A punto de cumplirse un año desde que la primera botella de Ribeiras do Morrazo saliese al mercado como Indicación Geográfica Protegida y después de que, en enero de 2018, la Unión Europea reconociese al sello de calidad compuesto por los municipios de Bueu, Cangas, Marín, Moaña, Poio, Pontevedra, Redondela y Vilaboa, Guillermo Martínez, su presidente, hace un balance "muy positivo" de este gran paso que, dice, les ha abierto nuevas puertas y ayudado a ganarse la confianza de los consumidores.

"Las posibilidades de una botella con etiqueta, en la que se señala el origen, la variedad o la fecha contribuyen a atraer al comprador de vinos, que cada vez es más exigente", argumenta Martínez, que también habla de un incremento en las ventas de las elaboraciones de la I.G.P a lo largo de este año: hasta un 15% en el caso concreto de su bodega. A día de hoy, tres de los cuatro elaboradores activos en el sello han agotado su producción de 2018 y preparan ya la salida al mercado de la nueva cosecha, "con más calidad incluso que la anterior".

La influencia salina

Describe así el bodeguero "blancos brillantes y transparentes, muy intensos en aromas, "como es clásico en la zona", y "con incidencia de los vientos salados arrastrados por el influjo de la ría, un elemento diferenciador".

Por su parte, "en boca destaca el retrogusto potente de un vino" que, en definitiva, "se deja beber". "Este es un vino diferente", se dirige ahora Martínez al consumidor que todavía no lo ha degustado, "y si lo prueba le va a convencer".

Cada vez son más los gallegos que lo han hecho. "Una gran parte de los profesionales vinculados al sector ya conoce a Ribeiras do Morrazo y, entre el público no especializado, creo que empieza a haber una cierta sensibilidad y reconocimiento hacia nuestros vinos", valora el también presidente de la I.G.P., que este año ha viajado a Madrid, San Sebastián, Silleda, Ourense o Santiago de Compostela, entre otras ciudades: "Hemos estado en más ferias y, sobre todo, hemos sido más notables. Antes ibas como vino de mesa y estabas más cohibido".

Derechos de plantación

Ribeiras do Morrazo destacó este año en la Cata Oficial de Galicia y es que fue uno de sus vinos amparados el vencedor del Acio de Oro en la categoría de I.G.P. Además, el jurado de la cita destacó expresamente la calidad de las elaboraciones de la zona presentadas. También a nivel promocional hubo novedades de la mano de la campaña '¿Que hai nesta botella?', enumera Martínez, que mira ya al futuro.

Asegura que tanto él como otros miembros del sello están intentando hacerse con nuevos viñedos: "Nuestro afán es plantar más". Un contexto en el que pide encarecidamente a las personas que cesen la actividad en sus viñas, registren antes estas plantaciones en las distintas oficinas agrarias de la provincia. "Simplemente hay que notificarlo a la administración, es un trámite muy sencillo que evita que se pierdan los derechos de plantación. De no hacerlo, después nos encontraremos con la situación de que queramos plantar y no podamos", dice y recalca: "Una de nuestras grandes ventajas es que ya tenemos esos derechos, estamos a tiempo de que la gente tome conciencia y los documente. Si no, luego será muy difícil recuperarlos".

Entre otros planes para el futuro inmediato, la adhesión de dos nuevas bodegas, que ya han iniciado los trámites, y la voluntad de afianzar la presencia de la I.G.P en la Península Ibérica. Para esto último, Martínez apuesta por incrementar de forma progresiva las producciones sin perder la calidad que les diferencia. Quieren, además, organizar una misión inversa para dar a conocer las cuatro I.G.P. a profesionales de todo el país y así se lo han transmitido ya al Igape, relata Martínez, quien cree que esto sucederá "más pronto que tarde". "Tenemos que crecer, subir un peldañito más", se despide el bodeguero respondiendo a cómo ve al sello en diez años: "Me gustaría que estuviésemos ya consolidados en todo el territorio nacional, con buenas perspectivas de futuro y habiendo alcanzado las 20 bodegas".