09 de marzo de 2019
09.03.2019
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El movimiento feminista toma la calle en favor de la igualdad en otra movilización masiva

Decenas de miles de personas ocupan calles de las ciudades y principales localidades de Galicia en una jornada reivindicativa que repitió el éxito de la convocatoria del año pasado -Vigo acogió anoche a 105.000 manifestantes

09.03.2019 | 04:06
El movimiento feminista toma la calle en favor de la igualdad en otra movilización masiva

Al grito de "revuelta feminista" en cada una de las manifestaciones, decenas de miles de gallegos, fundamentalmente mujeres, tomaron ayer las calles de las ciudades y principales villas de la comunidad para reclamar una sociedad igualitaria, más justa, la erradicación de la violencia de género y el fin del patriarcado o de la brecha salarial. Fue una movilización masiva, más que la registrada el pasado año en el 8 de marzo, que ya entonces fue calificada de histórica. Los actos centrales recayeron en las manifestaciones convocadas al caer la tarde, pero durante el día se sucedieron las acciones reivindicativas en instituciones, universidades, empresas y también en las mismas calles, a lo que se sumó además una huelga, la segunda consecutiva, a la que estaban llamadas solo las mujeres.

La escenografía poco cambiaba de un lugar a otro, pues la demanda es la misma. Cánticos reivindicativos, pancartas, tambores y el color morado como señal de identidad. Pero no había solo mujeres de toda edad y condición, sino también hombres y niños.

La más numerosa de todas las movilizaciones de Galicia se registró, otra vez, en Vigo con 105.000 participantes, según la Policía Local. Se comenzó a leer el manifiesto en Porta do Sol cuando aún la gente ocupaba varios kilómetros de las calles del centro de la ciudad. "Soy mujer, soy capaz", "Ser feminista no es una opción, es una obligación", "No soy Siri hazlo tu solo" o "Iguales y libres" eran algunas de los lemas con que los participantes acudieron a la manifestación. Entre los asistentes a las movilizaciones de ayer estaban el alcalde, Abel Caballero, la presidenta de la Diputación, Carmela Silva, junto con ediles socialistas o la candidata del PP, Elena Muñoz, y ediles de su grupo.

"Hoy podemos decir que un año más, es una fecha histórica. Lejos de modas, continuamos y continuaremos en las calles: no tiene vuelta atrás", arrancaba de esta manera el manifiesto leído en Vigo, con miles de gargantas coreando y aplaudiendo cada frase. "Si nosotros paramos, el mundo para. Cuando la injusticia es ley, la revuelta feminista es una obligación". Más aplausos y más gritos.

Y miles de personas esperando en las calles adyacentes sin poder acceder a Porta do Sol. Batucadas en los alrededores, música y algo de fiesta también porque no está reñido con la reivindicación. "Manolo, hazte la cena solo", "Machete contra el machote", "Feminismo galego en pé". Las pancartas se suceden con más o menos intención, pero con el mismo fin.

El manifiesto reclama una plan integral de lucha contra la violencia de género dotado de recursos económicos, más fondos para dependencia, una educación de calidad no sexista e igualitaria o el fin del trato discriminatorio en el ámbito laboral, de la brecha salarial, de la permisividad con la trata de blancas o de las agresiones sexuales.


"Por todas las mujeres, por todos los derechos.... Revuelta feminista", concluía la lectura del manifiesto, al tanto que se pedía vaciar la Porta do Sol para volver a leérselo a los que estaban fuera.

No tan numerosas como la de Vigo, pero las movilizaciones se extendieron por toda Galicia, con 40.000 participantes en A Coruña, 15.000 en Ferrol, 10.000 en Santiago o miles también en Ourense, Lugo, Ferrol, Pontevedra, Vilagarcía, O Morrazo, Carballo, O Carballiño, Vilalba...


En los actos del 8-M también participó el Gobierno gallego con una concentración al mediodía ante la sede de la Xunta en la que estuvieron el presidente Feijóo con los conselleiros y una nutrida presencia de altos cargos. En una declaración institucional reivindicó su "firme compromiso en seguir trabajando para que la igualdad entre mujeres y hombres sea real y efectiva" y reclamó un "consenso institucional, político y social" para alcanzar acuerdos que permitan conseguir la igualdad.

La secretaria xeral de Igualdade, Susana López Abella, leyó la intervención y lamentó la existente "realidad desigual", no solo en las retribuciones salariales, sino también en la promoción profesional, en el acceso a sectores y ámbitos aún "fuertemente masculinizados", así como en la presencia en las esferas de decisión.


"La incorporación de las mujeres al mercado laboral, la permanencia en el empleo y sus condiciones de trabajo aún están lejos de producirse en condiciones de igualdad", aseguró la secretaria xeral de Igualdade, por lo que añadió que es necesario "trabajar en favor de un cambio cultural y de valores" para modificar la "persistencia de los estereotipos de género". Y si hay un obstáculo que impide la plena igualdad en la esfera laboral, comentó López Abella, es el desequilibrio en el reparto de las tareas domésticas y de cuidados en el hogar.

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