En una era donde los docentes se enfrentan a retos como la inmediatez, las tecnologías y a una generación con grandes dificultades a la hora de almacenar datos enciclopédicos, saber cómo aprende el cerebro es fundamental. En ese contexto se enmarca la conferencia "Claves neuropedagógicas en la era del exceso de información, estímulos y distracción digital" del profesor Hernán Aldana - hoy en la sede Afundación de Vigo (19.00 horas), con entrada gratuita pero tras inscribirse en la web Ataquilla.com-. De segundo apellido Marcos, el docente en Neurociencia acaba, precisamente, de conocer el lugar de origen de sus abuelos, en Asturias.

-En todos los cambios de siglo de la edad moderna se han vivido reorientaciones de la pedagogía para mejorar la educación, que está pasando por un momento crítico.

- La crisis es enorme. El aula está complicada, pero si no cambias, te pasa por encima. No solo los docentes cobran mal, si no que su labor cada vez está siendo más difícil. Tienen problemas con los directivos, con los padres, o los propios alumnos. ¿Qué podemos hacer para vivir felices en el aula? Primero hay que explicar por qué los niños están así. Qué diferencias tienen estas personas con respecto a nosotros: un exceso de estímulos, de información, de adicción a los móviles... Y nuestros docentes siguen enseñando como antes. Hay aportaciones de la ciencia y la investigación que pueden ayudarlos un poco.

-¿Qué 'recetas' les aconseja?

-No hay recetas. Nada es una prescripción, solo hipótesis. El docente debe de probarlas hasta encontrar una que resulte. Está de moda una Neurociencia que da las soluciones, pero no creo que todavía las tengamos. Ni siquiera la escuela de Finlandia las tiene, a pesar de que les vaya muy bien. Ellos registran un muy alto índice de suicidios. No sé hasta qué punto les han educado en el ser y en el saber.

-Se sigue enseñando y aprendiendo sin explotar al máximo nuestro cerebro. ¿Por dónde pasa su propuesta?

-Queremos unir el cuerpo y el cerebro en la enseñanza. Hay muchos niños que para aprender necesitan moverse. Cuando tocas algo para saber qué es, si no movieses los dedos no podría saberlo. Siempre hay un acto motor del cuerpo cuando aprendes algo. Los niños tienen que moverse, hasta tomando apuntes. No estar pasivos, mirando, porque eso hace que no se concentren. Y las aulas se diseñaron solo para formar la cabeza, dejando al cuerpo fuera; salvo en Infantil. Pero en Primaria, Secundaria o incluso la Universidad parece todo dedicado solo a la cabeza. Precisamos una educación centrada en el cuerpo, que interactúa con lo que está aprendiendo, que lo toca, que lo huele, que participa.

- Cada vez cuesta más llamar la atención de los alumnos y lograr resultados. ¿Qué pueden hacer los docentes para promoverlo?

-Trato de convencer a los profesores de que se parezcan a los niños explicando. Si tú ves a un chico contándote algo, te atrapa porque está lleno de emoción y de sentimientos. Mientras explica, gesticula, se acerca a ti. No puedes dejar de mirarlo. Esas claves deben volver a los centros.

-La inmediatez, el exceso de estímulos y de contenidos, la distracción digital... ¿Qué papel deben jugar las tecnologías en el aula?

-Ya hay resultados bastante impresionantes. En EE UU introdujeron las tablets para tomar apuntes. Fue un desastre absoluto porque los alumnos no aprendían a leer. La escritura está asociada con las mismas regiones cerebrales que la lectura. Escribir a mano, te ayuda a mejorar a leer. La tecnología divierte y es hermosa, pero estudios como ese, que se hicieron con 40.000 niños, muestran que más de dos horas de tablet comienzan a generar un deterioro cognitivo. Si en la adolescencia, están cuatro horas, aumenta un 70% las probabilidades tener conductas suicidas. Un exceso de tecnología no es buena: como mucho, dos horas de tablet; más no. Se debería de fomentar las aficiones, volver a los deportes, la música, la naturaleza...

-Últimamente se propone una educación más adaptada a las necesidades de cada alumno.

- Sí. Pero el pobre docente tiene 30 cerebros delante y la Neurociencia demuestra que no existe un cerebro igual al otro, así que evaluar a todos de la misma forma es empezar mal. Pero a veces no te queda otra. No puede estimular a cada uno.Por eso, se están empezando a ver "escuelas al revés", donde la parte teórica se hace en casa y luego, en el aula, algo más interactivo para compartir y potenciar las diferentes habilidades.

- Con tanta tecnología, ¿hay que volver a memorizar cosas?

-Necesitamos usar la memoria y ejercitarla. Con un poquito de placer y de diversión, encontrando una finalidad. Necesitas tener memoria para interactuar con el mundo y claro que esa memoria se ejercita. Estoy de acuerdo con un aprendizaje memorístico que es necesario. Lo que no está bien es no entender ni el porqué, ni para qué existe. No sé si está bien conocer el nombre de todos los ríos de España, pero habrá un montón de otras cosas que sí que es importante saber de memoria. Hay que encontrar un equilibrio..

-No saber hacia dónde va el futuro de las profesiones, también es un desafío, ¿no?

-Sí. Mejor formarles en que sean autodidactas. En que sean capaces de ser muy críticos y regular sus emociones. Que el alumno se equivoque, que es algo que castigamos en la escuela pero, como no tenemos ni idea de cómo va a ser el futuro, mejor que tenga la capacidad de no asustarse ante un cambio.