado por un volumen en dos alturas que permite a los ocupantes de la casa -una familia con dos hijos- disfrutar de un gran jardín parapetado por muros pétreos que mantienen la privacidad al tiempo que los aíslan del intenso tráfico de la carretera ya que el edificio se encuentra próximo a una zona industrial.

La vivienda destaca por el cubo de madera que se apoya sobre una base de piedra y que pese a estar cerrado en sus laterales permite disfrutar de las vistas de un río y un bosque cercanos al estar coronados por dos grandes ventanales que permiten la entrada de luz.

Del mar a la montaña en Oleiros


Diaz y Diaz Arquitectos recibían, según cuentan en la memoria del proyecto, el encargo de una pareja de marinos que deseaban vivir en Oleiros porque anhelaban el pasar tiempo en tierra firme.

Por ello, idearon una vivienda de planta única que envuelve un gran jardín que sirve de pantalla natural a miradas ajenas. Orientada de forma que se resguarde de los fríos vientos del norte, la casa está dividida en tres zonas: la de día, que abarca cocina, salón, comedor y terraza; la de noche, en la que se encuentran los dormitorios y el garaje.

Su forma en "U" abraza el jardín privado y su posición no soolo permite verlo desde desde cualquier punto de la vivienda sino que también se convierte en una entrada de luz y calor al interior.

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